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viernes, 2 de septiembre de 2016

Cambia el chip, puedes ser feliz aunque no te guste tu trabajo. El psiquiatra Luis Rojas Marcos reflexiona sobre la felicidad.


¿Eres de los que no está en esa lista? ¿No te gusta tu trabajo? ¿Ni tu jefe? ¿No te reconocen tus méritos? ¿Consideras que te pagan poco para la función que desempeñas? ¿No hay forma de hacer nada sin que te controlen hasta la última coma que pones? Y, en todos estos casos, te preguntas: ¿Se puede ser feliz cuando no soporto el trabajo?


Las personas no nos solemos ir de las empresas sino de los jefes. Estos tienen una incidencia enorme en cómo te sientes... Margarita Álvarez, coautora de la IV Encuesta Adecco sobre profesiones felices.
Vayamos por partes. Lo primero: no está probado que exista ninguna fórmula mágica instantánea que de la noche a la mañana convierta tu trabajo en el mejor del mundo, ni que te quite ese sueño de dejarlo todo y marcarte un Memorias de África. Pero sí existe una serie de pautas que pueden ayudarte a llevarlo mejor.

La clave, según los expertos consultados, pasa por cambiar el chip uno mismo (siempre que no estemos hablando de casos extremos, como mobbing).


Actitudes que te harán llevar el trabajo un poco mejor

Focalízate en lo que haces y en lo que quieres
“Cuando tenemos foco sabemos lo que queremos y entonces aprovechamos cada pequeño momento para acercarnos al objetivo”, explica Sergio Fernández, coach y director del Instituto Pensamiento Positivo.

Agradece las críticas
“Toda crítica permite conocerte un poco mejor o conocer un poco mejor a la persona que la hace. De modo que la respuesta siempre es gracias”, añade Fernández.

Gestiona tus emociones
Que no te coma la tristeza. “La gestión de las emociones es una asignatura pendiente en España. Tienes que saber si tus sentimientos son objetivos o no para no entrar en un bucle. Y centrarte en lo positivo”, recalca la directora de Comunicación y Marketing de Adecco.

No dejes de lado tu vida personal
En muchas profesiones los horarios se difuminaron con la llegada de smartphones y tablets pero hay que reservar espacio para uno, independientemente de si estás o no a gusto con tu trabajo. “Me interesa que mi equipo tenga vida personal. Por ellos y porque se es más productivo con la cabeza despejada”, indica Álvarez.


El psiquiatra e investigador Luis Rojas Marcos reflexiona así sobre felicidad: “Cada persona define la felicidad a su manera, pero todos la reconocemos cuando la sentimos. Venimos al mundo equipados con genes que alimentan el sentimiento de satisfacción con la vida en general. Las adversidades pueden debilitar esta capacidad innata, pero todos podemos hacer algo por preservar nuestros momentos dichosos”. El autor de, entre otros, Todo lo que he aprendido, pone un ejemplo: “Lo mismo que los inversores evitan colocar todo su capital en un único negocio, es conveniente diversificar las fuentes que nutren nuestra dicha para contar con una base de apoyo cuando se nos hunde una faceta gratificante de la vida”.

Para el doctor Rojas Marcos, la felicidad a veces se esconde detrás de un papel y un lápiz: “Aún no se han inventado recetas universales para ser felices. Cuando me preguntan, hace tiempo que decidí asignar a mis propios interlocutores la responsabilidad de dar la respuesta. Vamos a ver, coge papel y lápiz y haz una lista de las parcelas de tu vida que contribuyen a tu felicidad. A continuación, repásalas una por una, y apunta en palabras concretas tu plan para cultivarlas y protegerlas. Este es mi consejo”.

¿Ser infeliz en el trabajo es algo que se escoge o que toca? “Depende del caso. Pero en términos generales suele haber responsabilidad por ambas partes: del trabajador y de la empresa", explica Margarita Álvarez es la directora de Comunicación y Marketing de Adecco desde 2011 y antes presidía el Instituto de la Felicidad de Coca Cola. "Las personas no nos solemos ir de las empresas sino de los jefes. Estos tienen una incidencia enorme en cómo te sientes.

