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martes, 2 de agosto de 2016

“Los niños aprenden la inteligencia emocional en la vida real” (Daniel Goleman)

Interesante entrevista a Daniel Goleman:

Psicólogo, periodista científico, escritor de best sellers
Su asignatura preferida era el inglés y la que menos le gustaba eran las matemáticas. Recuerda especialmente cómo se adentraba en las historias de su libro infantil favorito And to Think That I Saw It on Mulberry Street de Theodor Geisel, conocido como Dr. Seuss. Actualmente es un prestigioso psicólogo que indagó en el cerebro y las ciencias del comportamiento como periodista científico. Mundialmente conocido por su best seller sobre inteligencia emocional. 

¿Sufre nuestra sociedad de analfabetismo emocional?
En gran parte. La vida moderna nos hace estar más centrados en la tecnología, estar más presionados, y nos quita tiempo para estar tranquilos y reflexionar, un aspecto fundamental para potenciar la conciencia de uno mismo.

¿Perdemos mucho tiempo embobados con la tecnología?
Nos quita tiempo que podríamos destinar a estar con la gente que queremos y por la que nos preocupamos, y así potenciar nuestra inteligencia social. Por este motivo, pienso que la sociedad está afectada por el analfabetismo emocional.

¿Por qué es tan importante que los niños aprendan a manejar sus emociones?
Para que sean seres emocionalmente inteligentes. Los niños aprenden la inteligencia emocional en la vida real, especialmente cuando son jóvenes. Es importante que aprendan a relacionarse y a manejar las emociones negativas a través de sus padres, hermanos o amigos.

¿En qué consisten los programas de alfabetización emocional?
Lo que llamamos programas de aprendizaje emocional y social en los Estados Unidos es una manera de ayudar a los niños a recibir lecciones básicas sobre inteligencia emocional. Este conocimiento les ayudará tanto en el trabajo como en la vida, e incluye la  potenciación de la autoconciencia, la autorregulación, la empatía, las habilidades sociales…

Habilidades necesarias para relacionarse…
Imprescindibles, pero que no se encuentran en un plan de estudio escolar ordinario, aunque  a lo largo de la vida son cada vez más importantes para tener plenitud y éxito.

¿Cuándo se deben empezar a enseñar estas habilidades?
Los mejores cursos son los que se desarrollan desde muy pequeños y hasta que los estudiantes están listos para ir a la universidad. Estos aprendizajes se basan en estrategias de involucración de los estudiantes y las familias, aunque también sirven de ayuda a los profesores para que incorporen estas habilidades.

Si los programas de alfabetización social y emocional están obteniendo tan buenos resultados, ¿por qué no se incluyen en los planes de estudios?
El mundo académico ha estado siempre centrado en las capacidades intelectuales y de razonamiento y la emoción se considera una interferencia, algo que no resulta útil para la comprensión de los contenidos académicos.

Pero son igualmente importantes.
No incidir en las emociones es una percepción anticuada, ya que cuando mejor entendemos cómo funciona el cerebro, obtenemos más información que corrobora  que el estado de nuestras emociones es, en realidad,  el que determina la capacidad para razonar y aprender.

Por lo tanto son indispensables para el aprendizaje de los estudiantes.
Ahora los especialistas científicos sobre el cerebro nos dicen que tenemos que ayudar a los estudiantes a estar mejor preparados en el manejo de sus propias emociones, para conseguir mejores resultados de aprendizaje.

¿Qué importancia tiene que los jóvenes aprendan a focalizar?
Es absolutamente crucial, tal y como explico en el libro Focus. La capacidad básica es prestar atención a lo que es importante e ignorar lo que es irrelevante. De esta manera podemos concentrarnos en una meta y seguir trabajando hacia ese objetivo, a pesar de los obstáculos y distracciones con las que nos encontramos.



¿Cuáles son las ventajas de aprender a focalizar para la sociedad futura?
Hay un enorme desafío para la sociedad en mantener agudas nuestras habilidades de atención, incluso al sumergirnos en el mar de distracciones que suponen el entorno digital y sus dispositivos. Hace años, cuando nos adentrábamos en una buena lectura y nos perdíamos con las historias del libro era más fácil concentrarnos.

Nada conseguía distraernos ante las páginas de un buen libro…
Ahora los niños tienen que enfrentarse a una distracción tras otra y creo que este es un argumento suficientemente potente para ayudarles a potenciar sus habilidades de atención como parte fundamental de la educación.

¿Cómo pueden los profesores enseñar a los niños a prestar atención?
Existen muchos métodos. Uno de ellos tiene que ver con una experiencia llevada a cabo con niños de 7 años de Harlem.  Procedían de barrios muy pobres y circunstancias muy dramáticas,  pero con una sesión diaria sobre “respiración”, se acostaban boca arriba con su animal de peluche favorito en el vientre, y contaban 1-2-3 al ritmo de su respiración, conseguían  fortalecer los circuitos cerebrales de la atención. Cuantos más ejercicios de este tipo realicemos, más fuerte se hace la focalización.

