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jueves, 11 de agosto de 2016

Infografía y video sobre 10 errores frecuentes por los que un candidato puede descartarse en la entrevista de trabajo.

Las entrevistas de trabajo vienen a ser una carrera de obstáculos en las que no solo gana el más veloz y mejor preparado, sino también el que menos errores comete.



Este decálogo explica algunos de los errores más habituales que se pueden cometer en una entrevista de trabajo.
 
Algunos de ellos, a pesar de parecer obvios, suelen ser bastante frecuentes:
  • Hablar mal de las empresas y jefes con los que se trabajó anteriormente
  • Mentir y falsear datos del curriculum.
  • No haber mostrado interés en obtener información sobre la empresa para la que se presenta la candidatura.
  • No mostrar firmeza a la hora de defender los valores personales y morales que uno comparte.
  • Que el candidato sea incapaz de argumentar por qué motivo quiere trabajar en esa empresa y en el puesto de trabajo para el que opta.
  • Intentar justificar carencias de conocimientos, como los idiomas, en lugar de mostrar el interés por mejorar la formación propia.
  • No tener claras las fortalezas y aspectos a mejorar de uno mismo.
  • Presentar los errores propios como consecuencias de las acciones de otros y no haber reflexionado sobre las enseñanzas que se pueden extraer de ellos.
  • No ser capaz de transmitir a la empresa las razones por las que debería contratarle y en qué medida podría aportar valor en caso de formar parte de ella.
Entrevista con Inés Temple sobre el decálogo de razones por las que no te contratarían tras la entrevista de trabajo

Fuente: Ines Temple, Lee Hecht Harrison 
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lunes, 11 de abril de 2016

¿Cuáles son las cinco palabras que NO debes usar para describirte a ti mismo en una entrevista de trabajo?


En una entrevista de trabajo es posible que te encuentres con preguntas del estilo “¿Cómo te describirían tus colegas?”, “¿Cómo te describes a ti mismo?” o “Usa tres palabras para describirte a ti mismo”.

Ante esto, debes especialmente cuidadoso con lo que dirás. Según Lily Zhang, especialista en desarrollo de carrera en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) en Estados Unidos, es mejor evitar algunas palabras a la hora de responder este tipo de interrogantes.
1. Inteligente
“Sabes que eres inteligente, y sabes que el director de recursos humanos está buscando a alguien que sea inteligente, pero por favor no te describas a ti mismo como tal. Esta es una de esas palabras que quieres que la gente diga de ti, pero que no tienes que decir sobre ti mismo. Independientemente de si alguien es inteligente, es una cuestión de criterio”, explica Zhang.

“En lugar de eso, habla de tu manera de pensar”, la que puedes describir como “lógica”, “cuantitativa”, “de aprendizaje rápido”, “a gran escala”. Estas palabras suenan más como hechos que como juicios.



2. Simpático
Lily dice que “por la misma razón que no debes describirte a ti mismo como inteligente, debes evitar palabras como ‘simpático’. Además es difícil encontrar ejemplos que apoyen esto sin sonar extrañamente desesperado. ¿Dirás ‘todo el mundo me saluda, se ríe de mis chistes, y me extraña cuando estoy enfermo?’ Um, no”, explica la experta.
En lugar de usar esta palabra, ocupa otras como “entusiasta”, “buen trabajador de equipo” o “comprometido” y respalda estas afirmaciones con ejemplos de cómo te adaptaste a tu trabajo anterior, cómo participabas en las reuniones de tu empresa u organizaste eventos para la oficina. “Es mucho más aceptable cuando la evidencia se presenta con acciones”, añade.


3. Exitoso
Puedes decir que lograste algo con éxito, pero no puedes simplemente decir que eres exitoso. “Es como decir en una entrevista que eres rico y guapo. ¿De verdad crees que es una buena idea?”, plantea Lily.
Lo mejor, es no hablar tanto del éxito a escala general y centrarse más en habilidades especificas. Puedes decir que eres bueno en lo que haces. La diferencia es que con esto señalas indirectamente que eres exitoso en un ámbito, más aún si indicas tus habilidades y experiencias relevantes. En cambio, decir a secas que eres exitoso, es molesto y arrogante.

