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martes, 24 de mayo de 2016

¿Qué ocurre después de que has perdido el trabajo?, Video con las Etapas que puedes atravesar en el periodo como desempleado.





Fuente: Victor Rodríguez
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sábado, 23 de abril de 2016

¿Cómo puedes aprovechar el tiempo cuando estás parado?


No es lo mismo estar desempleado durante años que ser un parado reciente.  Y, como no es lo mismo, no se afronta tampoco de la misma forma.

Cuando nos acaban de despedir generalmente iniciamos la búsqueda de un nuevo empleo con mucha energía. Casi todos sabemos la teoría y, por lo tanto, nos levantamos temprano, nos aseamos, salimos a la calle, revisamos las ofertas de empleo y en general hacemos todo lo que está en nuestra mano con una actitud positiva. De hecho, en algunos casos se ve esta etapa como algo bueno y que finalmente nos llevará a un mejor empleo que el anterior que teníamos. Algunas personas tienen suerte y encuentran otro trabajo antes de que su energía se mine poco a poco.


Pero si éste no es el caso y no encuentras otro empleo en poco tiempo puede que tu energía termine yéndose al traste. Empezamos a levantarnos más tarde, a no quitarnos el chándal o el pijama en todo el día, dejamos de salir a la calle, de quedar con gente en unas ocasiones por falta de ganas y en otras porque nos avergonzamos de nuestra situación. Y entonces es cuando empiezas a hacer las cosas mal, porque poco a poco esa actitud positiva termina convirtiéndose en pesimismo, en inactividad y en desgana.

Lo ideal sería evitar llegar a esa situación antes de que se produzca, pero si te has dejado llevar poco a poco y leyendo estas líneas te sientes identificado, es hora de dar un giro de 180º y retomar la actitud inicial.

Puede que encontrar otro empleo te lleve más tiempo del que pensabas, pero eso no significa que entre trabajo y trabajo no puedas hacer otras cosas. ¿Qué puedes hacer mientras estás en búsqueda de empleo?


Formación


Ésta no falla nunca. Todo el mundo sabe que el periodo entre trabajo y trabajo es un momento perfecto para dedicarlo a reciclarte profesionalmente y adquirir nuevas habilidades y conocimientos. Ahora bien, sabemos que actualmente desde el servicio público de empleo ya no se están ofertando apenas los antiguos y famosos “cursos del INEM”. Pero hay otras opciones, dependiendo de lo que puedas costearte: hacer una carrera, un máster, estudiar un ciclo de formación profesional o incluso ser autodidacta. Ésta última opción gracias a Internet es más fácil que nunca. Tengas la edad que tengas nunca pienses que es tarde, porque para estudiar no hay edad.



Aprende un idioma y visita el extranjero


Este punto está muy relacionado con el anterior, pero he querido dedicarle un punto aparte porque aprender un idioma, especialmente si es inglés, te va a abrir muchas puertas. De hecho, si puedes permitírtelo (y soy consciente de que no todos pueden, ya sea por motivos familiares o económicos) deberías pasar una temporada en un país donde se hable el idioma que quieras aprender. Además de aprender el idioma, pasar una temporada en el extranjero abrirá tu mente y te hará ver las cosas de otra manera.

Contactos profesionales


No dejes de hacer networking. Que no estés trabajando no significa que debas dejar de lado tu profesionalidad. Asiste a conferencias, cursos o eventos relacionados con tu campo, y mantente al día con tus colegas de profesión. Nunca se sabe cuándo puede surgir una nueva oportunidad, y mantenerte cerca puede hacer que alguien piense en ti.


Haz lo que siempre has querido


Aprovecha para hacer todas las cosas que siempre has querido hacer y nunca has hecho por falta de tiempo. Sí, sabemos que la búsqueda de empleo lleva a veces incluso más horas que un empleo en sí. Pero aprovecha el hecho de que no tienes una jornada rígida para hacer ese curso de fotografía que siempre has querido, deporte, o leer el libro que dejaste pendiente.