¿Cuál debe ser la misión actual de un profesor?
La misión del profesor  consiste en ayudar a sus alumnos a convertirse en mejores estudiantes con el objetivo de  que aprendan mejor, enseñándoles las habilidades básicas de la atención, para  que puedan gestionar adecuadamente sus propias emociones destructivas y resistir las distracciones impulsivas.

Objetivos antes olvidados…
Esto quiere decir que el plan de estudios social y emocional debe formar parte de la misión de educar a los estudiantes por parte de los profesores.

¿Y qué papel deben jugar los padres en el proceso de aprendizaje emocional de sus hijos?
Los padres son los primeros tutores de sus hijos en cuanto a la inteligencia emocional se refiere. Los niños aprenden mucho de sus padres y este aprendizaje les sirve de base a lo largo de su vida. Lo mejor que los padres pueden hacen por sus hijos es ser seres emocionalmente inteligentes.

Fuente: Tiching
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viernes, 6 de mayo de 2016

Tierno y conmovedor Cortometraje de Animación Educativo: El regalo.


El corto nos cuenta la historia de una niña que confecciona un regalo para sus padres, pero al querer entregarlo escucha una pelea entre ellos.

A partir de ahí, se produce un acontecimiento emotivo...


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jueves, 17 de marzo de 2016

Gracioso Corto Animado Educativo: La primera cita de Riley, basado en la película Inside Out (Del Revés), muestra las emociones en el cerebro de la adolescente en su primera cita.

En el vídeo se retrata la típica situación de los padres preocupados y asustados por la primera cita de su hija. 

También muestra la interacción de las diversas emociones que controlan las acciones de los personajes en el cerebro.


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miércoles, 11 de febrero de 2015

«Los primeros apegos son la base de la construcción de la persona»

Este doctor en Psicología defiende la importancia de un clima familiar positivo en la infancia para la construcción de un adulto y una sociedad sanas


ERNESTO AGUDO
«La parentalidad positiva abarca a todos aquellos adultos de referencia del menor», asegura Loizaga
«Detrás de todo adulto dañado hay un niño que no ha disfrutado de una parentalidad positiva», afirma Félix Loizaga, doctor en Psicología por la Universidad de Deusto, para quien la salud global (física y psíquica) de las personas está íntimamente relacionada con el trato recibido en la infancia.

La parentalidad positiva, ¿es exclusiva de los padres?
—No. Por fortuna, la parentalidad positiva no se limita a los padres, sino que abarca a todos aquellos adultos de referencia del menor, bien sean los abuelos, tíos, primos, profesores o cuidadores principales que te escuchan, te acompañan, te aconsejan y que ayudan a los críos a pensar... Es decir, que es sobre todo social y supera la concepción de familia nuclear y biológica.
—¿Cuál es la influencia de un parentalidad positiva en los hijos?
—Disfrutar de una parentalidad positiva hace que los menores estructuren su mente, su lenguaje, sus relaciones interpersonales y su yo de manera armoniosa y madura, lo cual les ayuda a convertirse en adultos sanos. Los primeros apegos son la base de la construcción de la persona. Cuantos más apegos seguros recibidos de pequeños, mejor salud mental tenemos de mayores. Y por contra, todo lo que está mal elaborado, vuelve a salir al tirar del hilo, según FreudLa memoria emocional reprime, pero no olvida.
—Una buena infancia, ¿es una especie de seguro contra los problemas de comportamiento futuros?
—Los problemas de comportamiento no se dan fácilmente si los padres ponen límites desde el principio... Entendiendo que siempre hay días mejores y otros peores, y que hay niños con un temperamento más complicado de arranque que quizás sí necesitarían padres con una madurez y seguridad mayor. Pero si los padres regulan bien desde el principio, el resultado suele ser bastante bueno.

—En un contexto ideal, ¿cuáles son las actitudes básicas que deben producirse para elaborar un buen apego?
—En los primeros años —de cero a tres, pongamos—, debe haber cuidados básicos, gestos de cercanía física y de cariño, por ejemplo, mediante los abrazos. Después, de cara a las relaciones emocionales que se generarán luego, contará cada vez más el tiempo de juego compartido. En la medida que crecen, resultará importante la comunicación, las conversaciones que se mantengan con ese niño. Por otra parte, el optimismo es uno de los rasgos claves de la parentalidad positiva, al servir de ejemplo: ayuda a enfrentar con buen ánimo y perseverancia las dificultades, favorece lo positivo que tienen los hijos y ayuda a confiar en nuestras positibilidades como grupo familiar.
—¿Y cuál es la clave en el día a día?
—Hay familias que programan detenidamente la educación, los juegos y el tiempo libre de sus hijos. Algunas casi hasta los temas de conversación que se mantienen. Y esto puede ser efectivo, pero la parentalidad positiva supera lo manifiesto, lo que se ve directamente. La parentalidad positiva es fundamentalmente invisible, y se basa más en la comunicación no verbal y en los gestos que en las propias palabras que emitimos. Querer es más que decir «te quiero», proteger es más que «dar de comer» y acoger no es solo decir «ven». Las emociones que acompañan las palabras marcan el estilo de parentalidad.

