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viernes, 29 de julio de 2016

¿Cuáles son los 10 Comportamientos que no verás en gente de éxito?


¿Qué quieres decir con “comportamiento”? Cómo reaccionas al estrés a largo plazo. Cómo afrontas tus tareas o no. Cómo interactúas con los demás. Tu actitud con los consumidores. Cuánto deseas hacer el trabajo bien hecho…este tipo de cosas.

Si quieres hacerlo bien, querrás mirarte en el espejo y ver si alguno de estos comportamientos te describen:
  • Ingenuidad. Todos empezamos con los ojos como platos y muy crédulos, pero cuanto antes empieces a ser algo más escéptico, más serán tus posibilidades de salir a la superficie. La razón es simple: los tontos y fracasados no ganan. Aprende a cuestionar todo lo que lees y escuchas y siempre reconsidera la fuente.
  • Pánico. Las situaciones de presión son comunes en los negocios. Las cosas casi nunca salen según lo planeado y, a menudo, van mal o muy mal. Gags del oficio. Si no puedes anular tu respuesta de pánico y mantener la calma ante una crisis, estás un poco jodido.
  • Fanatismo. La pasión es un conductor hacia el éxito, pero cuando se sobrepasa la línea hacia el fanatismo puede ir en contra. Lo he visto varias veces. Esto lleva a una percepción sesgada de la realidad, una percepción errónea en general y malas tomas de decisiones.
  • Pereza. Aquellos que están impulsados a lograr grandes cosas también conocen la siguiente gran verdad: se necesita un duro trabajo a largo plazo. Es por eso que siempre están concentrados y disciplinados. La mayoría de gente es vaga. Y por eso la mayoría no logra grandes cosas. Así de simple.
  • Mentalidad de “solución rápida”. Steve Jobs dijo: “La mitad de lo que separa los emprendedores exitosos de los que no lo son es pura perseverancia” y si no eres apasionado con aquello que haces, no es lo tuyo. Muchos buscan gratificación instantánea, pero no es así como funciona.

  • Actuar. Sea cual sea el sentimiento con el que tienes problemas para lidiar (celos, vergüenza, envidia, inferioridad…) transferirlos a otras personas con las que trabajas y actuar con ira no sólo os hará a todos desgraciados, sino que matará también tu carrera.
  • Egoísmo. Si actúas como si el mundo girara a tu alrededor, será mejor que te respalde el talento. Incluso si es así, centrarse demasiado en uno mismo disminuye la eficacia. Los negocios no van sobre ti, son negocios. Van de experiencia con los clientes y los productos. Recuerda quién sirve a quién en una relación.
  • Vivir en el pasado o en el presente. Por supuesto que podemos aprender del pasado, pero vivir en él es autodestructivo. Del mismo modo, puedes planear y soñar en un futuro, pero si tus acciones no se centran en el presente, nunca lograrás esos planes o sueños.
  • Indiferencia. Oirás frases como “cualquier cosa ya vale”, “todo está bien” y “no te preocupes” pero no las oirás de gente altamente realizada. Habrá muchas cosas pero la apatía no es una de ellas.
  • Hipersensibilidad. Si tienes la piel tan fina que cualquier crítica te vuelve loco y ofende, el mundo real de los negocios no es para ti. Hay una buena razón por la que los líderes de negocios suelen tener un buen sentido del humor y la humildad. Es casi un requisito. No te tomes muy en serio.

Fuente: Entrepreneur 
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domingo, 26 de junio de 2016

¿Cuáles son los 10 ladrones de tu energía Vital?


Tenemos una carga de energía asignada, Armstrong le llamaba los latidos contados de cada cual; es nuestra responsabilidad utilizarla con medida y no desperdiciarla.

Somos conductores de la fuerza Divina, teniendo acceso a ella siempre y cuando estemos conectados conscientemente, eliminando algunas interferencias:


1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente.



2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.


 
3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a renegociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.




4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas. 



5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.



6- Tira, levanta y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.




7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.



8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.



9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.



10- Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.







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jueves, 7 de abril de 2016

¿ Cuál es el coste de esperar cuando se busca trabajo ?


Hay momentos en la vida en los que debemos actuar, en otros debemos detenernos e incluso hay momentos de saber esperar. Normalmente hablamos del resultado de actuar o de detenernos, pero es importante hablar también que esperar siempre tiene un coste, sobre todo si hablamos de buscar empleo.

¿Qué situaciones producen esa espera?

