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martes, 20 de septiembre de 2016

¿Cuáles son las mentiras que te mantienen atrapado en tu zona de confort?

Crecemos al salir de la zona de confort



Queramos o no, la capacidad para abandonar de manera consciente nuestra zona de confort y atrevernos a descubrir nuevos horizontes o perseguir nuestros sueños es lo que nos hace diferentes a los demás, es lo que nos permite tener nuevas experiencias que enriquezcan nuestra vida. Lamentablemente, la mayoría de las personas prefieren quedarse en su zona de confort, ese espacio en el que se sienten más o menos a gusto y al seguro.



Para comprender la zona de confort puedes imaginar dos círculos concéntricos, uno pequeño dentro de uno mayor, pero que no se tocan en ningún punto. El círculo pequeño representa todas las cosas a las que estamos acostumbrados, nuestros hábitos y rutinas, los sitios que solemos visitar y las personas que frecuentamos. Es nuestra zona de confort.




A primera vista, todo puede parecer genial, pero lo cierto es que mantenerse dentro de ese círculo no es una garantía de felicidad ni te asegurará que al final de tu vida no tendrás arrepentimientos. En realidad, mantenerse en la zona de confort te limita porque no te permite descubrir nada nuevo. De esta forma, es posible que mueras un poco cada día. De hecho, recuerda que la vida comienza donde termina tu zona de confort.



Sin embargo, existe un círculo mucho más grande, compuesto por las cosas que no conoces, por tus sueños, los desconocidos, los lugares nuevos… Es el círculo del aprendizaje. De hecho, solo crecemos cuando somos capaces de dar el salto a ese círculo, de manera que nuestro pequeño círculo se amplíe cada vez más. 



A muchas personas dar ese salto les asusta demasiado, porque no saben qué encontrarán en ese otro círculo, de manera que ponen en práctica un mecanismo de autosabotaje, para mantenerse en su zona de confort y no verse obligadas a salir. 



Las mentiras que nos contamos para no salir de la zona de confort




1. “No tengo por qué hacerlo”


Es cierto, no hay nadie que te empuje fuera de tu zona de confort, no es obligatorio que salgas, pero si te quedas dentro, no crecerás. Recuerda que no creces simplemente porque pasen los años, sino por los retos que enfrentas. 
Cuando piensas en un proyecto que representa un gran desafío y de repente tu voz interior te dice que no tienes por qué hacerlo, en realidad lo que estás expresando es una resistencia al cambio, porque una parte de ti desea que te mantengas dentro de los límites de lo conocido. Sin embargo, cuando vuelvas a pensar que no tienes motivos para emprender algo nuevo, recuerda que el simple hecho de crecer y descubrir, son razones más que suficientes. 



2. “No es el momento adecuado”



En muy pocas ocasiones se dan las condiciones perfectas para emprender algo, pero ir en pos de un sueño significa luchar contra viento y marea, creando las condiciones a lo largo del camino. 
Cuando te dices a ti mismo que no es el momento adecuado, está hablando el miedo, probablemente un intenso miedo al fracaso que te inocularon desde la infancia. Por supuesto, no se trata de lanzarse a la aventura sin valorar los pros y los contras pero si queremos lograr realmente algo en la vida, debemos ser conscientes de que no podemos quedarnos parados, necesitamos ir dando pequeños pasos. Y mientras antes comencemos a andar, mejor.




3. “Comenzaré cuando…”



Se trata de una de las excusas más comunes para quedarnos a salvo en nuestra zona de confort. En práctica, es el autoengaño perfecto porque no estamos renunciando al sueño o el proyecto que tenemos en mente, sino tan solo aplazándolo, hasta que se produzca determinada situación. 
El problema es que esta excusa nos lleva directamente a la procrastinación, por lo que es probable que cuando la condición que demandamos se cumpla, pongamos otra, y luego otra más. De esta forma logramos mantener viva la esperanza pero, a la vez, no tenemos que esforzarnos para hacer ese sueño realidad. Por eso, aunque no estén todas las condiciones creadas, simplemente ve dando pequeños pasos, no esperes demasiado porque la vida es muy corta.