Fuente: CARLOTA FOMINAYA (Abc)
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miércoles, 31 de diciembre de 2014

La educación en valores: la principal asignatura de la vida

Hay que educar a los hijos y conseguir que en el equipo de trabajo se deje de decir ‘es que’ y se traduzca en ‘hay que’.

La educación en valores

Educar en valores es una misión que tenemos todos los que educamos, amamos, jugamos o interactuamos con niños, adolescentes y adultos. La educación en valores no se limita a la educación de niños, sino que es un eje transversal para el resto de nuestras vidas.

Cada vez que alguien se convierte en padre inicia su labor de educar en valores. Es el momento de responsabilizarse de la educación para minimizar el impacto de otras fuentes de influencia sobre el niño. Profesores y entrenadores también tendrán en este campo una gran responsabilidad.

No siempre coincidirán las escalas de valores que compartimos en casa con las que los niños reciben en otros ámbitos educativos. Los valores son frutos de la educación, el ambiente, las amistades o las circunstancias que nos rodean a todos.

En una familia, lo que es importante es decidir qué valores quieres para tu hijo y poder construir y cimentar vuestra escala de valores.

Crisis de valores

Estamos ante una crisis en la que padres y educadores conviven con las consecuencias nocivas de una educación sin valores.

Faltas de respeto o de disciplina, denuncias en el propio seno familiar, violencia física y verbal, acoso por las redes sociales y un largo etcétera describen una vida sin límite. Límites o ausencia de los mismos, cuyas consecuencias pueden condicionar la vida desde una edad temprana.

Debemos alejarnos de los estilos autoritarios o sobreprotectores que impiden educar con paciencia, rigor y rutina.

Los niños necesitan una misma dirección y que todos eduquemos con una base similar. La coherencia es importante para no despistar y desorientar al niño con lo que sí o con lo que no está permitido. Tenemos que tener claro qué queremos y hacia dónde vamos. Si no sabemos “el qué” no podemos practicar “el cómo”.

Acompañar y apoyar como padres a nuestros hijos en su crecimiento personal, educativo, deportivo y emocional implica la educación práctica de los valores que posibilitarán ese crecimiento.

De la misma manera que os preocupáis de que lleven los deberes hechos, de que se laven las manos antes de comer o de que se abriguen en invierno, os tenéis que preocupar diariamente de la educación en valores.

No vale con decir “tienes que ser respetuoso”. Debemos animar al niño y educarle en lo que hace mal, y reforzar todas las conductas apropiadas con el fin de que las repita. Tiene que ver, en sus figuras adultas de referencia -padres, hermanos y abuelos-, esa coherencia entre lo que se les pide a ellos y lo que hacen.

¿Cuántas veces se ha dicho que los niños son esponjas? Una forma de educar, además del ejemplo, es la lectura de cuentos sobre valores que les hagan pensar.

Es una propuesta abierta para que, con iniciativa, decidáis, según vuestras necesidades, qué valores y en qué orden se trabajan. Tenéis además que adaptarlos a la edad de cada miembro de la familia. El reto es trabajar los valores en familia.

Tipos de valores

Es importante tener en cuenta que existen:

-Valores intrapersonales, que analizan el propio comportamiento y sus consecuencias. Por ejemplo, el respeto o la perseverancia.

-Valores interpersonales, que favorecen la convivencia con los demás. Por ejemplo, ser tolerante o generoso.

-Valores ambientales, que fomentan la responsabilidad y el respeto con el entorno. Por ejemplo, la responsabilidad con conductas de reciclado, no mal usar recursos como el agua, la luz o la calefacción o no dejar residuos en la naturaleza.

12 meses, 12 valores

A partir de esta clasificación, preparad vuestra lista de valores.

Os proponemos 12 valores: uno para cada mes de este nuevo año.

Enero: Respeto
Febrero: Cooperación
Marzo: Diálogo
Abril: Humildad
Mayo: Paciencia
Junio: Sinceridad
Julio: Responsabilidad
Agosto: Tolerancia
Septiembre: Esfuerzo
Octubre: Creatividad
Noviembre: Amistad
Diciembre: Generosidad

Quedan muchos más: prudencia, justicia, igualdad, honestidad, autonomía, gratitud…

Utilizad la creatividad: podéis diseñar tablas, cartulinas, collages. Tratad de que el resultado esté a la vista para que facilite el entrenamiento del valor.

Pasos para elaborar la tabla

- Anota el valor que hay que trabajar.
- Dedica espacio a cada miembro de la familia, incluidos vosotros, los padres.
- Define el valor y pon ejemplos para que el niño lo asimile.
- Id anotando cada paso que dais en relación al valor. Apuntad los logros.
- Si queréis reforzar el trabajo, pintad o pegad recortes que ilustren cómo se ha sentido el niño cuando cumple con el valor elegido.
- Anotad el refuerzo que se da a cada miembro de la familia. Se puede hacer una lista de palabras de agradecimientos, gestos o premios conseguidos.
- Hablad en el día a día de ejemplos de personas que practican los valores. Cuéntales historias que ocurren y pregúntales cómo actuarían ellos. No en grandes sermones, porque no los escuchan.