En algunos casos, tras terminar con un trabajo que no nos agradaba demasiado, o que sí, pero en el que estábamos más de 10 años decidimos relajarnos un poco y descansar porque “nos lo merecemos”. Y no es que no te lo merezcas, es que te mereces algo mejor que descansar unos meses, te mereces tener un trabajo que te apasione y por el que no sientas que debes descansar. Aún no se ha comenzado a buscar empleo y puede parecer que será más fácil de lo que muchos dicen ya que acabamos de quedar desempleados y además hemos conseguido trabajo anteriormente seguramente sin problemas.
Otros, tras ver que van recibiendo llamadas y que hacen entrevistas quedan continuamente a la espera de una respuesta positiva, en estos casos cuesta más ver el coste de esperar, porque se crea una falsa ilusión de futuro en la que en breve recibiremos el deseado SÍ. La sensación de estar cerca de conseguirlo no ayuda a la proactividad necesaria ni al valorar o hacer un análisis de los resultados.



¿Por qué esperar tiene un coste?

Ya sea por descanso o por pensar que estamos a punto de cerrar un contrato, el esperar se traduce en un coste poco visible y no es otro que el de perder las otras oportunidades de trabajo que aparecen en ese período en el que estamos esperando.
Muchos son lo contratos o relaciones comerciales que en el último momento no se formalizan quedando en nada, esto sucede y no poco. ¿Imaginas una empresa que esté sin seguir buscando clientes porque ha hablado sobre un posible contrato con otro cliente? La respuesta, seguramente será que no, al menos si es una buena empresa.
Como candidatos, tengamos trabajo o no, debemos hacer lo mismo, seguir buscando clientes hasta que realmente hayamos firmado el contrato. En ocasiones se enfocan las oportunidades no como una pérdida, sino como una oportunidad que se ha dejado de conseguir, esto es un error si nos conduce a esperar y un acierto si pensar de otro modo nos crea ansiedad. Lo cierto es que cada oportunidad perdida es dinero que dejamos de ganar, meses que dejaremos de reflejar en nuestro currículum y experiencia profesional que habremos perdido para siempre.

Una explicación cotidiana para que no sigas esperando

Nos “convertimos” por desgracia en profesionales menos atractivos a los ojos de las empresas y aunque realmente nuestra valía no es menor que la del primer día, nos sucede como a esa prenda de ropa que vemos en una tienda en las rebajas, esa prenda que nadie compró en su momento, dudamos del motivo de que siga ahí, nos gusta mucho ya que es la misma prenda que el primer día, pero incluso miramos si tiene alguna mancha o roto para haber llegado sin venderse a las rebajas. En muchas ocasiones su destino habrá sido convertirse en un “saldo” en las rebajas por un precio mucho menor del que merece, quizá porque alguien la dejó escondida para comprarla después y no regresó, o ante la promesa de una compra, se guardó en el almacén para un cliente que finalmente decidió no pasar a recoger la reserva realizada.




Esperar siempre tiene un coste, el de perder oportunidades interesantes o el de perder tu atractivo para las empresas.
La pregunta ahora es… ¿Estás dispuesto a asumir ese coste?
Fuente: Sabina Serrano (Mejorartucv)
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lunes, 22 de diciembre de 2014

Si sabes qué piensan tus empleados, conoces el futuro de tu empresa...


La cuenta de resultados es uno de los indicadores más fiables de la marcha de tu empresa, pero analizar las conductas de las personas que la hacen posible, te ayudará a anticipar acontecimientos.
 
Existen pocos lugares en los que se tomen tantas decisiones como en una empresa. De lo que también pocos son conscientes es de hasta qué punto la razón y la emoción participan a partes iguales en el nacimiento, evolución y consolidación de un negocio.  

¿Sabes realmente cómo piensa tu start up? Conocer a fondo los componentes que la hacen posible te puede ayudar a tomar el pulso de su vida, y hasta a anticipar algunos asuntos que aparentemente están fuera de control.

Pedro Bermejo, licenciado en Medicina y con la especialidad en neurología, explica que «el pensamiento de la empresa lo hacen las personas, gerentes, clientes, accionistas y trabajadores... procede de todas estas variables». Autor de Neuroeconomía –Editorial Lid–, el experto profundiza en este término que surgió en 2002, «cuando un psicólogo llamado Daniel Kahneman ganó el premio Nobel de Economía gracias a sus estudios sobre la conducta de los seres humanos en los aspectos financieros, cambiando de un modo irreversible el modo de ver la economía».

La esencia de este concepto es simple, «tiene que ver con las actitudes y el papel que cada uno desempeña en la empresa», apunta Bermejo. Marta Romo, socia directora de Be-Up, advierte de que «querer liderar sin conocer cómo funciona el cerebro de nuestra gente es como fabricar un guante sin haber visto nunca una mano».  


Contrastar y actuar 

El crecimiento de la neurociencia aplicada al mundo de la empresa ha venido para quedarse, y son muchos los gestores de negocios y de personas que ya analizan y consideran su importancia.