Por eso es muy importante que en las compañías formemos a los managers para que entiendan qué hace vibrar a cada uno. Todos tenemos una motivación intrínseca. Todos. Hay que saber verla”, explica Álvarez.

Y recuerda su propio caso. Álvarez estudió Derecho y durante una época trabajó de comercial en Coca Cola. “Odiaba ese trabajo”, recuerda. En esas, le tocó atender la cuenta de McDonald’s (aumentaba la complejidad) y pensó: “Tengo que encontrar algo que me guste de este trabajo o va a ser un infierno. Me obligué a pensar qué era: tratar con gente, solucionar problemas, empatizar… Y así encontré ese lado que me hizo vibrar y trabajar en positivo. Ese ejercicio lo tenía que hacer yo. Una vez hecho se convierte en un arma muy poderosa”.


Mi consejo es: coge papel y lápiz y haz una lista de las parcelas de tu vida que contribuyen a tu felicidad. Repásalas una por una, y apunta en palabras concretas tu plan para cultivarlas y protegerlas... Luis Rojas Marcos, psiquiatra e investigador
Como el doctor Rojas Marcos, Álvarez también propone el papel y el lápiz como aliados, y aconseja ejercitar esta técnica: “Si no te gusta tu trabajo escribe en una hoja de papel todos los beneficios que tiene, como si tuvieras que vendérselo a alguien. Al resaltar los aspectos positivos podrás centrarte en ellos”. ¿Y qué pasa si hay gente que no te deja focalizarte en ellos? “Todos los días encontramos personas que ponen palitos en la rueda, voluntariamente o no. O tú tienes esa motivación o se te va a hacer muy duro. Todos los trabajos tienen luces y sombras. Hay que focalizarse en las luces, siempre que no estemos en casos extremos como mobbing”, recalca.

Algunas de las principales razones por las que la gente no es feliz en su trabajo son: baja remuneración, falta de autonomía, escaso reconocimiento y demasiada tensión. ¿Qué hacer en cada situación? Arancha Ruiz, autora de El mapa de tu talento, headhunter y especialista en marca personal, ofrece estas recomendaciones.

Si sientes que te pagan poco por lo que haces...
“... búscate un trabajo extra que te ayude económicamente, de fines de semana o de dar clases, hasta que llegue ese aumento que consideras que te mereces y por el que estás luchando”.

Si sientes que no tienes autonomía...
“... busca un espacio donde tenerla, aunque sea en los detalles”.

Si sientes que no te reconocen los méritos
“Un cliente me contaba que no tenía parte del reconocimiento que se merecía y, por tanto, el trabajo no le acababa de llenar. La alternativa: se buscó actividades de docente donde aportaba mucho valor y recibía un feedback instantáneo de los alumnos”.

Si sientes que tienes demasiada tensión...
Si llevas poco tiempo en el trabajo y te has dado cuenta de que tiene demasiada complejidad y tensión, el consejo de Ruiz es relajarse en la medida de lo posible: “Cambiarte de trabajo es como tener un hijo: el primer año no entiendes nada pero luego cubres tu curva de aprendizaje y puedes relajarte”.

Fuente: Marian Sagredo (elpais)
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jueves, 16 de junio de 2016

¿Qué debes decir y salir con la frente en alto después de que te despidan?, que no hacer cuando estás despedido,


La noticia de quedarse sin empleo es una de las peores experiencias en el ámbito profesional y más si se tiene en cuenta que conseguir trabajo es cada vez más difícil.

Sin embargo, puedes dejarte manipular por la cantidad de emociones que lo gobiernan en ese momento, te damos da algunas sugerencias de cuáles son las frases adecuadas para salir airoso de este momento incómodo.


Generalmente los Jefes o departamentos de recursos humanos no dan un previo aviso de que prescindirán de ti y mucho menos te darán un tiempo para que consigas otro empleo.



Las razones por las cuales no te avisan que van a despedirte varían según la política de cada compañía, pero la más común es que no quieren tener un empleado que trabaje desmotivado porque ya sabe que en unos días se quedará sin puesto. 