Los padres deseamos hijos que sean personas de bien, y para ello tienes que implicarte en la educación en valores. No olvidemos que sin valores no se puede vivir ni convivir.

Alguna bibliografía de interés sobre valores

A continuación os dejamos títulos de libros que educan en valores que os pueden ayudar en vuestra labor, ésta lista está abierta a otros libros.

- Valores para la convivencia.
- Valores de oro.
- El gran libro de Cuentos con valores.
- Cuentos para educar niños felices.
- Cuentos para sentir: educar en emociones.
- Cuentos para sentir: educar en sentimientos.
- Cuentos para educar con Inteligencia emocional.


Fuente: Patricia Ramírez y Yolanda Cuevas (elportaldelhombre.com)
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viernes, 26 de diciembre de 2014

Educación a favor de la paz, la tolerancia y la igualdad contra la violencia, la xenofobia y el racismo. Guía para padres y madres


Educación a favor de la paz, la tolerancia y la igualdad contra la violencia, la xenofobia y el racismo. Guía para padres y madres


Fuente:  Raúl Montesinos Barrios y Mónica Carretero (CEAPA)
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viernes, 21 de noviembre de 2014

¿Cómo fomentas el placer de la lectura en los niños?


Fomentar la lectura en los niños 

Es un regalo. El transmitir a los más pequeños el valor de la lectura, es un tributo a su vida y a la cultura universal. Un desafío a la imaginación, un mundo de posibilidades donde poder desarrollar sus áreas afectivas e intelectuales. Y aún más, iniciarse en la lectura desde la infancia, conseguirá que los niños aumenten sus aptitudes lingüísticas e intelectuales.

Pueden reír, soñar, jugar con la realidad, incentivar su curiosidad y además, compartir más cosas con las personas que le rodean. Un libro es una llave a otro mundo mediante la cual, descubrir nuevos países, personalidades, viajar a través del tiempo y el espacio y, desde luego, querer más. 
Porque tal vez, terminar con Lewis Caroll les invita a descubrir a Julio Verne. Tras Verne llegará posiblemente Robert Louis Stevenson, y quién sabe si a continuación descubran el universo de Conan Doyle. Los clásicos siempre son un buen pilar con el cual empezar. 

Pero no siempre es fácil, lo sabemos. Los niños de ahora se rigen por la comodidad y la rapidez. Las nuevas tecnologías les dan acceso a un mundo más amplio y visual con el que todo, absolutamente todo, parece más fácil. Se esfuerzan menos.  

No hay rincón para la imaginación porque todo queda ya demasiado explícito. ¿Dónde queda ahora el misterio, dónde la sutileza y el descubrimiento?. Los mandos de la Xbox o esa consola les guía ya por un increíble mundo creado por las grandes industrias de los videojuegos que, poco a poco, se llevan por delante el universo de los libros. Como padres, madres, abuelos, abuelas y educadores, no debemos permitirlo. Hay que repartir el tiempo dando espacio a las lecturas. Pero ¿cómo conseguir que se interesen por ellas?

ESTRATEGIAS PARA INFUNDIR 


1. Sé un ejemplo 

No podemos convencer a nadie de algo si primero, no ofrecemos ejemplo. De nada vale obligar a un niño a leer si nos ve a nosotros frente al portátil o la televisión. Imponer jamás resulta adecuado. Si desde muy pequeños nos ven acompañados por un libro es más probable que se sientan interesados, que te pregunten… que te imiten.

2. Exposición temprana 

Aunque no lo creas, los niños entienden mucho más de lo que crees. Antes de empezar a hablar entienden ya infinidad de palabras. Antes de empezar a leer, pueden adquirir muchos otros conocimientos: el lenguaje poético, los juegos de palabras y las rimas, el escuchar historias orales…. En esencia, necesitan ser estimulados. Sentarnos con ellos junto a un libro de cuentos y empezar a leerles será ya un claro incentivo para ellos. Escuchar tu voz, tu entonación, la trama de la historia… son pequeños escalones hasta que su cerebro esté lo bastante maduro como para asentar el proceso lecto-escritor.

Todo esto se sucede antes de los tres años, momento en que les interesa más la sonoridad que el contenido, pero es muy útil para que vayan interiorizando todo ese lenguaje. El leerles incluso antes de que empiecen a caminar, es increíblemente beneficioso. 

3. Organización 

Hay que establecer un horario. Los niños necesitan pautas y reglas. Saber cuándo deben hacer determinadas cosas: deberes, meriendas, cenas, momento de ducha, lectura antes de ir a dormir, los videojuegos solo para el fin de semana…. Solo es un ejemplo, pero con ello queremos decirte que las pautas son esenciales para que vayan aprendiendo a gestionar su tiempo, y también a sentirse seguros sabiendo qué esperamos de ellos en cada momento.

