viernes, 17 de octubre de 2014

¿Cómo puedes cambiar un mal hábito diario en 3 pasos?.


Hay dos factores que influyen esencialmente en el bienestar. Uno tener una ilusión o meta, y el otro tener buenos hábitos que faciliten alcanzarlo. Todos realizamos comportamientos repetidos fruto de las rutinas aprendidas no deliberadas o meditadas por nuestro consciente, que dañan o limitan nuestro bienestar.

¿Sabías que representan casi el 50% de las decisiones diarias? El hábito bueno nos predispone para la realización de una tarea o actividad de forma óptima, pero el malo la limita, pospone, dificulta y en muchos casos impide su realización.

Nuestras experiencias, sentimientos, creencias y valores dan forma a los hábitos aprendidos que pueden volverse en necesidades llevándonos a realizar acciones automatizadas, aunque nos dañen.
 

Hay hábitos negativos que producen dolor, y otros que proporcionan placer, como fruto de decisiones inconscientes implantadas durante años en nuestro cerebro. Todos los hábitos son difíciles de eliminar, por este motivo es mejor sustituirlo por otro que proporcione bienestar.

IDENTIFICAR
 

Lo primero que hay que realizar, es identificar un hábito negativo. Hay miles de hábitos negativos, que influyen en la vida diaria: “actuar o no actuar por miedo”, “dejarlo todo para después”, “no mirar a los ojos a nuestro interlocutor”, “levantase o acostarse tarde”, etc. 

Hay otros hábitos que afectan directamente a nuestra salud: “fumar, beber o tomar algún tipo de droga” “ausencia de deporte”, pero tambien muchos pensamientos asociados a los malos hábitos como “echarle la culpa a otros”, y expresiones como “debería”, “tengo que hacer” , “yo soy (en negativo)” “el quejarse de forma constante” o “criticar a los demás” son algunos pocos hábitos y pensamientos negativos asociados que tendríamos que eliminar de nuestras vidas.
 

Para identificar el hábito, es esencial reconocer el impulso, estímulo o deseo que aparece antes de actuar. Algunas opciones, son prestar nuestra atención para ser consciente durante este trabajo personal, porque los procesos automáticos como un hábito pueden ser controlados, cuando forman parte de un objetivo.
 

Una vez has reconocido el hábito negativo que deseas cambiar, identifica como actúas normalmente, observa tu comportamiento asociado al hábito (ej. si es pereza para levantarte. Mantén la atención de forma que permitan el reconocimiento de pensamientos y emociones en el momento presente. Reconoce el impulso/s sensorial que experimenta tu cuerpo, o el estímulo que ocurre justo antes de que actúes (sentir somnolencia, aturdimiento, pereza, etc.). Una buena ayuda es prestar atención a la hora, dónde estás, con quién estas, lo que acabas de realizar o que emociones sientes antes de actúes.
RECOMPENSA
 

La mayoría de los hábitos buenos o malos proporcionan una recompensa, así que una vez identificado el hábito. Debes de identificar la recompensa, muchas veces asociada al placer que nos proporciona. Como eliminar un hábito es muy difícil, es mucho mejor cambiarlo por otro positivo o beneficioso. Como por ejemplo: sustituye el café por un zumo de naranja, un té, etc. Si no consigues reducir el deseo, sigue intentándolo con otros hábitos saludables hasta conseguirlo.

RUTINA
 

Una vez identificado el hábito y la recompensa, necesitarás un tiempo para establecerse, depende de muchos factores, pero algunos estudios hablan de al menos 60 días para que este hábito bueno forme parte siempre de tu vida. Ejemplo: si has empezado a ducharte todas las mañanas, transcurrido este tiempo te encontrarás a disgusto si no lo realizas.

ALGUNOS HÁBITOS BUENOS.
 

Practicar deporte a menudo. Sonreír de verdad, la vida es un espejo, que te lo devolverá con sonrisas (neuronas espejo, emociones asociadas, etc.). Alimentación equilibrada y sana. Realiza una actividad estimulante y excitante que te permita escapar a la noción del tiempo. Escucha sin criticar y con empatía a los demás, crearás amigos y aliados. Mira el lado positivo de las cosas, de todo se aprende. 

Utiliza el pensamiento creativo o alternativo en los problemas con aptitud positiva, encontrarán más soluciones. Cultiva la resiliencia aprendiendo de los errores, porque equivocarse está permitido, pero nunca ser derrotados por ellos. Practica un poco la compasión, incrementarás tus expectativas, mejorará tu salud física y mental. Intenta ver las pequeñas cosas buenas que hay en tu vida y aliméntalas para que crezcan. 

Intenta ser feliz, para ello ten metas y objetivos realizando lo que te gusta, e imagínate siempre lo mejor, aceptando los cambios y siendo consciente que eres el responsable de tu vida.




Fuente: Adela Amado & Javier Santana
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