4. “No es para mí”



Básicamente, detrás de esta frase se esconde la idea de que no somos lo suficientemente buenos o capaces. Se trata de la excusa perfecta para las personas inseguras y que tienen una baja autoestima. 
También es una excusa que utilizan las personas que tienen miedo del mundo y se cierran a las nuevas experiencias. En todo caso, no podrás saber si una cosa realmente te gusta o no hasta que no la pruebes. De hecho, es probable que en más de una ocasión hayas pensado que algo no estaba hecho para ti pero después de probarlo, has llegado a amarlo o incluso te has aficionado. Por tanto, no te cierres nunca a las nuevas experiencias ni te limites como persona. Es lo peor que podrías hacer. 



5. “No sé cómo hacerlo”



Las cosas nuevas pueden atemorizar, por eso una de las excusas que inventamos para permanecer en nuestra zona de confort consiste en decirnos que no sabemos cómo enfrentar el reto. Podemos pensar que no tenemos las habilidades necesarias o que nunca las podremos desarrollar. Sin embargo, recuerda que cuando tienes un "qué", los "cómos" llegan solos. 
Es cierto que para emprender determinados proyectos se requiere una preparación pero eso no implica que no puedas hacerlo, tan solo significa que te llevará más tiempo o que necesitarás a una persona que te ayude. Ninguna destreza surge de la nada, todas esconden en su base mucha pasión y esfuerzo. 



 “Imposible es todo aquello que no se intenta”.
Nelson Mandela

Fuente:  Jennifer Delgado
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martes, 26 de julio de 2016

¿Cómo tienes que superar la necesidad de aprobación de los demás?, peligros y estrategias

Desengáñate. Por mucho que te esfuerces nunca vas a gustar a todo el mundo. Gustar a los demás, gustar a todos es de por sí una batalla perdida. Si es así, entonces, ¿por qué constantemente se busca la aprobación de los demás?

Tienes que convencerte
de que para ser feliz no necesitas de la aprobación de los demás, sino que te basta con la tuya propia. Nos serviremos del archiconocido libro titulado Tus zonas erróneas de Wayne W. Dyer. ¿Preparado para no gustar a todos?.


¿Por qué la gente necesita la aprobación de los demás? La búsqueda de la aprobación de los demás produce una enorme insatisfacción en las personas. Y produce insatisfacción porque el deseo se transforma en una necesidad. Y el problema se agrava cuando tu felicidad no depende de ti mismo, sino del visto bueno de los que te rodean.
Antecedentes de la necesidad de aprobación. La sociedad actual ha reforzado un mensaje que diariamente intenta calar en ti y es el siguiente: No confíes en ti mismo; busca la aprobación
primero a través de otra persona Aquí se puede cambiar la palabra persona por producto o servicio. A la sociedad de consumo le funciona extraordinariamente bien que la gente se sienta insegura porque, cuanto te sientes inseguro, al instante se crea una necesidad y esta necesidad es aprovechada por las marcas para venderte productos o servicios. Pero la culpa no es exclusivamente de las marcas o medios de comunicación. La culpa viene de mucho más atrás, concretamente de tu niñez.
 


1. Niñez 

Desde la niñez ya se te inculca la necesidad de la aprobación de tus padres. 

Fíjate si no en esta conversación entre madre e hijo:¿Qué me pongo hoy, mamá? 
– Puedes ponerte lo que más te apetezca. 

– ¿Te gusta esto, entonces? 

– No esto no, que no combina bien. 

Si te has fijado en este breve diálogo, habrás comprobado la contradicción implícita que trae y la frustración e inseguridad que genera en el niño. Esto hace que paulatinamente el niño vaya pidiendo autorización para todo y, cuanto más necesite la aprobación de los padres, menos autónomo será para tomar decisiones. 

Es el problema que algunos padres tienen de ver a sus hijos algo así como una propiedad privada. A partir de ahí la aprobación deja de convertirse en una opción y pasa a ser un hábito. Porque el mensaje que los padres transmiten a sus hijos es el siguiente: No te fíes de ti mismo para resolver tus dificultades; 
papá y mamá lo harán por ti. 


2. Escuela

La escuela es otro espacio propicio para fomentar la necesidad de la aprobación de los demás. De hecho, la escuela está en muchos aspectos diseñada para este fin. En la escuela le enseñan a uno a cumplir las normas y a ser obedientes.  

Si tienes alguna duda, en lugar de tus padres, tiene a tu maestro para resolverlas y darte así la aprobación. Esto hace que la escuela crea alumnos inseguros y dependientes y se observa con preocupación a aquellos alumnos que muestran seguridad en sí mismos y que en ocasiones e injustamente son tratados como problemáticos o alborotadores. 