Otra de las razones es por confidencialidad, ya que muchos empleados tienen acceso a información sensible o plataformas exclusivas de la empresa y al enterarse de un despido pueden usar para mal estos conocimientos.


Bien reza un sabio dicho: “Es mejor prevenir que lamentar” y si eres empleado, no importa tu contrato, en cualquier momento le pueden decir “está despedido”.

Si lamentablemente llega esta situación mire lo que sugiere Forbes que NO debes hacer cuando estás despedido:

  • Contarle a todo el mundo lo que pasó.
  • Entrar en pánico.
  • Buscar inmediatamente nuevas ofertas laborales. Iniciar un viaje “espontáneo”.
  • Enviar su hoja de vida a todos sus contactos.
  • Rechazar servicios u oportunidades de reubicación.



Recibir esta noticia te puede dejar sin palabras, por tu cabeza pasan miles de pensamientos y sin duda es una mezcla de emociones, pasando por la ira hasta por la sensación de descanso. Debes analizar que ser despedido le ha pasado incluso a las personas con más exito, no te lo tomes como algo personal. 

Así que respira y sigue las recomendaciones que sugiere Michael Kerr, conferencista autor de “The Humor Advantage" para Business Insider sobre lo que debes decir a tu jefe cuando te despiden.


Ummm de acuerdo, lo entiendo

Puede sonar lógico, pero muchas personas olvidan ese primer paso, escuchar atentamente y expresar conexión con la conversación. ¡Recuerda!, no te aceleres hasta escuchar primero al directivo.


¿Puedo tener un momento para procesar esto? 

Si crees que vas a decir o hacer algo de lo que más tarde te podría lamentar, lo mejor es pedir un momento para tranquilizarte, pensar calmadamente como serán tus próximas palabras.

"Respira profundamente e incluso pide un momento si necesitas recoger tus pensamientos y controlar a tus emociones", dice Kerr. "La clave es ser profesional y no quemar ningún puente".


Me podría explicar por qué me echan

Los Jefes no quieren entrar en detalles, es incómodo para ellos también, así que Sin ponerte a la defensiva, pregunta por los detalles específicos de por qué estas despedido.

Kerr dice, "Podría ser difícil, pero el oír los detalles te ayudará a llegar a un acuerdo con el despido y estar al tanto de las futuros fallos cuando vayas a trabajar en otra empresa".

Además que te ayudará a determinar si tu despido está justificado.


Puedo tener una segunda oportunidad 

Aquí no se trata de que pierdas la dignidad, no estamos a la defensiva. Pero pregúntate si es el trabajo que más te gusta y si eras feliz haciendo las tareas, si la respuesta es sí explora opciones de cambio y corrección de fallos. Plantéate nuevas soluciones a problemas internos y muestra mayor interés. Nada se pierde con arriesgarse.


¿Qué va a decirle a los otros empleados? 

¿Cómo se comunicará la noticia a tus compañeros?. Esta es una buena pregunta, teniendo en cuenta que deseas salir con tu imagen profesional intacta y te gustaría saber que los detalles de tu salida se comunicarán lo más profesionalmente posible, dice el experto. 


¿Tengo derecho a indemnización?

En el caso de que el despido sea sin causa justificada, como el recorte de personal, si tu contrato es con nómina estás en el derecho de pedir una indemnización.


¿Puedo ponerle a usted como referencia laboral?

Si has terminado bien con tu jefe, puedes solicitarle que cuando salga una nueva vacante te llamen para volver al trabajo. En este punto tienes que ser realista y reflexionar si fué bueno el desempeño no solo en las tareas habituales, sino también la relación con los compañeros.


¿Hay algo que pueda hacer para ayudar con la transición? 

Si quieres ser elegante y salir con la cabeza bien alto, a continuación pregunta qué es lo que puedes hacer para ayudar a hacer la transición lo más suave posible. Esto dejará una muy buena impresión de ti y dejará las puertas abiertas.


Gracias

Es un simple gesto de cortesía, pero una palabra con un potente significado. 

Un gesto de agradecimiento, vale más que mil palabras. Lo importante es que exprese lo mucho que significó para ti el haber trabajado en esa empresa y toda la experiencia que adquiriste. 