Y recuerda, la constancia es esencial. Cuando estén relajados, siempre debe “caer” ese capítulo del libro de ayer. 

4. Ofrécele libertad de lectura

No le impongas títulos. Atiende cuáles son sus gustos y ofrécele sugerencias. Tampoco te preocupes si se inicia por ejemplo en el mundo de los cómics, son un buen escalón y un gran universo que poder combinar con libros de temática parecida: fantasía, aventuras, ciencia-ficción…

Actúa como guía, pero no le impongas tus gustos, y ten en cuenta también su momento evolutivo. Los niños crecen rápido y, cuando te des cuenta, tendrán nuevas necesidades. Y siempre existe un libro idóneo para cada edad, y para cada momento personal. Sugiere, enseña, comenta… Ten en cuenta también que puedes estimular su placer por leer a través de más medios. Explícale que esa película de vampiros que ha visto en el cine, y que tanto le ha gustado, está basada en un libro, por ejemplo. Qué esa película de Walt Disney, es un buen cuento que poder leer por las noches…

5. Atiende sus preguntas y palabras

Escucha lo que los más pequeños tengan que decirte. Siempre. En ocasiones apenas tenemos demasiado tiempo por las tardes, cuando ellos vuelven del colegio. Pero ten en cuenta algo, si no respondes sus preguntas, sus ideas o comentarios ahora que son pequeños, llegará un día en que dejen de buscar tu atención o de consultar contigo. Así que no lo dudes, obtén siempre tiempo para ellos.

Para comentar ese capítulo del libro, para escuchar sus ideas, para sugerirle más cosas y afilar así su imaginación. Eres su mayor estímulo.

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jueves, 28 de agosto de 2014

Psicología Infantil

Los niños viven un periodo de rápido crecimiento y desarrollo que representa una clara diferencia frente a la relativa estabilidad de los adultos. Además de los cambios físicos asociados con la maduración, existen importantes cambios sociales, cognitivos y comportamentales que tienen profundas repercusiones para la psicopatología infantil y su tratamiento.

La edad se presenta como uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta, en la consideración y pronóstico de una conducta infantil, dado que lo que puede resultar como absolutamente normal en una edad determinada puede que ya no lo sea en otra edad (pelearse, mojar la cama, miedos o actividad sexual).

Conductas de este tipo son consideradas de un modo muy distinto y tienen un pronóstico diferente según la edad del niño que las manifiesta. De hecho la mayoría de los síntomas de los trastornos infantiles son comportamientos adecuados, o por lo menos típicos en las primeras etapas del desarrollo (hiperactividad, inquietud e incluso agresión).

Por ejemplo, los estudios epidemiológicos de niños normales muestran que los padres informan que aproximadamente la mitad de los niños son inquietos hiperactivos y distraibles; los síntomas más característicos del trastorno de hiperactividad con déficit atencional.

La edad también ha de ser tenida en cuenta a la hora de determinar si se ha de intervenir, la elección del tipo de tratamiento y cuándo se ha de intervenir. Esto supone una tarea complicada debido a los cambios sistemáticos en los patrones comportamentales y emocionales que se suceden en el curso del desarrollo.

LA INTERACCIÓN - PADRES-HIJOS

Para mantener una buena relación es necesario que la comunicación sea buena y este siempre abierta.
  • Hablar no lo es todo. Es mejor hablar en un tono de voz bajo pero que conlleve una consecuencia real.
  • Las tácticas para desarrollar una buena comunicación deben adaptarse a la edad y madurez del niño/a.

El orden adecuado para fomentar una buena comunicación es pasar de más consecuencias con menos palabras cuando son pequeños, y a más palabras con menos consecuencias a medida que se acerca al periodo de la adolescencia.

En general, lo mejor es usar más DIRECCIÓN con un niño/a pequeño y más COMUNICACIÓN con un niño/a más mayor.

Ejemplo:

Decirle a un niño/a de 2 años que la estufa quema puede llegar a hacerle comprender con el tiempo que no debe tocarla, pero retirar su mano y decide firmemente: ¡NO!, le hace comprender de forma inmediata lo que se pretende. Sin embargo, un adolescente al que se le encuentra bebiendo cerveza o fumando puede necesitar un castigo, pero no servirá de mucho si no se le da información sobre el alcohol y las drogas.



Cómo escuchar a nuestros hijos para que ellos nos comuniquen sus preocupaciones, alegrías, sentimientos...

Observar su comportamiento

Cuando el niño/a empieza a actuar repentinamente de una forma distinta, es muy posible que intente comunicar algo.

Miguel de 8 años se había vuelto destructivo, rompía juguetes y cosas de la casa. Se descubrió que estaba muy preocupado por la salud de su padre, que era precaria, pero de la que nunca se hablo en su presencia. Con ayuda, fue capaz de expresar sus sentimientos y dejar de manifestar sus miedos.

