sábado, 28 de febrero de 2015

El aprendizaje del niño mejora cuando se asocian sonidos con imágenes


El ser humano tiene una gran capacidad de memoria, una excelente memoria que se ve estimulada, sobre todo, si se utilizan imágenes y sonidos.
Tenemos varios ejemplos de ello: por un lado, el ser humano, desde el principio de su andadura por este planeta, ha buscado abstraerse mediante las primitivas representaciones que realizaron en las cuevas, lo que permitía incrementar el conocimiento de nuestros antepasados del medio que les rodeaba; por otro lado, los sonidos, especialmente las canciones, han jugado un papel muy importante para la difusión de información relevante (los aborígenes australianos son el ejemplo perfecto de este hecho).

Ahora, siguiendo esta línea de investigación, un nuevo estudio, que ha sido publicada en la revista Cortex, ha analizado la actividad cerebral de los niños cuando ven y escuchan imágenes y sonidos simultáneamente. Los resultados no han dejado indiferente a la comunidad científica.

El cerebro del niño se activaba cuando asociaban el sonido con la imagen

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Un equipo de científicos de Reino Unido y Japón ha examinado la actividad cerebral de niños de 11 meses de edad en las fases iniciales del desarrollo del lenguaje. Utilizaron palabras nuevas para designar imágenes con forma puntiaguda o redondeada. Rápidamente, los niños fueron capaces de asociar la palabra que utilizaron los investigadores con la imagen correspondiente. Además, el patrón cerebral que mostraron durante la actividad fue realmente característico:
“La actividad oscilatoria cerebral del niño se incrementó cuando escucharon la palabra que coincidía con la forma que se mostraba”, explicó uno de los autores del estudio, el Dr. Sotaro Kita de la Universidad de Warwick.

Estamos biológicamente predispuestos a aprender utilizando imágenes y sonidos

Las sorpresas no acabaron aquí, pues tras analizar las diferentes áreas del cerebro que más se activaron, los investigadores llegaron a la siguiente conclusión:
“El tráfico de comunicación entre las regiones del cerebro fue activo cuando la palabra se correspondía con la forma, pero el tráfico se hizo pesado en el hemisferio izquierdo, donde el lenguaje se procesa normalmente, cuando la palabra no coincidía con la forma. El hemisferio izquierdo tuvo que trabajar más duro para asociar la información visual y auditiva cuando no son una coincidencia natural”
¿Qué nos están diciendo estos resultados? Que estamos biólogicamente predispuestos a asociar las imágenes y los sonidos para crear con mayor facilidad nuestro lenguaje. Tal vez los motivos por los cuales exista esta predisposición se encuentre en el pasado lejano, en el periodo en el que nuestros antepasados tuvieron que apañárselas para sobrevivir en un ambiente realmente hostil donde los peligros acechaban por doquier.
En definitiva, el aprendizaje del niño mejora considerablemente cuando nos apoyamos en la utilización de los sonidos y las imágenes correspondientes. Sin duda, se encuentra en nuestra propia naturaleza.

Fuente: University of Warwick
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