Escribe un blog


Escribir un blog siempre es una buena manera de mantenerte en contacto con tu profesión. También es una manera visible de que otras empresas te conozcan, sepan cómo te expresas y vean en qué has ocupado tu tiempo. Además, escribir un blog demuestra una serie de cualidades deseables en un empleo, como la constancia.
Eso sí, si te decides a escribir un blog tienes que ser consecuente con tu decisión y mantener una periodicidad en tus publicaciones. Es mucho peor un blog abandonado que un blog que no se ha escrito nunca.



Haz un voluntariado


Trabajar de manera voluntaria en una asociación u ONG hará que te sientas útil y más positivo de cara al futuro. Yo he trabajado de manera voluntaria con discapacitados y nunca me he sentido mejor conmigo misma que durante esa época. Además, trabajar como voluntario demuestra una serie de valores como la solidaridad o el altruismo, que pueden hacerte atractivo a otras empresas o incluso conseguirte un puesto en la misma organización.  

Sobre todo, lo más importante durante el tiempo que estés desempleado es que te mantengas activo realizando acciones constructivas con las que puedas justificar ese espacio de tiempo sin empleo en tu currículum. Así, un futuro empleador puede ver que no has tenido trabajo durante un periodo largo de tiempo pero que, en cambio, has aprovechado ese espacio para mejorar tus capacidades y habilidades.


Fuente: Guadalupe Luis (Jobeeper)
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jueves, 10 de marzo de 2016

Interesante Infografía: Errores que tu perfil público en el CV no puede cometer y Formación subvencionada: cursos para desempleados y trabajadores en activo


¿Sabías que más del 90% de las empresas buscan a los candidatos en internet antes de contratar?  

Tener tu CV visible online tiene muchas ventajas: mejora tu imagen y reputación online como profesional, te permite hacer pública tu trayectoria profesional y logros en la red y acelera tus posibilidades de ser contactado por reclutadores que buscan activamente candidatos en internet.

Tu CV online es tu puerta profesional a nuevas oportunidades, tanto si estás buscando trabajo activamente o sencillamente quieres potenciar tu actividad como profesional en la red






Formación subvencionada, cursos para desempleados y trabajadores en activo:


Para encontrar la formación subvencionada debes que prestar atención a la hora de elegir el curso que más te convenga tanto por horarios como por temario y titulación. 

Las ventajas de la formación subvencionada saltan a la vista, se trata de un apoyo que pone la enseñanza y el desarrollo profesional al alcance de todos.
En la empresa o fuera de ella. En cualquier situación puedes encontrar formación subvencionada que te ayudará a mejorar tu currículum. Incluso existen cursos a distancia.
Puedes consultar periódicamente la página web de los Servicios Públicos de Empleo Estatal, SEPE.  

Además, encontrarás orientación para elegir las materias según tus necesidades curriculares y las demandas del mercado.



Tipo de cursos subvencionados:
 
Puedes encontrar de todas las temáticas, desde Informática y tecnología, marketing, idiomas, salud, hostelería, recursos humanos, entre otros.

La formación subvencionada ofrece un amplio abanico de opciones y lo hace con una financiación total o parcial.

Fuente: Infojobs
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sábado, 9 de enero de 2016

¿Cómo puedes ayudar a un familiar desempleado? e Interesante corto sobre un Padre de familia parado en la clase del colegio de su hijo

La gran mayoría de nosotros tenemos amigos y familiares que se encuentran en situación de desempleo y seguramente no sabemos muy bien cómo podemos ayudarles.                          
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El tema es complejo y delicado, te lo digo de antemano. Complejo porque no todos necesitamos las mismas cosas, ni pasamos por las mismas etapas de desempleo, y delicado porque hay una carga emocional muy fuerte.
Por esto, antes de lanzarte a ofrecer tu ayuda es necesario que conozcas cómo se puede sentir tu amigo, que empatices con su situación, sé que es muy difícil empatizar si no has pasado por la experiencia, pero si has pasado por algo parecido comienza por examinar tus propios sentimientos.
Precisamente la incomprensión es uno de los principales problemas.Son frecuentes los comentarios del tipo “bueno, tienes dos años de vacaciones pagadas, no te quejes…” este tipo de comentarios, aunque no sean malintencionados, no son nada empáticos, la situación de desempleo, aunque esté en fases iniciales no es vivida como algo agradable y mucho menos en el contexto actual, imagina la cantidad de dudas, miedos, incertidumbres que se ciernen sobre el desempleado viendo el contexto que nos rodea, hace 10 años la situación, aunque desagradable, no era tan dramática.
Por desconocimiento podemos tomar dos posturas. Involucrarnos demasiado en su búsqueda de trabajo, siempre con el ánimo de ayudar, no lo dudo, pero podemos llegar a ser demasiado intrusivos, ¿Qué tal, alguna novedad?, ¿has enviado algún CV esta semana?, ¿qué tal estás hoy? Etc. Sé que quieres mostrarte interesado, pero puedes conseguir el efecto contrario y que se sienta presionado.