Ayudarle a Expresar sus Emociones.
El proceso de enseñar a un niño/a a definir y expresar sus emociones es lento y supone mucha insistencia.
Con los niños muy pequeños es útil utilizar el "árbol del sentimiento". A medida que el niño/a se hace mayor es útil utilizar expresiones como: "Suena como si estuvieras enfadado con Juan"," Parece que te preocupa algo. ¿Qué crees que es? ",... y fuego tras una corta charla puede lograrse que el niño/a verbalice que está celoso,....
No hay que olvidar tampoco que no sólo se le ha de enseñar a expresar sus sentimientos sino que también se debe añadir una consecuencia a su comportamiento.
Ejemplo:
Javier, de 4 años está intentando encajar dos piezas de un juguete y no lo consigue. Se está enfadando y finalmente lanza el juguete al suelo. Su madre le explica que es normal que se sienta "molesto" y que cuando se sienta así debe pedir ayuda. Pero también añade una consecuencia "cuando tires las cosas así no las volverás a ver en toda la tarde".
Tiempo para Escuchar.
Es muy importante encontrar un rato diario para hablar con nuestros hijos, en el cual nos cuenten lo que les ha pasado durante el día y sus sentimientos, de manera que se sientan libres para darnos detalles.

Algunos consejos:
  • Concierta Citas para hablar. No Olvides Cumplir Las Citas.
  • Préstale la máxima atención. Actúa como si tuvieras todo el tiempo del mundo y como si fuera un amigo tuyo el que tuviera un problema.
  • Inicia la conversación. A veces les cuesta mucho arrancar. Entonces servirán frases como: "Hablemos" o "Dime lo que te preocupa"; a veces, es mucho mejor ser más específico: "Cuando has llegado del colegio parecías muy triste. ¿Me quieres contar qué te ha pasado? ".
    Puede que el niño/a diga que no quiere hablar en ese momento. Entonces respétalo/a y hazle saber que podrás hablar más tarde, cuando esté dispuesto/a.
    También es posible que tu hijo/a necesite un empujón más y que contándole primero un cuento o inventando una historia donde aparezca un niño/a como tu hijo/a, al que le ocurre algo similar... puede que entonces empiece a expresarse.
    Otras veces lo mejor es empezar por sentarse a su lado abrazándole y esperar sin prisa a que arranque.
  • Mantén la conversación viva. Resiste la tentación de resumir lo que cuenta antes de que haya acabado. Evita dar largos discursos, ... Sigue el hilo como un amigo en fugar de un policía haciendo un interrogatorio. Debes aprender a ponerte en su lugar, hacerle saber que entiendes cómo se siente, ponerte a la altura de la visión del mundo que tu hijo/a tiene, que no necesariamente debe ser la "verdad" exacta de lo que ocurrió.
    Finalmente haz saber a tu hijo/a que estás contento/a de que comparta sus sentimientos contigo:" Gracias por contármelo", "me alegro de que me lo cuentes, sé que te habrá costado",... o simplemente un abrazo.

Cómo hablar al niño/a
  • Mírale a los ojos y fomenta que tu hijo/a también te mire así a ti. Si a tu hijo/a le cuesta puede ser útil jugar en otro momento al "Juego de las miradas ".
  • No olvides elogiarle cuando lo haga.
  • Háblale con voz firme y relajada.
  • Utiliza frases sencillas. Y evita discursos.
  • Explica a tu hijo/a los sentimientos que producen en tí sus acciones o actitudes en fugar de criticarle directamente (además de establecer consecuencias cuando sea necesario): "me enfado mucho cuando dejas tus juguetes sin recoger y tengo que recogerlos yo", " me enfado mucho cuando tardas mucho en comer y tengo que esperar para recoger la cocina y no puedo estar luego contigo leyéndote un cuento",...
  • Aprende a utilizar frases en 1a persona en lugar de en 2a. De esta manera se evitan las críticas y culpabilizar al niño/a y no dejas de expresar tus emociones con eficacia.
  • Di lo que piensas y piensa lo que dices.

Cómo entender a nuestros hijos

Ideas que puedan servir de guía para una buena relación padres e hijos:
  • Padres e hijos no son iguales en todos los aspectos. La única diferencia es la natural dependencia del niño en relación con la seguridad, el apoyo y la alimentación, que otorga a los padres una responsabilidad natural sobre amplias áreas de la vida del niño.
  • Los padres que castigan a los niños que no se comportan como se espera de ellos, no son "malos padres". El castigo sólo es malo cuando:
    1. No sirve para cambiar el comportamiento de un niño
    2. Acarrea consecuencias no deseadas para el niño
  • Los padres promueven el sentido de la seguridad en los niños cuando dicen exactamente lo que pretenden, cuando lo dicen claramente y cuando son coherentes y predecibles en su comportamiento.
  • Un niño puede desarrollar su sentido de la responsabilidad sólo cuando se le considera responsable de sus actos. Este sentido de la responsabilidad puede y debe ser enseñado por los padres.
  • La autoridad paterna no tiene porqué ejercerse de manera abusiva, mezquina, dura o dañina para el niño. No obstante, la autoridad corresponde a los padres.
  • La mayor parte de las dificultades entre padres e hijos surgen de la lucha que se establece por disponer de poder y control. Los padres deben saber cómo ganar esta batalla cuando sea necesario, de modo que puedan otorgar poder a sus hijos cuando sea más aconsejable.
    Las claves para resolver la mayoría de las dificultades que los padres tienen con sus hijos consisten en establecer unas normas, marcar las consecuencias que se derivan de la ruptura de esas normas y utilizar una disciplina coherente.