Pero, ¿por qué es así? Tal vez sea porque la escuela consciente o inconscientemente inculca a sus estudiantes que el éxito escolar radica en la búsqueda de la aprobación.

Fíjate como muchos de los alumnos en el fondo lo que buscan en todo momento es la aprobación, es decir, se comportan como quieres que se comporten, aprenden cuáles son tus gustos, tus manías, tus normas y lo hacen con cada uno de los docentes que tienen a lo largo de un curso académico. Y así curso tras curso. Y durante su etapa escolar el alumno tiene cada vez más miedo de pensar por sí mismo, a la vez que necesita con más frecuencia de la aprobación de sus profesores. 

Fíjate en estas preguntas: 
¿Esto entra para el examen? 
¿Esto cuenta para nota?
¿Cómo será el examen?
¿Es suficiente con una página por delante?
¿Podemos escribir a lápiz?
¿Descuentas puntos por faltas?
¿Cuántas páginas debe tener el libro de lectura de esta evaluación?

3. Instituciones.

Iglesia. 

La Iglesia y, por ende, la religión se ha centrado también en el concepto de necesidad de aprobación. De hecho, la moral de la persona no es la moral que él ha elegido, sino la que le ha venido dada por un Dios que quiere se se comporte en base a sus preceptos. 

Un claro ejemplo serían los diez mandamientos. 

Estado. 

El Estado es otro ejemplo magnífico de búsqueda de aprobación al igual que los es un padre o una madre o un docente. El Estado trata de convencerte de que tampoco debes confiar en ti mismo. El Estado insiste en que él que se ocupará de ti, el que decidirá por ti.
Con estos tres ejemplos centrados en la niñez, la escuela y las instituciones te habrás dado cuenta de que vives inmerso, de que tus alumnos viven inmersos en una cultura que valoriza y fomenta la necesidad de aprobación. 

Esta cultura quiere que desde niño des muchísima importancia a la opinión de los demás. Así te han educado desde tu más tierna infancia. Ante esto hay una pregunta obligada y es la siguiente: 
¿Se puede aprender a no depender de la aprobación de los demás? 

La respuesta es un sí, un sí rotundo. Cómo superar la necesidad de aprobación de los demás. Para superar esta necesidad de aprobación que tienes hacia los demás hay un aspecto que es clave y es que puedes cambiar la percepción que hasta ahora has tenido. Si te encuentras con alguien que no esté de acuerdo contigo, puedes decidir centrarte en esa persona o en todas aquellas que tienen tu mismo punto de vista. 

Por tanto, hay que aceptar la crítica, pero lo que no debes hacer es transformar esa crítica en una ofensa. Ahí es donde tú tendrás siempre la batalla perdida. Fíjate ahora en estos ejemplos que demuestran la necesidad de aprobación que muchas personas demandan: Cambiar inmediatamente de postura ante una crítica u observación. Suavizar una opinión para evitar una crítica. Sentirte humillado u ofendido cuando alguien no está de acuerdo contigo en algo. 

Sentirte intimidado por un vendedor agresivo y acabar por comprarle algo que realmente ni querías ni necesitabas. Pedir perdón constantemente. Pedir permiso para todo. Solicitar un halago de manera indirecta. Sentirte triste porque tu pareja no tiene la misma opinión que tú en algo.
¿Qué peligros tiene la necesidad de aprobación de los demás? 

Provocas que la responsabilidad de tus sentimientos no dependa de ti, sino de los demás. No te permite avanzar porque los cambios vienen determinados por las opiniones de los demás, no por las tuyas. Dejas de correr ningún riesgo porque esperas que los cambios vengan de los demás. Te vuelves autocompasivo. Te convences de ser una persona dependiente y necesitas que los demás se ocupen de ti y piensen por ti. Fomentas la simpatía hacia los otros en lugar de la empatía. 

11 Estrategias para superar la necesidad de aprobación de los demás:

1. Cuando alguien esté en desacuerdo contigo,empieza tu respuesta con la palabra TÚ en lugar de yo. Por ejemplo:Tú no estás de acuerdo conmigo y no te gusta lo que te he dicho. 

2.Sé asertivo. ¿Qué significa esto? Si piensas que alguien te está manipulando, simplemente díselo asertivamente, es decir, di lo que piensas pero sin cambiar tu opinión y sin enfadarte. Por tanto, no discutas, repite tu afirmación. 