O, por el contrario, desvincularnos de todo. Para no molestar evitamos hablar de nuestro trabajo, de nuestros logros, de nuestras alegrías, evitamos preguntar y esto puede llevarnos a un distanciamiento.
Lo mejor, es tratar el tema con neutralidad y normalidad, al fin y al cabo es la misma persona de siempre. Deja espacio a tu amigo para que te hable de sus sentimientos cuando él quiera, tiene que tener la sensación de que estás siempre accesible para escucharle y ayudar pero en el momento en el que él esté preparado para hacerlo, no es una obligación que hable de sus problemas, que externalice sus sentimientos, sólo preocúpate de crear la confianza para que él lo haga cuando necesite hacerlo. Y recuerda, que rara vez pedirá ayuda directamente, tendrás que saber leer entre líneas.
Sentimiento de victimismo, nunca debes culpabilizarlo por decisiones tomadas, aunque puedas tener cierta razón, ni dejar que él se martirice o hable mal de sí mismo, no tiene sentido mirar atrás y echar en cara errores del pasado, sin embargo harás que la persona se hunda más. Esto no significa que no deba asumir la responsabilidad de sus actos, más bien todo lo contrario, asumir la responsabilidad hará que la persona sienta que tiene control sobre su situación, sólo asumiendo la responsabilidad de sus decisiones tendrá la fuerza suficiente para buscar alternativas, si dejas que asuma el papel de víctima y responsabilice de su situación, a la falta de oportunidades, a la crisis, al gobierno, etc., no asumirá el rol activo que se necesita para salir de esta situación.

No intentes solucionarle la vida, no puedes buscar trabajo por él, ni buscar formación por él, eres un apoyo  pero cada uno debe asumir sus responsabilidades y buscar los recursos para solucionar sus problemas.
Vergüenza. Algunas personas desempleadas pueden sentirse avergonzadas pensando que no aportan nada y que son una carga para la familia. Nunca te canses de repetir a tu amigo o familiar que no es una carga y que nunca lo será, todo lo contrario, es un pilar importante esté o no trabajando.
El sentimiento de sentirse útil. Como seres sociales, necesitamos sentir que estamos colaborando, contribuyendo, aportando algo a la sociedad, al entorno o a la familia, este sentimiento se puede ir desvaneciendo a medida que pasa el tiempo y dejamos de sentirnos productivos y útiles. Hay que romper con esto, intenta involucrar a tu amigo en alguna actividad profesional, pídele que te ayude en algún tema para que se sienta útil, puede ser que te ayude con la maquetación de un logotipo en Photoshop, con una fórmula de Excel, con una extracción de datos de Access, en fin, hay muchísimas áreas en las que puedes pedir una pequeña ayuda, pero que significará una gran ayuda para tu amigo o familiar.
Proyecto propio. Cuidado con esto, no se trata de que arriesgue todo para montar un negocio, pero puedes animarlo a ofrecer servicios como profesional independiente o montar un blog. Crear un blog es una actividad apasionante, muy dinámica, que le puede ser muy útil para mantenerse vivo profesionalmente, activo, le servirá para socializar y hacer contactos profesionales, además le puede ayudar a conseguir trabajo, crear marca personal e incluso tener ingresos.
Aislamiento. Ten en cuenta que pasamos casi un 50% de nuestro tiempo en el trabajo o hablando del trabajo, ¿te das cuenta de lo que esto significa? que para una persona que está desempleada, su círculo social se ha estrechado drásticamente.