Por más ira que sientas, debes demostrar una buena educación y ser consciente que de todas maneras algo aprendiste durante el tiempo en esa empresa.


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martes, 29 de marzo de 2016

¿Cuáles son las preguntas trampa más comunes en la entrevista de trabajo?

En todos los procesos de selección se plantean en determinados momentos preguntas que pueden poner en cuestión la candidatura, por lo que se hace conveniente tenerlas preparadas con anterioridad a la entrevista.

Algunas de estas preguntas trampa son:

¿Por qué quieres cambiar de empresa?

Si el candidato actualmente está trabajando se le preguntará por qué se plantea un cambio.  
La respuesta a esta pregunta le mostrará al entrevistador qué tipo de motivación tiene esta persona con el trabajo o con el puesto. Las razones pueden ser variadas, pero lo que el entrevistador quiere averiguar realmente es en qué factores se fija el candidato a la hora de trabajar y si éstos se ajustan a lo que se busca realmente para el puesto.

En este sentido hay que intentar ser lo más honesto posible, no sólo pensando en el que contrata, sino en el propio candidato, pues de esta manera podrá ver si sus expectativas encajan con lo que la empresa puede ofrecer, evitando así posibles decepciones.

Evidentemente puede darse el caso que el candidato no tenga más remedio que plantearse la búsqueda de un nuevo trabajo por causas objetivas (terminación del contrato, por ejemplo), pero aun así debe esforzarse en mostrar qué aspectos son importantes para él.


¿Por qué dejaste la empresa anterior?

El entrevistador querrá saber, en primer lugar, si se fue por propia voluntad o si lo despidieron y, en ambos casos, la razón de este cambio.  

Hay que tener preparada una respuesta y, aunque se omitan determinados aspectos, se debe ser lo más honesto posible, ya que no hay que olvidar que en muchos casos se piden referencias a los antiguos empleadores.

Si  fue despedido como parte de una reducción del personal no tiene que haber problemas en reconocerlo. Si  fue despedido por otros motivos, hay que intentar ser lo más honesto y positivo posible.

Los motivos de la marcha voluntaria pueden ser varios: por salario, porque sienten que han tocado techo, porque las condiciones que les habían prometido no se han cumplido, por el horario, por el estilo de liderazgo... Las razones pueden ser muchas y el entrevistador intentará deducir la compatibilidad del candidato con la empresa y su futuro comportamiento. 

¿Cómo era la relación con tu jefe?

Preguntas tales como: ¿Cómo era la relación con tu jefe? o ¿Qué era lo que menos te gustaba de él?.

Hay entrevistadores que directamente rechazan a candidatos que hablen mal de sus anteriores jefes o de su empresa aunque los motivos estuvieran justificados, ya que aducen que harán lo mismo cuando se vayan de la siguiente empresa o simplemente porque puedan sospechar que resulta ser una persona conflictiva. 

En general, aunque tenga sobrados motivos para quejarse de su anterior jefe, recomendamos que no entres en valoraciones de ningún tipo.

¿Qué hobbies tienes?

En algunas entrevistas se les pregunta a los candidatos sobre sus aficiones para obtener más información sobre qué tipo de persona es: si le gustan los juegos de equipo o muy competitivos, labores solidarias, labores intelectuales, creativas o manuales, etc.  

Recomendamos no inventarse aficiones para intentar dar una imagen que no se corresponde a la realidad, ya que puede ser motivo para rechazar una candidatura. 

Veamos un ejemplo real: en una entrevista para una posición junior se deseaba averiguar determinados aspectos del candidato y se preguntó por sus hobbies. La respuesta dada fue el golf y la lectura. Se le preguntó qué libros había leído en los últimos tres meses y no pudo nombrar ninguno. Se le preguntó entonces qué libros había leído en general y éste contestó que leía periódicos deportivos.

¿Cómo te definirías?

Esta pregunta es un clásico y, sin embargo, en no pocas ocasiones los candidatos contestan con un “no sé….”. ¿Qué es lo que intenta averiguar el entrevistador? Básicamente conocer la autopercepción del entrevistado. 