3.Agradece la crítica en lugar de tomártela como una ofensa. Lo bueno del agradecimiento es que corta por lo sano la necesidad de aprobación. Opta por buscar la desaprobación en lugar de evitarla. ¿Qué significa esto? Puedes buscar la desaprobación en alguien de tu confianza y entrenarte para que no te moleste. Esto te permitirá generar estrategias para otras ocasiones. 

4. Responde ante una desaprobación muy rotunda con un DE ACUERDO. Hay veces que sabes perfectamente que la opinión de la otra perdona es tan alejada de la tuya que nunca podrá haber un intercambio de opiniones fructífero. Acéptalo y sigue adelante. 

5.Habla contigo mismo cuando recibas una crítica en lugar de hablar con otros. 

6. Si alguien está en desacuerdo contigo, pregúntate:¿Cambiarían mucho las cosas si estuvieran a favor?, supongo que ya sabes la respuesta.
7. Acepta que hay gente que no está de acuerdo contigo porque simplemente no te entiende. 

8. Cuando debas tomar una decisión como la de comprar una camisa o uno pantalones, por ejemplo, antes de pedir consejo a los demás, confía en tu bien gusto y en tu buen hacer. Decide tú primero. Consulta después. La prenda la llevarás tú, no la persona a la que le pides consejo. 

9.Evita las frases denominadas de apoyo tales como ¿No es así? ¿No es cierto? 

10.Evita las excusas. ¿Por qué? Pues porque las excusas son una forma más de necesidad de aprobación. Observa cómo las personas que constantemente piden perdón son, por lo general, personas muy inseguras. Además, pedir perdón por algo no deja de ser una pérdida de tiempo. 

11.Toma nota de cuántas frases afirmativas pronuncias y cuántas en forma de interrogación 

Por ejemplo:¡Qué buen día hace hoy!, ¿no? Esta frase genera un doble problema porque pone a la otra persona en posición de resolver un problema por ti y a ti te provoca nuevamente una búsqueda de afirmación.
Fuente: Santiago (Justificaturespuesta)
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jueves, 31 de marzo de 2016

Interesante Vídeo: ¿Que deberías hacer después de una entrevista de trabajo?

1- Repasa lo que ha sucedido en la entrevista

Lo primero que debes hacer al finalizar la entrevista de trabajo es anotar todo lo que ha sucedido durante la entrevista al llegar a casa, o incluso de camino a tu casa en la cafetería más cercana.

Cuando quieres conseguir un puesto de trabajo, son los pequeños detalles los que cuentan, y cuanto más recuerdes de la entrevista de trabajo, mejor. Pregúntate:
  • ¿Qué crees que ha ido realmente bien? Si has conectado con el entrevistador, y la entrevista ha sido fluida, ¿en qué lo has notado?
  • ¿Qué crees que ha ido realmente mal? Si el entrevistador ha estado hostil o distante a lo largo de la entrevista, ¿porqué crees que ha sucedido?
  • ¿Qué pequeños detalles te han llamado la atención? Se trata de fijarte en todos los detalles. Gestos del entrevistador, cuando anota cada cosa, cómo reacciona ante tus respuestas, su lenguaje corporal, el tono de voz. Todo influye.
  • ¿Dónde podrías haber mejorado? Autoexamínate como si te vieses desde fuera grabado en un video. ¿Cómo lo has hecho? ¿Has mostrado algún miedo o inseguridad? ¿Has respondido algo que no deberías? ¿Te ha faltado preguntar algo?

2- Enviar un email a la persona que te ha entrevistado

Esto es muy importante. Tanto si la entrevista ha ido bien, como mal. 

Debes enviar un email de agradecimiento, y en función de cómo haya ido la entrevista vas a enviar un email cuyo objetivo es aumentar las posibilidades que tienes de conseguir el trabajo.

Si la entrevista ha ido bien, el objetivo principal de la carta, es reiterar tu interés en el puesto de trabajo y volver a venderte exponiendo los motivos por los que consideras que eres un buen candidato para ese puesto de trabajo.
Si la entrevista ha ido regular o no tan bien como esperabas, lo que vas a hacer es enviar un email tratando de solucionar los fallos de la entrevista.