En la medida de lo posible intenta quedar con tu amigo o familiar, que no se sienta solo, que no caiga en el autoaislamiento. No es necesario que le invites a un café, a cenar o a tomar una copa, si tu amigo está pasando por dificultades económicas no se sentirá a gusto dejando que pagues tú, pero puedes hacer muchas actividades sin coste, como caminar, correr, quedar en casa, una llamada de vez en cuando o un chiste y algo de conversación por whatsapp.
Es importante verse bien uno mismo, y verse siempre en pijama, babuchas  y barba de 5 días no ayuda mucho, así que ponle las pilas para que se arregle un poco, esto le hará cambiar la actitud.
El ejercicio, también, ayuda mucho, genera endorfinas, que nos hacen sentirnos de mejor humor y ayuda a controlar la ansiedad. Menos pijama y más chándal.
Mueve tus contactos, esto es algo muy personal y depende de muchos factores, principalmente de la imagen profesional que tengas de tu amigo/familiar, pero en la medida de tus posibilidades, mueve su candidatura en tu círculo de influencia y permanece alerta a oportunidades laborales de tu entorno.
Resumiendo, la actitud es muy importante para buscar trabajo, hay que reforzar su sentimiento de utilidad para que gane confianza, intentar estar disponible, ayudarle a mantenerle activo, ilusionado y mover nuestros contactos.

Os dejo un Magnífico vídeo sobre un Padre de familia parado en la clase del colegio de su hijo dando un discurso emotivo sobre las profesiones, el desempleo y la importancia de la unidad familiar a la hora de de remontar la situación económica familiar.



Fuente: Jose y Roger Barrios Gonzalez
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jueves, 14 de mayo de 2015

¿Qué sucede cuando un trabajador que tiene un contrato a tiempo parcial se queda en paro?


Muchos trabajadores desconocen los problemas que plantean los contratos a tiempo parcial a la hora de quedarse en paro.  
El caso de Matías es un ejemplo de hasta qué punto entrañan riesgos.

Hablamos de un contrato a tiempo parcial cuando se acuerda que el trabajador prestará sus servicios durante un número de horas al día, a la semana, al mes o al año por debajo de la jornada de trabajo que tienen los trabajadores a tiempo completo en esa misma empresa y actividad.
Por ejemplo, trabajar solo cuatro horas de lunes a viernes, o bien ocho horas pero solo viernes, sábados y domingos, es un contrato a tiempo parcial.
A la hora de pedir el paro, distinguimos entre la prestación contributiva y los subsidios por desempleo.
La prestación contributiva es aquella que se puede solicitar cuando el trabajador se queda involuntariamente sin empleo y tiene sin consumir al menos 360 días de cotizaciones en los últimos seis años.
El importe de lo que cobrará de paro se calcula en función de las bases de cotización que el trabajador ha tenido durante los últimos seis meses antes de quedarse sin empleo. Las cotizaciones anteriores a los seis meses sirven para hacer que el paro se pueda cobrar durante más o menos tiempo, pero la cantidad económica que el desempleado recibirá únicamente depende de lo que haya cotizado en los 180 días antes de quedar en paro.
El problema de los contratos a tiempo parcial es que si son los inmediatamente anteriores a quedarse en paro, “hunden” el importe de lo que el trabajador cobrará. Lo vemos con un ejemplo muy simplificado, pero real.

El caso de Matías



Matías lleva prácticamente media vida trabajando como dependiente en una ferretería.  Como es ya mayor y las ventas han caído, la empresa le propone cambiar el contrato de jornada completa que ha tenido durante 30 años,  con un sueldo de 1.500 euros al mes, por uno a tiempo parcial, de media jornada por 750 euros.  Matías acepta y durante un año trabaja únicamente 4 horas al día. Sin embargo, las cosas no mejoran con la crisis y la ferretería se ve obligada a cerrar y Matías, junto a sus compañeros, se queda en paro.

Cuando Matías va a pedir el paro, sabe que cobrará el máximo tiempo posible, ya que ha cotizado durante 30 años y le corresponden 24 meses de paro.  El problema viene cuando en la oficina de empleo le explican que como sus bases de cotización de los seis meses anteriores fueron de 750 euros, le corresponde cobrar los seis primeros meses el 70% de la base, es decir, 525 euros y los 18 meses siguientes, el 50%, 375 euros.
Cobrar 375 euros de prestación por desempleo durante 18 meses, después de media vida cotizando.  