4. Obsesivo
Aunque te apasione inmensamente lo que haces, no es buena idea usar la palabra “obsesivo” para describir esa situación. Según Lily ese concepto tiene una connotación negativa y puede que el entrevistador no lo interprete como quieres.
“Hay un montón de palabras que puedes utilizar para transmitir lo mucho que amas y te dedicas a tu trabajo, que probablemente son más específicas y no requieren ninguna explicación incómoda. Palabras como ‘centrado’, ‘trabajo duro’, o ‘dedicado’ funcionan bien”, asegura.



5. Humilde
“Es raro presumir lo humilde que eres. Simplemente no funciona. No caigas en esta lamentable contradicción (…) Cuanto más se intenta explicar esto, más desgastas la confianza de tu entrevistador”, afirma Zhang.
Si realmente quieres transmitir humildad, simplemente indica hechos y acciones que lo demuestren. Habla acerca de cosas que hiciste, su resultado y lo que otros dijeron al respecto. Deja que el entrevistador juzgue, recomienda la especialista.
Zhang aclara que por supuesto, siempre hay excepciones a la regla, y tal vez puedes lograr describirte a ti mismo como inteligente, simpático, exitoso, obsesivo, y humilde, sin arruinar la entrevista. Pero es bueno saber que hay otras maneras de transmitir estos mismos conceptos sin decepcionar al entrevistador.

Fuente: Biobiochile
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martes, 22 de marzo de 2016

¿Qué transmite tu cuerpo en una entrevista de trabajo?


El lenguaje corporal dice de ti, más de lo que te puedes imaginar. Tu mente, tus emociones y tu cuerpo se relacionan estrechamente.

Cuando llegas a una entrevista de trabajo, antes de pronunciar una palabra, tu entrevistador ya tiene una primera impresión marcada por los mensajes que das a través del cuerpo. Lo que expresa tu rostro y cómo vistes ofrece gran información de lo que somos, de ahí la importancia de cuidar esos detalles para que te acompañen y apoyen lo que dices.

No funciona insistir en que te encuentras totalmente cómodo y relajado cuando tu cuerpo dice todo lo contrario. La idea básica es que transmitas confianza y eso lo conseguirás siempre y cuando utilices mensajes verbales y no verbales que también incluyan interés y respeto hacia el otro.


Lo primero que debes hacer es analizarte, observar las gesticulaciones, la forma de interpretar lo que te dicen y cómo reaccionas cuando te relacionas con los demás. Estas claves te servirán de ayuda mientras no olvides el autoanálisis, la información que puedes obtener de tu entorno —familia, amigos, compañeros— y la práctica diaria. Esta información será un punto de partida para tu trabajo de imagen personal. El adquirir unos hábitos no verbales no quiere decir que aprendas a ocultar lo que sientes o a disimular hábilmente lo que te pasa en ese momento. De lo que se trata es de ser coherentes contigo mismo en todo momento.

Debes evitar que tus movimientos corporales sean difusos e incoherentes, sobre todo con los ojos. La mirada y el mantener el contacto ocular todo el tiempo con tu seleccionador es básico para que la comunicación sea fluida pero ten cuidado, no se trata de hipnotizar o retar a la persona que tienes delante.


Si tu mirada es demasiado persistente y directa, el otro puede sentirse agredido o invadido en su espacio personal y esto genera una tensión que no nos favorece. Lo ideal en estos casos es pasear la mirada por el rostro del entrevistador distribuyéndola entre los ojos, el entrecejo y la nariz, aunque no necesariamente por este orden.

También es importante la expresión de tu rostro, por ejemplo, si tus cejas están fruncidas, estás expresando enfado o si están medio fruncidas es señal de confusión. En cambio, si están un poco levantadas indican sorpresa, y totalmente levantadas, incredulidad.

Tampoco debes utilizar sonrisas estereotipadas, forzadas o mecánicas porque no reflejan naturalidad. Tu sonrisa que sea franca, distendida y que se asome por los ojos. Es bueno sonreír todo lo que puedas, siempre de una forma natural y fácil. Este tipo de sonrisa no tiene nada que ver con la risa compulsiva y nerviosa que aparece a intervalos regulares cuando no ocurre nada gracioso. La intención es dar una imagen de relajación total pero después de unas cuantas risas el entrevistador puede empezar a sentirse incómodo y a preguntarse que hay tan divertido en la situación.

Recuerda que la primera impresión en tu entrevista de trabajo es decisiva.

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viernes, 6 de junio de 2014

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