Juan Tinoco, director de recursos humanos de LG Electronics, afirma que «por primera vez hay algo de ciencia en los aspectos del management. En una tarea tan conceptual como los recursos humanos solemos tender a la innovación como algo que nos puede aportar certeza, por ejemplo, a través del big data para conocer el talento. La neurociencia ofrece una explicación sobre el comportamiento que, hace muy poco tiempo, se creía como un acto de fe. Es una línea nueva de investigación que nos obliga a basarnos en hechos contrastados y comprobados».
La neurociencia se ve como una nueva línea que permite llegar al origen de las actitudes humanas
Parece que la clave de toda esta revolución, que te ayudará a saber cómo piensa tu negocio, reside en analizar cómo son cada uno de los elementos que lo integran. Óscar Massó, director de estrategia de Sodexo B&I, señala que «el mayor conocimiento sobre nuestro cerebro aporta eficiencia en nuestros comportamientos, lo que a cualquier jefe o líder comprometido le hará más eficaz y podrá ayudar y dirigir mejor a sus colaboradores».

Para Romo supone un cambio de paradigma importante: «De un enfoque mecanicista, autoritario y controlador, todavía arraigado en nuestra cultura corporativa, a uno realmente humano que parte de la premisa de que para ser más productivos necesitamos estar bien, es decir, contentos, felices y descansados». Y es aquí donde Massó ensalza el papel del jefe: «Para que un gestor anticipe las elecciones de sus colaboradores tiene que saber de neurociencia, psicología, estadística y economía. 

No obstante, por mucho que sepamos sobre el motor del comportamiento, el ser humano sigue siendo una caja de sorpresas».

El tamaño no importa 

Conviene recordar que la neuroeconomía no es patrimonio de las grandes organizaciones. Personas, clientes y colaboradores forman parte de tu negocio desde sus primeros días. César Fernández, director asociado de Talengo, recuerda la neurociencia aplicada a los clientes y colaboradores: «A los primeros puedes ayudarles a que elijan sus productos y servicios, e incluso a conseguir una implicación emocional que los convierta en fans. En el caso de los colaboradores hay que procurar que den lo mejor de sí mismos sintiéndose útiles y partícipes de un proyecto que consideran valioso».

Desde el punto de vista de la gestión, Tinoco apunta que corresponde a los directivos averiguar «qué necesitan sus managers para tratar a sus equipos y crear un clima de confianza, qué elementos afectan a una persona en sentido positivo o negativo o qué medidas provocan un rechazo».

Fernández hace hincapie en la motivación, «que tiene que ver con dos elementos: el sentido y la finalidad de lo que estás haciendo. Por eso es fundamental explicitar y compartir el propósito con tus compañeros o equipo y, además, ponerse en el lugar de la persona a la que vas a proporcionar ese beneficio».


Reuniones que solucionan problemas

La neurociencia tiene también mucho que decir en el apasionante mundo de la reuniones. Es cierto que algunos profesionales abusan en exceso de ellas con el único objetivo de alimentar su ego, pero también es evidente que son necesarias para solucionar problemas.

Hay unanimidad en la duración: no más de media hora. «Las personas no son capaces de mantener la atención más tiempo», afirma Óscar Massó, director de estrategia de Sodexo B&I.

Para dinamizar el cerebro de los participantes, Marta Romo, socia directora de Be-Up, propone utilizar preguntas tomando como referencia a David Rock, padre del neuroliderazgo: «Consiste en lanzar preguntas, después se toma un tiempo de descanso para hacer algo agradable y repetitivo, que no estrese, y se vuelve a reunir al equipo. Las ideas pueden aumentar hasta un 500%, según sus investigaciones».

Pedro Bermejo, licenciado en Medicina explica en su libro Neuroeconomía, que la neurociencia permite establecer las prácticas más adecuadas en cada fase de la reunión: planificación, en la que se define el tema a tratar; organización, que incluye el correcto manejo de los tiempos; la dirección de la reunión; y, para finalizar, resumir los puntos para que todo el equipo pueda memorizarlos y recordarlos.  

De miedos y recompensas 

Se habla de la recompensa y del miedo como los dos canales en sentido opuesto, pero se pueden utilizar en pro de un objetivo. La cuestión es cómo se pueden utilizar –habida cuenta de que ambos provocan un cambio de actitud– para evitar un impacto negativo en la evolución de un negocio. Estas reflexiones te ayudarán a descubrirlo:

* «La recompensa se ha de utilizar con rigor en un marco de logro por objetivos. Es la consecución de un buen rendimiento». Óscar Massó (Sodexo B&I)

* «Las recompensas más efectivas son de naturaleza consciente y poco manipulables». César Fernández (Talengo)

* «Si desactivamos el circuito cerebral del miedo, que es el de la amenaza, y activamos el de recompensa o aproximación, las personas se mueven de forma ágil a hacia la acción». Marta Romo (Be-Up)

* «El recurso al palo y la zanahoria como elemento de control tiene efectos perniciosos, ya que deprecia al profesional». César Fernández (Talengo)

* «Más que una recompensa hay que utilizar el refuerzo positivo, basado en poner atención en aquello que queremos que se repita y en evitar o quitar la atención de aquello que no queremos que se repita». Marta Romo (Be-Up)

Fuente: Expansión
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