Aunque la propia observación del entrevistador nos puede aportar mucha información, es necesaria contrastarla con la percepción del propio interesado. En ocasiones, no hay modo de conseguirla y lo que esto nos indica es un problema de personalidad, ya que el autoconocimiento es un rasgo de madurez personal. 

Conviene, por tanto, trabajar con calma este punto, analizar los puntos fuertes y débiles de cada uno basándose en la propia experiencia profesional y para los más jóvenes, en su trayectoria académica.

Fuente: Seyna Gavilá
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viernes, 18 de marzo de 2016

¿Qué no debes decir en una entrevista de trabajo?, descubre cómo gestionarlo ante un reclutador.


Hablar mal de tu jefe y tus compañeros no te abrirá las puertas a un nuevo empleo: además de ser información poco relevante para acceder a un trabajo, puede dejarte fuera del proceso de selección.


Echar la culpa a tu jefe, a tus compañeros, a la empresa o incluso a determinada coyuntura de tu salida de un empleo resulta inadmisible en una entrevista de trabajo.

Se trata de una oportunidad para recuperar tu lugar en el mercado laboral. Los rencores, justificados o no, hay que dejarlos a un lado. 
Acceder a un empleo depende de tu formación, experiencia, capacidades y habilidades, pero también de las aptitudes que demuestres a lo largo del proceso de selección.
La entrevista de trabajo es decisiva, sobre todo en las últimas fases. Por esta razón, conviene que midas tus palabras, más aún si te quedaste sin empleo por causas ajenas a tu voluntad: falta de empatía con tu superior y/o compañeros o algún tipo de desacuerdo con la cultura corporativa.
Éstas son las diez tentaciones en las que debes evitar caer y cómo gestionarlas, si dices lo que no debes:
1 Decir que detestas a tu jefe.Ni déspota, ni inseguro, ni vago, ni inexperto. Aunque se trate de una apreciación contrastada con el resto de tus compañeros. Son comentarios gratuitos que no aportan nada. Y, en el supuesto de que el entrevistador te pregunte qué opinas de tu exjefe, habla desde un punto de vista profesional y mantén esa posición. Trata de no darle mucha importancia.
2 Echar balones fuera.Culpar a otros de tu supuesta ‘mala suerte’ tampoco es una buena idea si quieres ganar puntos frente a tu entrevistador. En este caso has optado por una carrera emocional y subjetiva y, por tanto, ni objetiva ni racional. Si aún así crees que merece la pena comentarlo, intenta darle la vuelta justificándolo de la manera más objetiva posible.

3 Hablar en primera persona.Aunque tú eres el protagonista de esta historia, es recomendable que no acapares el papel principal. Algunos entrevistadores creen que el candidato da una imagen de freelance que no le conviene si lo que pretende es trabajar por cuenta ajena. Recuerda que unas de las actitudes más valoradas en los que optan a un puesto es su capacidad para trabajar en equipo y delegar.
4 Criticar a tu anterior empresa.Cada compañía tiene una cultura propia, una manera de organizarse, de trabajar y de comportarse. Puede ser criticable, pero las empresas no son ni buenas ni malas. Si no compartías su modo de hacer, sólo dice que no fuiste capaz de adaptarte, un punto menos para pasar a una segunda fase en el proceso de selección.
5 Hablar sin pensar.Aunque la entrevista se desarrolle en un ambiente cordial, no te confíes, porque es el momento en el que se ponen a prueba tus reacciones. Por esta razón, si te plantean una pregunta con trampa, antes de responder haz una pausa. Debes ser templado y reflexivo, intenta huir de valoraciones. Hablar sin criterio puede llevarte por derroteros que no quieres y que busca el entrevistador para valorar tu comportamiento.