    Las normas efectivas contribuyen a que el niño se sienta seguro, de modo que no tenga que comportarse mal.

    Un conjunto de normas define cuales son las relaciones entre los miembros de la familia, ofrece pautas para tomar decisiones y proporciona ideas sobre cómo deben producirse los cambios dentro de la familia. El procedimiento de establecer normas y límites para los niños no es inamovible pues deben irse ajustando a las circunstancias cambiantes como el crecimiento físico, la maduración intelectual y afectiva y las nuevas condiciones de la vida familiar. Si en la familia no se produce un proceso semejante, El caos resultará inevitable. Todos sus miembros sentirán inseguridad y ansiedad cuando existan falta de entendimiento y confusión en cuanto al papel que cada uno debe jugar para tener un comportamiento adecuado.

    Los pasos a seguir para establecer normas son:

    A) Observar cuidadosamente a los hijos

    La mera presencia de los padres hace que el comportamiento de un niño no sea realmente el que tendría. Para entender esos "otros" comportamientos debemos ser capaces de observar a los niños sin que éstos se den cuenta de nuestra presencia. También preguntar a amigos o parientes qué les parece el comportamiento de su hijo. Cuando se observa a un niño lo que si hay que evitar es la tendencia a ser únicamente las cosas que hace mal, en lugar de observar su comportamiento general.
    Una de las principales dificultades que experimentan los padres cuando observan a sus hijos deriva de sus deseos de intervenir en su comportamiento. Si usted quiere que su hijo se comporte "adecuadamente", recuerde que una intervención desafortunada sólo puede conseguir un comportamiento indeseado.

    B) Analizar las situaciones problemáticas

    En primer lugar, averigüe cual es el problema. La mejor manera de definir un problema es identificar un comportamiento que desee cambiar.
    Una de las tentaciones que más frecuentemente sufren los padres al definir un problema consiste en querer modificar el estado emocional o los sentimientos del niño. Lo más eficaz, por el contrario, es tratar de modificar el comportamiento. Si se consigue modificar un comportamiento, la mayoría de las veces cambia también el estado emocional que sustentaba ese comportamiento.
    Una vez definido el problema, el paso siguiente será analizarlo. Para hacerlo necesitamos toda la información que podamos reunir: ¿Cuándo ha surgido? ¿Cómo? ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Que parte de él nos corresponde? ¿Cómo reaccionamos? ¿Entendemos porqué reaccionamos de ese modo? ¿Qué nos gustaría hacer? ¿Cómo nos gustaría que se resolviese esta situación por si sola?. Para analizar cada problema lo más conveniente es que los padres, entre sí o con otra persona, sean capaces de hablar.
    Tras analizarlo, el siguiente paso consistirá en considerar las distintas posibilidades para poder resolverlo. Después, convendrá revisar cada una de ellas teniendo en cuenta si somos capaces de hacer lo que cada posibilidad exija, las consecuencias probables que ello pueda tener en el niño y en nosotros mismos, y también si la solución es razonable en cuanto se refiere a tiempo, energía y dinero.

    C) Establecer las normas

  • Las normas deben ser razonables
  • Los padres deben asegurarse de poder distinguir cuando se ha cumplido la norma y cuando no.
  • Hay que describir las normas con detalle
  • Las normas deben establecer un límite de tiempo
  • Debe existir alguna consecuencia prevista si se rompe el cumplimiento de una norma
D) Ser coherentes al aplicarlas

La coherencia es una manera de informar al niño de que los padres piensan realmente lo que dicen. La aplicación coherente de buenas normas promoverá el orden y la disciplina en la familia, dará seguridad y contribuirá a que todos ofrezcan una mejor disposición.



Cómo tomar decisiones sobre nuestro hijo

Los padres a los que se les hace tan difícil tomar decisiones respecto a sus hijos no tienen confianza en cómo debe actuarse.
Para ciertos padres, cualquier resultado que no sea una comprensión inmediata y espontánea o una respuesta efectiva a las dificultades, es señal de su incapacidad personal. Esto es una auténtica tontería, NADIE HA NACIDO SIENDO PADRE. Por el contrario, ser padre es algo que se aprende.

No resulta sencillo adoptar decisiones sobre cómo proceder con los hijos. Tenemos que hacer lo que podamos con lo que tenemos. Como padre, usted necesitará disponer de tiempo para sentarse tranquilamente a analizar las dificultades de sus hijos y para decidir qué hacer.

