miércoles, 29 de junio de 2016

¿Qué piensa una empresa de selección de personal cuando nos hace una entrevista de trabajo?


La mejor manera de tener éxito en nuestra relación con los demás es ponernos en su lugar. Cuando queremos ofrecer un buen producto o servicio a nuestros clientes, reflexionamos o incluso les preguntamos sobre sus necesidades. No es diferente cuando afrontamos una entrevista de trabajo.

Si nos ponemos en la piel del entrevistad@r, llegaremos a una serie de conclusiones que nos ayudaran a defender bien nuestra candidatura.

En una entrevista se pretende conocer lo máximo posible a la persona entrevistada para valorar si es el candidato/a idóneo/a. En cambio, el tiempo es limitado.

Normalmente el equipo o persona encargada de la selección registra previamente los aspectos que se quieren conocer sobre los candidatos, en función de la descripción del perfil buscado, y establece el tiempo estimado de duración de la entrevista en base a ello.

La entrevista se desarrolla en un tiempo limitado durante el cuál se pretende extraer la información deseada.

Sucede con relativa frecuencia que muchos candidatos responden a las preguntas con respuestas excesivamente largas, con información poco relevante e incluso que no tiene una relación directa con lo que se está preguntando. Puede ser causa de un estado de nerviosismo, de no llevar preparada la entrevista… pero la consecuencia es clara.

La imagen que transmiten los candidatos es de personas dispersas, con ideas poco claras, con poca capacidad de análisis, síntesis e inadecuada gestión del tiempo. Las competencias no se demuestran únicamente trabajando.



Una entrevista arroja más información de la que imaginamos sobre nuestra manera de ser y posterior desempeño en el puesto de trabajo.

Otra consecuencia es que estaremos dificultando al entrevistador/a la tarea de averiguar todos los aspectos preestablecidos que quiere conocer sobre nosotros. Pasará el tiempo de la entrevista y no habrá sido suficiente para poner sobre la mesa toda la información requerida sobre nuestras candidaturas.

Podemos encontrarnos con entrevistadores/as que nos corten o nos pidan brevedad. A ellos/as no les gustará tener que pronunciarse al respecto una segunda vez. Podemos encontrarnos, al contrario, con entrevistadores/as que no nos digan absolutamente nada al respecto. No va a ser más positivo el resultado en este caso. Puede ser incluso más negativo, pues no se esforzarán en conocer los aspectos pendientes y con mucha seguridad podremos considerarnos excluidos del proceso de selección.

Recuerda: quien entrevista lidera la entrevista. 

Adáptate a sus preguntas y a sus tiempos. Fijándonos en su lenguaje no verbal, sabremos si interesa lo que estamos contando, si es mejor extendernos en algún aspecto o si tenemos que acabar pronto porque estamos aburriendo al entrevistador. Es mejor preguntar ¿desea que le explique con más detalle esta cuestión?, que hablar más de la cuenta.

Fuente: wanttowalk
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