6 No reconocer los errores.Si a lo largo de tu carrera has cometido un fallo, no trates de ocultarlo. El mercado laboral es muy pequeño. Tu entrevistador puede ser el mejor amigo de aquel jefe que te despidió porque metiste la pata. Reconoce que cometiste una equivocación y que te sirvió de aprendizaje. Asumir las responsabilidades es una virtud muy valorada a la hora de acceder a un empleo. Denota madurez y capacidad para rectificar. Recuerda que el 70% del éxito o el fracaso de una acción depende de uno mismo.
7 Juzgar a tus compañeros.Puedes mencionar situaciones que han sido complicadas de afrontar y cómo se asumieron. Y, si finalmente no fueron resueltas conforme a lo esperado, debes explicar cómo entre todos encontrasteis una salida. Decir que fue culpa de uno u otro, o que si tal persona no hubiera actuado de tal manera se hubiera resuelto de forma positiva, no te lleva a ningún lado. En un trabajo en equipo no hay ni inocentes ni culpables, ni triunfadores ni fracasados... todo depende del funcionamiento del grupo.


8 Hablar de recursos y no de equipo.Si ya has tenido un grupo de personas a tu cargo y aspiras a un puesto de responsabilidad similar en otra empresa, no caigas en la tentación de hablar de las personas como recursos. Se trata de un equipo, de unos profesionales a tu cargo que trabajan a tu lado en la consecución de unos objetivos comunes.
9 Alabar en exceso tu anterior trabajo.Si realmente la empresa para la que trabajabas era la compañía de tu vida, aquella en la que esperabas jubilarte, ahórrate las alabanzas. Ese trabajo pertenece al pasado y, aunque lo añores, de lo que se trata es de avanzar en tu carrera con otra oportunidad laboral que puede ser mejor que la que dejaste atrás. Basta con que cuentes qué te ha aportado trabajar allí, qué has aprendido y trates de apoyarlo con un ejemplo que demuestre tu papel en ese entorno. Si empleas más minutos de los aceptables en piropear a tus exjefes, excompañeros y excompañía, el interés del entrevistador hacia tu candidatura disminuye. Lo que tienes que vender es tu entusiasmo por el futuro, no recordar el pasado.
10 El desahogo.Una entrevista de trabajo sirve para mostrar de viva voz todo tu potencial. El reclutador es un profesional en busca del mejor candidato, no un hombro en el que lamentarse por las circunstancias que te llevaron a una situación de desempleo.


Fuente: Montse Mateos (expansión.com)
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miércoles, 17 de febrero de 2016

¿Cómo llamas la atención de los Cazatalentos para que se fijen en ti?

Eres bueno, muy bueno en tu trabajo. Desempeñas con excelencia en tu puesto, pero necesitas un cambio o reactivar tu carrera profesional para lograr nuevos éxitos.


Sabes que algunos de tus compañeros han recibido llamadas de headhunters para ofrecerles un trabajo muy jugoso, pero tu teléfono no suena y parece que ninguno de esos cazatalentos se ha fijado en ti. Dicen que se dedican a buscar a los mejores de cada sector y hoy en día la mayor parte de los altos puestos son cubiertos a través de ellos.

Si quieres que estos cazadores se fijen en ti, no te quedes cruzado de brazos, ya es hora de darle un vuelco a la situación para que pongan su mirada en ti y puedan surgir nuevos retos profesionales. 

Consejos para que empieces a llamar la atención de los headhunters:

1. Cultiva tu excelencia
Lo primero que has de hacer es ocupar un puesto clave dentro de tu empresa, pero además hacerlo con resultados excelentes. 

Has de ser el mejor para llamar su atención, así que no te acomodes y trabaja duro para obtener mayores beneficios, conseguir logros notables y destacar por encima del resto para que se vea que cumples un papel clave en el crecimiento y desarrollo de tu empresa y que tienes un marcado perfil de éxito fácilmente reconocible.

La motivación es la llave principal para superarte sin dejarte caer en la rutina y así poder aumentar las posibilidades de que admiren tu trabajo y se fijen en ti.

2. Practica el networking
De nada sirve que seas el mejor si no lo haces saber; si no tienes notoriedad, no esperes que te encuentren. 

Saca tu mejor sonrisa de paseo, dedícate a darte a conocer para que todos sepan quién eres y cuáles son tus logros.