Cuando los padres se muestran indecisos en relación con sus hijos, éstos lo perciben y ello afecta a sus sentimientos de seguridad y de bienestar.

Si nos equivocamos al escoger, padres e hijos seguimos juntos y podemos así corregir los errores cometidos en el pasado. Esta voluntad de actuar con decisión, incluso ante la posibilidad de cometer errores, es lo que permite al adulto adquirir cierto grado de confianza, la que a su vez le proporcionará la capacidad de corregir sus errores.

Los padres que se muestran indecisos ofrecen a sus hijos una inmejorable oportunidad para ser caprichosos y dominantes creando un clima de tensión cada vez mayor.

Cuando los padres están además dispuestos a admitir sus errores y a aprender de ellos, también están creando el clima necesario para que los hijos, a su vez, admitan sus propios errores y aprendan de ellos.

Bibliografía:
Reynold Bean, "Cómo ser mejores padres", Ed. Debate
"Como inculcar disciplina a los niños", Ed. Debate
Clark, Clemes, Bean, "Cómo desarrollar la autoestima en los adolescentes", Ed. Debate

Gloria Marsellach Umbert "Los problema padres e hijos"



PsicoActiva
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lunes, 25 de agosto de 2014

Guía: La Familia en los momentos difíciles


 Manual sencillo para ayudarte a superar los momentos 
difíciles que surgen en el entorno familiar...
Índice: 

* Mi hija adolescente está embarazada 
* El primer suspenso. 
* Una muerte en la familia.
* Papá / Mamá no tiene trabajo.
* Una grave enfermedad. 
* Mi hijo/a tiene que hacer su primera entrevista de trabajo.
* Quiero llegar más tarde.
* Creo que mi hijo/a fuma porros y toma pastillas.
* Queremos adoptar un niño.
* Hermanos nuevos: La nueva mujer de papá y el nuevo marido de mamá. 
* En clase me rechazan. 
* Me amenazan en el instituto.
* Mamá, papá, soy gay. 
* ¡Cómpramelo! 
* Tiene fiebre y tengo que ir a trabajar. 
* Me acosan en el trabajo. 
* Tenemos un niño “diferente” en casa. 
* El principito destronado.
* Los abuelos están muy mayores. 
* Ha terminado los estudios obligatorios y sólo tiene el certificado de escolaridad. 
* Mi hija/o es anoréxica/o. 
* No te gastes el dinero en el juego. 
* No bebas, lo sufrimos todos. 
* Ha intentado suicidarse. 
* Un grave accidente. 
* Aún sigue mojando la cama. 
* Un niño maltratado. 
* El nido lo cuidamos todos. 
* Está todo el día en la televisión, internet o la videoconsola. 
* No he aprobado la oposición. 
* No pegues a mamá. 
* Me han hecho hacer cosas con mi cuerpo.
* El nido se vacía. 
* La familia se separa.


Instituciones que han participado en la elaboración de la Guía:

• Dirección General de Familia de la Comunidad de Madrid.
• Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid COP. 
• Universidad Pontificia Comillas UPCO. 
• Facultad de Ciencias Humanas y Sociales UPCO. 
• Universidad Complutense de Madrid. 
• Universidad San Pablo CEU. 
• ICAI-ICADE. 
• Instituto Universitario Cardenal Cisneros. 
• Instituto Universitario de la Familia UPCO. 
• Unidad de Psicología Clínica y de la Salud. UPCO. 
• Oficina del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid. 
• Clínica Medico-Forense de Madrid. (Juzgados de Madrid). 
• Hospital Universitario “La Paz” de Madrid. 
• Centro de Atención a la Familia . del Centro de Formación de las Escuelas de Padre Piquer. 
• Centro de Estudios Financieros de Madrid. CEF. 
• Centro de Humanización de la Salud. 
• Master/especialista de Terapia Familiar y de Pareja . del Instituto de Postgrado y Formación Continua ICADE. 
• Consultorio de Psicología Médica Psicomed. 
• Acción Psicológica.
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miércoles, 11 de junio de 2014

10 Fallos al educar a los hijos...

Todos cometemos fallos a la hora de educar a los hijos.
Vamos a resaltar de un modo general los 10 fallos 
más habituales que se suelen cometer como padres.



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miércoles, 16 de abril de 2014

20 Frases que los niños deben de escuchar de los labios de sus papis, todos los días


Las Palabras son indispensables pero el tiempo que le dediques, tus acciones, sonrisas, besos y abrazos son imprescindibles.


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sábado, 29 de marzo de 2014

ORIENTACIONES PARA AFRONTAR LOS CONFLICTOS Y DIFICULTADES FAMILIARES.



Manual para Padres y Madres, realizada por la confederación española de asociaciones de padres y madres de alumnos (CEAPA):

Su contenido hablará de:
1- Los conflictos en la familia
2- La comunicación en la famillia
3- Desarrollar competencias emocionales
4- ¿Cómo enfrentarse a los momentos difíciles de la familia?
5- ¿Cómo afrontar los problemas conyugales?, Medidas de orientación y mediación.


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