martes, 7 de julio de 2015

¿Cómo será el trabajo en un futuro no muy lejano?


Trabajarás no para una empresa sino para varias, podrás hacerlo en pijama, a nadie interesarán tus títulos académicos y tu jefe supremo se llamará señor Facebook.


El escenario, que algunos todavía juzgarán de ciencia ficción, ya es para muchos una realidad. El autoempleo crece en todo el mundo y al amparo de la tecnología surgen a diario nuevos modelos de negocio con necesidades laborales distintas, tanto que algunas no existían hace unos años. ¿Qué plan de estudios universitarios contemplaba al community manager?
Pues ese es uno de los riesgos actuales, estar estudiando no se sabe para qué trabajo como ponía de manifiesto un estudio del Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (ISDI) según el cual el 75% de las 500 mayores empresas del año 2020 aún no existen.
A esta incertidumbre, los hay que todavía añaden más ingredientes. “Poco importarán tus títulos o lo que ponga en un papel, sólo interesará lo que de verdad sabes hacer y querrán que lo demuestres” decía recientemente en una conferencia en Factoría Cultural, Javier Sirvent, Technology Evangelist, al esbozar el panorama de lo que será el mercado laboral a 5 o 10 años vista.


Internet hasta en el baño
“Todo pasa por estar conectado, desde el coche hasta el frigorífico, y por un mundo sin fronteras. 

Esto significa que podrán encontrar al mejor profesional en cuestión de segundos y en cualquier parte del mundo, que no tendrán que contratarle porque será un freelance que ofrece servicios a varias empresas y que cuidará mucho su imagen y presencia online para demostrar que es más competitivo que nadie en lo suyo.

"La prueba serán sus seguidores en las redes” dice Sirvent cifrando en más de 100 millones de personas las que ya ejercen el teletrabajo en Estados Unidos.  “Y eso de que lo que pasa en las Vegas se queda en las Vegas, ya no vale”.
Adiós a los vigilantes de la playa
También los perfiles se van ajustando a los cambios. 

Algunos de los que hoy se demandan no existían hace años y viceversa. “Yo entrené duro para ser vigilante de la playa y ahora resulta que es un dron el que rescata del agua a los bañistas” puso su ejemplo personal Sirvent para ilustrar el paisaje. 

Se refirió también a los casos de Blockbuster o Polaroid como empresas del siglo XX que no han traspasado el umbral del XXI por no mirar en el retrovisor.  

El coworking
Igualmente los espacios laborales están llamados a la reconversión. 

Al crecimiento de freelance y autónomos se suma la tendencia a compartir espacios de trabajo al modelo coworking. Relevante.me es una de ellas y su CEO, Jorge Araluce, lo tiene claro. “No sólo ahorramos gastos de inmueble sino también ganamos feedback y el ambiente es más enriquecedor”. 

Araluce comparte la opinión de que “el futuro pasa por la externalización de servicios y por la contratación de los mejores trabajadores a buen precio, como si fuese un marketplace profesional”. Considera igualmente que méritos como títulos académicos o larga experiencia han perdido valor sin hablar de los que presumen de llevar 30 años en la misma empresa, sin haberse medido con otros profesionales en distintos entornos.


Los datos
Y si esta es la visión, más o menos certera, que ofrecen algunos especialistas ¿Qué es lo que dicen los datos? 

Nos valdremos aquí del informe de Adecco de 2015 presentado la semana pasada. Se hablaba de un crecimiento del 4,5% de la oferta laboral y de que el 43,5% de las ofertas exigían, como requisito mínimo, titulación universitaria. Otro de los puntos señalaba que el 77% de las empresas reconocen que la experiencia es fundamental para conseguir a su candidato ideal pese a que el mayor número de ofertas lanzadas iban dirigidas a jóvenes de entre 26 y 30 años.
Los perfiles universitarios más demandados son los de ADE, precisamente por su versatilidad, y las ingenierías, sobre todo informática y telecos. En el platillo del retroceso se hallan marketing y la I+D.
En cuanto a las principales causas para descartar a los candidatos está la carencia de competencias, falta de conocimiento real de idiomas, perspectivas de retribución superiores a las ofertadas y resistencia a la movilidad. 

Por el contrario, se valoran cada vez más el compromiso con la empresa, acomodación al cambio y la iniciativa generadora de ideas dentro de la compañía (intraemprendimiento), además de apreciar habilidades técnicas y el manejo de las redes.
A algunos parecerá complicado conjugar valores como la iniciativa con la acomodación. A estos siempre les quedará la opción del autoempleo que, por cierto, también ha crecido, un 5%aunque es más a la búsqueda de una salida al desempleo que a una verdadera vocación emprendedora.
Quién sabe lo que quedará cuando dejen de moverse los cimientos pero, ante la incertidumbre, un único consejo en el que todos coinciden: dedícate a hacer lo que más te guste e intenta ser el mejor.

Fuente: Ana Delgado (Emprendedores)
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