Actualiza tu agenda de contactos, cultiva las buenas relaciones con compañeros de la universidad, socios, clientes, antiguos jefes, quienes ocupan tu mismo puesto en otras empresas del sector… Nunca sabes quién puede recomendarte y dar buenas referencias sobre ti ante la pregunta de “¿conoces a alguien bueno para este puesto?”.

3. Hazte visible

Obvio: si quieres que ellos te vean, hazte ver. ¿Cómo? Pues estando lo más activo posible, dedicándole tiempo a darte a conocer y crear tu propia marca personal. Lo mejor es que acudas a conferencias, ferias, seminarios, debates…


Si puedes conseguir ser uno de los ponentes, ya habrás conseguido que tu nombre empiece a sonar, te ubiquen y sepan que eres una referencia en el tema. 

También es muy aconsejable participar en asociaciones profesionales, escuelas de negocios o escribir artículos en revistas especializadas para dar valor a tu firma.

4. Bendice las redes sociales
Si quieres que te pesquen a ti, debes empezar ya a tener una estrategia 2.0. Es fundamental que tengas un perfil en LinkedIn, que viene a ser como la biblia para los cazadores de talentos.

Dedica tiempo a actualizar el perfil periódicamente con tus nuevos proyectos, tus logros recientes, y las novedades en tu formación; crea una buena red de contactos, aceptando y enviando solicitudes a la gente adecuada dentro de tu sector; elige con mimo las palabras claves que definen tu puesto para aparecer de los primeros en sus búsquedas.

5. Sé proactivo
Todo lo anterior es imprescindible para hacerte notar, pero luego no te tumbes a la bartola. Selecciona qué headhunters están especializados en tu sector, elige los que más te interesen y ponte en contacto con ellos. 

Hazlo con cuidado, sin atosigar, pero que sepan que estás activo, te tengan en sus bases de datos y esté en su poder tu currículum.

 ¿Preparado para la caza?

Fuente : huffingtonpost
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sábado, 7 de febrero de 2015

Inteligencia Emocional: Ésta es la clave para que tus hijos triunfen en el futuro

La empatía es la llave del éxito que ya poseen los emprendedores sociales y que es necesario estimular desde las edades más tempranas

Si te preocupa que tu hijo no saque buenas notas en inglés; le cuesta resolver los problemas de matemáticas o no acaba de aprender la tabla periódica, no te alarmes. Todo ello son cuestiones secundarias en la formación de los pequeños. Hay cosas más importantes en las que debe brillar desde las edades más tempranas. Una habilidad que le va a permitir ser un buen profesional y triunfar en la vida. ¿Quieres saber cuál es? La empatía.
«Si tu jefe o tu compañero de trabajo no es empático, no querrás trabajar con él; crecer con él, seguir sus pasos… En definitiva, no son buenos líderes», explica Ana Sáenz de Miera, directora de Ashoka en España y Portugal, la mayor red de emprendedores sociales del mundo. De ahí la importancia de ser empáticos. «Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro», dice la RAE, es decir, la capacidad de una persona de ponerse en el lugar del otro.
¿Y por qué es más importante la empatía que hablar un idioma? «Lo único que sabemos del futuro - explica Ana Sáenz de Miera- es que vamos a seguir trabajando con personas. Por tanto, tendremos que organizarnos, trabajar en equipo, ser líderes, creativos… Y todo ello solo es posible si trabajamos la empatía, una habilidad con la que todos nacemos pero que hay que practicar y estimular. De lo contrario, no conseguiremos nada».
El mercado laboral ha cambiado y las necesidades profesionales también. No sabemos si en un futuro se necesitarán más médicos, profesionales en TIC o profesores y también es cierto que la organización empresarial está cambiando: las grandes organizaciones ya son historia y las startups y emprendedores pisan cada vez más fuerza. «Se trata de un cambio de ‘chip’ en la mentalidad de la sociedad que acabaremos viendo», afirma Sáenz de Miera.