Si Matías no hubiera tenido esos últimos seis meses de contrato a tiempo parcial y hubiera pedido el paro estando con jornada completa, hubiera cobrado seis meses a 1050 euros y dieciocho a 750 euros, en total 19.800 euros de prestación.   Por haber tenido esos seis meses a tiempo parcial al final cobrará tan solo 9.900 euros.
El peso de los últimos seis meses de cotización es muy grande. En este caso a Matías le perjudicó mucho que su último contrato fuera a tiempo parcial, aunque se podría haber dado el caso al revés, una persona que durante 30 años ha trabajado a jornada parcial y que durante los últimos seis meses lo hace a jornada completa, con lo que saldría beneficiado.  Lo que sucede es que la tendencia actual del mercado laboral es la de Matías, cada vez se imponen más los contratos a tiempo parcial y después de éstos, el trabajador suele quedar en paro.
Sin embargo, los problemas de Matías aún no han terminado.

Pedir un subsidio con el último de los contratos a tiempo parcial

Tras la reforma de 2012  se modificó la normativa que regulaba las prestaciones por desempleo, apareciendo los llamados “subsidios parciales”.
Antes de la reforma, cuando un trabajador tenía derecho a cobrar  un subsidio, lo cobraba siempre íntegro, es decir, el importe mensual establecido, que este año es de 426 euros mensuales.
Sin embargo, la reforma de los subsidios parciales de 2012 impuso una restricción: si el último contrato del trabajador es a tiempo parcial, el subsidio no se cobrará íntegro, sino reducido en la misma parcialidad.

Lo entenderemos mejor con el ejemplo:
Matías, el dependiente de ferretería de nuestro ejemplo, tiene 53 años y después de dos años cobrando el paro y haciendo algunos cursos de formación, sigue sin encontrar trabajo.  Ha agotado ya su escasa prestación contributiva y conoce, por referencia de otros compañeros, que podrá solicitar un subsidio por desempleo.  Matías no tiene hijos, pero su mujer no trabaja y depende económicamente de él, por lo que va a solicitar el subsidio por agotamiento de prestación contributiva con responsabilidades familiares, o dicho de otro modo, lo que todo el mundo conoce como “la ayuda familiar”.
Cuando Matías acude a solicitar el subsidio, se encuentra de nuevo con otra sorpresa. Como el último de sus contratos, el de los seis meses malditos de jornada reducida, era un contrato con una parcialidad del 50%,  se le aplicará el subsidio parcial, de modo que en lugar de cobrar los 426 euros completos, cobrará el 50%, 223 euros mensuales de subsidio.

Matías, ni muchos otros en su lugar, entienden esta situación.  30 años cotizando y de ellos 29 años y seis meses cotizando por jornada completa y le confirman que le quedará un subsidio, para él  y su mujer, de 223 euros mensuales durante 30 meses. Si su último contrato hubiera sido a jornada completa, hubiera cobrado durante los 30 meses, 426 euros mensuales.

El ejemplo de Matías (con elementos idénticos a un caso real) es más frecuente de lo que parece, y no todo el mundo conoce el impacto que pueden llegar a tener los contratos a tiempo parcial en el cobro de prestaciones y subsidios.
La conversión de un contrato a jornada completa en uno a tiempo parcial debe meditarse mucho y siempre consultar todas las opciones posibles, porque en muchos casos no es obligatorio que el trabajador acepte esa imposición del empresario para que reduzca su jornada laboral.

Cada vez son más frecuentes los contratos a tiempo parcial

En la actualidad, más de un 60% de las personas que trabajan con contratos a tiempo parcial preferirían hacerlo a jornada completa.  Es la llamada “parcialidad involuntaria”, en la que el trabajador se resigna a aceptar un contrato a tiempo parcial porque no tiene otra alternativa.
El peso de los contratos a tiempo parcial sobre el total es cada vez mayor y según los datos de la última EPA, más de 2.500.000 asalariados tienen en este momento contratos a tiempo parcial, tanto temporales como indefinidos.


Fuente: Oscar de las Heras (citapreviainem) 
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