Vas a repasar los puntos que has anotado en el paso anterior, y tratarás de solucionarlos a través del email.
Una señal a la que debes prestar mucha atención es si el entrevistador te ha dado una tarjeta con su email o no.

Si te la da durante la entrevista o al final de la misma, es que todo ha ido bien

Si no te la da, y no tienes su email, es la primera señal de alerta de que la entrevista ha ido mal, pídele una tarjeta para mantener el contacto, y trata de solucionar por email los errores de la entrevista.
Es cuestión de fijarse en los detalles.


3- Envía referencias en tu email

Ésta es sin duda, una manera de aumentar enormemente tus posibilidades de encontrar trabajo. 

Pide referencias a las personas de tu red de contactos. Lo ideal son las referencias de jefes que has tenido en anteriores trabajos. Se trata de crear la máxima confianza posible, y una buena referencia te ayuda a conseguirlo.
Con todo esto ya tienes un marco de referencia sobre el que actuar después de las entrevistas de trabajo. 



Fuente: David García (cazatutrabajo)
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lunes, 8 de febrero de 2016

¿Qué muestra el candidato de que está desesperado en la búsqueda de empleo?, Vídeo: ¿Quiénes son los que peor lo tienen para encontrar trabajo?

Si el candidato duda de sus propias capacidades, ¿Qué sensación transmite? ¿Por qué el reclutador no debería dudar de éstas? 

Si da la impresión de aceptar cualquier cosa que se le ofrezca, ¿Qué motivación real tiene para aceptar?  

Si la principal motivación del candidato es encontrar empleo, no transmite que se vaya a comprometer con el proyecto y la posición a largo término. Esto implica un elevado riesgo para la compañía.

Éstas son algunas de las conductas que transmiten este tipo de inseguridad por parte de los candidatos y que hacen pensar que no son una apuesta segura por parte de la empresa:
1) El candidato evita el contacto ocular mirando, principalmente, al suelo. Hay muchos gestos que denotan inseguridad pero, el más claro y preocupante de todos, a mi parecer, es evitar mirar a los ojos del interlocutor.
2) Respuestas evitativas o violentas ante la evaluación de las capacidades. Cuando se está pasando por una mal momento, es fácil sentirse atacado cuando el entrevistador evalúa ciertos aspectos especialmente sensibles. Ante esa situación, muchos candidatos o bien contra-argumentan con vehemencia o bien dan respuestas que evitan estos espinosos temas, al no verse seguros de poder defender su posición.
3) Un excesivo seguimiento de la entrevista. Es importante ponerse en contacto con el reclutador para hacer el seguimiento del estado de la candidatura. No obstante, cuando un candidato pregunta de manera insistente sobre su estado, manifiesta la inquietud y ansiedad que su situación le genera y eso le lleva a preguntar al reclutador sobre su motivación real para la posición.
4) Nerviosismo extremo en la entrevista. No es bueno entrevistar a alguien que está nervioso, no se valora en todo su potencial. No obstante, cuando esta ansiedad no disminuye, algo más ocurre. ¿De qué duda el candidato? ¿Qué hay que le genere ansiedad?

5) No hay interés alguno sobre las condiciones laborales. Normalmente los candidatos no preguntan demasiado sobre las condiciones del trabajo, pero cuando no muestran el más mínimo interés, da la impresión de que cualquier cosa les va bien.
6) No muestra ninguna motivación fuera de lo normal. Enlazado con el anterior punto, nos encontramos con éste. En la entrevista busca el reclutador que el candidato muestre alguna motivación más allá del sueldo para el trabajo. Cuando no parece haber una motivación clara por la posición, le surgen dudas sobre la viabilidad a largo término del candidato.
7) Apresuramiento en la entrevista. Muchas veces los candidatos que acuden a la entrevista de manera apresurada. No se informan sobre la empresa, no hacen ninguna pregunta y pasan por la entrevista como si de una carrera se tratara. En estos casos, parece que el candidato haya venido a la entrevista cómo si fuera una obligación e intente salir lo más rápido posible de ella.

Los que peor lo tienen para encontrar trabajo:

La crisis ha disparado el desempleo y el número de personas en riesgo de exclusión social. Para ellas están las empresas de inserción laboral que también ayudan a personas enfermas, con discapacidad, falta de estudios o una edad que les dificulta encontrar un trabajo. 

Visualiza el vídeo aquí: 

Los que peor lo tienen para encontrar trabajo
 

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