Empatía con acción


Pero no sólo hay que ser capaces de ponerse en el lugar del otro. Sino de hacer algo por mejorar esa situación. ¿Nadie se acuerda de cuando el ébola era solo una cuestión en África? ¿Algún español era capaz de ponerse en la situación de un guineano? ¿De los voluntarios de Médicos Sin fronteras que, por ejemplo, trabajan desde hace tiempo contra el virus? Hasta que no llegó a España, los españoles no nos pusimos en acción. Y lo mismo ha pasado en otros países. Ahora, el objetivo es conseguir que la epidemia del Ébola no se convierta en una crisis de salud mundial a largo plazo. Y en ello estamos.
Precisamente de eso se trata. De la empatía en acción. «Porque, de lo contrario, no vale de nada», reseña la directora de Ashoka. «Todos los emprendedores sociales tienen un alto grado de empatía», asegura, puesto que son capaces de detectar un problema y de ponerse en marcha para solucionarlo. A gran escala, podríamos seguir hablando del virus Ébola pero, a pequeña, Ana Sáenz de Miera ejemplifica: «Un grupo de emprendedores que monta una empresa pensando en la necesidad que tiene el parque del barrio de que tenga agua».
Familias, colegios, profesionales de la educación y la sociedad en general son los responsables de este cambio social cuyas raíces se sitúan en Toronto, Canadá, en 1996. Allí, Mary Gordon puso en marcha el programa «Raíces de la Empatía» en colegios, principalmente con alumnos conflictivos, para reducir niveles de violencia y agresión estudiantil y promover comportamientos sociales que aumentasen los niveles de empatía, tal y como explica su fundación «Roots of Empathy».

Un bebé para ser empáticos


En cada aula, siguiendo las indicaciones de Gordon, se trabaja con un bebé, que actúa de «laboratorio emocional» para los estudiantes. Como estos no articulan palabra, los alumnos aprenden a identificar si el bebé está contento, triste, por qué llora… De esta manera, los niños aprenden a reconocer sus propios sentimientos, para después ser capaces de explicarse, y comprender cómo sus acciones afectan a los sentimientos de quienes les rodean.
Los resultados son realmente asombrosos: se reducen las actitudes violentas en el aula, los niños comprenden las emociones de sus compañeros, aumenta la capacidad de integración de los menores y desarrollan otras habilidades.
«Las empresas no demandan un buen electricista sino a alguien que sepa trabajar en equipo. En definitiva, buenas personas que, al final, son buenos profesionales porque el que es capaz de ser un buen líder, de trabajar en equipo, etc., gracias a la empatía, será la persona más feliz del mundo y obtendrá éxito», asegura Ana Sáenz de Miera.
¿Es tu jefe una persona empática? «Si es un gran líder, si es una persona capaz de desarrollar la empatía, su equipo le seguirá. De lo contrario, acabará cayendo», explica. Muchos ya han caído. Otros caerán porque, al fin y al cabo, las empresas las forman las personas.

El futuro está en la educación


Y para que cada vez haya mejores personas dirigiendo equipos y compañías, hay que «educar con éxito», recuerda directora de Ashoka en España y Portugal, que además es madre, y por esta razón están trabajando ya para que la empatía se trabaje en los colegios de España (aunque en Canarias existe una asignatura obligatoria), junto a otro tipo de habilidades y de forma transversal, como ya hacen muchos centros educativos de Reino Unido, Canadá, Alemania o Irlanda.
Sólo así conseguiremos tener en el futuro buenos profesionales, capaces de trabajar en equipo, buenas personas, preocupadas por los problemas sociales… «Las ventajas competitivas tradicionales ya no son suficientes», escribía en su blog la antigua directora general de ING Direct, Carina Spinka, una defensora de la empatía, que habla de «Adaptive Advantage», es decir, «la capacidad de identificar rápido las señales del entorno, capacidad de experimentar, capacidad de conectar con las personas y con la sociedad, etc. Y cómo no, la necesidad de generar ‘Adaptive leaders’ como clave para desarrollar estas nuevas dimensiones estratégicas en las organizaciones. 
Personas que favorecen que se experimente en su organización, que gestionan el entorno y no se dejan gestionar por él, que buscan multitud de opiniones y no sólo la suya y con mucha, mucha empatía y un claro sentido del propósito».
Fuente: Ana Martínez (abc)
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