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lunes, 18 de julio de 2016

¿Dónde puedes trabajar en Verano?, ésta es una guía para que no pierdas oportunidades.


1. Las previsiones de trabajo para este verano son favorables

El verano es una estación buena para el trabajo. 

Este verano, además, se empieza a percibir un aumento en la demanda de profesionales para cubrir las vacaciones de la plantilla regular de las empresas, algo que no sucedía desde 2008, ya que las compañías se han apoyado durante la crisis en su personal interno.

2. Los profesionales más buscados

Hostelería, turismo, ocio... Las ofertas de empleo se han incrementado respecto a 2015, según datos de InfoJobs. 

Pero los puestos no han cambiado mucho: cocineros, camareros, carretilleros, mozos de almacén, teleoperadores, dependientes, camareros de piso... También hay trabajos muy veraniegos -sobre todo para los más jóvenes- que se convierten en una importante fuente de ingresos: socorrista, profesor particular o canguro. 

Y no faltan otros empleos eventuales, como los refuerzos para el periodo de rebajas de verano. 

Se detecta movimiento en ámbitos como la manipulación de alimentos, la logística y la automoción, señala Camps. 

Además, se pueden tener oportunidades profesionales en el ramo de las nuevas tecnologías, la dirección de sistemas y las tecnologías educativas.



3. Los trabajos mejor pagados del verano

El salario que se puede cobrar en un trabajo de verano depende de muchas circunstancias. A la situación del mercado laboral, los condicionamientos legales o la duración del contrato, se une el perfil, la experiencia, la formación y el sector en el que se ubica el empleo. 

Además, no es lo mismo cubrir una sustitución por vacaciones en un puesto administrativo que trabajar en el sector hostelero en horario de noche y durante los fines de semana. "Mientras en el primer caso el sueldo medio puede ubicarse en torno a los 1.200 euros mensuales, en el segundo se pueden alcanzar los 2.500 euros al mes, pues se incluyen suplementos por horas extra y festivos", indica el presidente de Agioglobal. 

Dentro de los trabajos mejor remunerados, además, destacan las ofertas dirigidas a profesionales con una formación muy cualificada y una experiencia demostrable.

4. Empleos de verano con posibilidades de convertirse en estables


El verano puede ser el trampolín para quedarse en la empresa y, según estimaciones de Agioglobal, en torno al 30% de las incorporaciones veraniegas se convertirán en permanentes. 

Randstad eleva esta cifra hasta el 49%, sobre todo si se realiza en verano un trabajo de sustitución. También favorece la creación de puestos estables el repunte de la inversión extranjera en España, que ha hecho aumentar las solicitudes de los llamados country managers. 

Estos profesionales desarrollan el negocio de una compañía que se establece en nuestro país pero adaptándolo al mercado local.

5. ¿Trabajo de verano? Sobre todo estudiantes

Son los estudiantes quienes más se afanan en buscar un empleo durante el verano, ya que dedican el periodo no lectivo para obtener unos ingresos extra. Además, y más allá de motivaciones económicas, cada vez más jóvenes destinan la época estival a adquirir una primera experiencia laboral con la que mejorar su currículum vítae. 

Sin embargo, como señala Camps, la crisis provocó durante los últimos años que perfiles tan diversos como parados de larga duración o amas de casa también intentaran aprovechar el incremento en la contratación veraniega. 

De hecho, si se observa la evolución de los datos de la EPA, desde 2008 se ha producido un descenso de más de un millón en las mujeres que hacen solo esta labor.


6. ¿Dónde encontrar trabajo este verano?

Si se quiere trabajar este verano, se tienen más posibilidades en Cataluña, Madrid o la Comunidad Valenciana. Estas son las comunidades autónomas que más contratos realizarán, según estimaciones de Adecco. 

Tras ellas se sitúan Andalucía y Murcia, dos comunidades muy turísticas. En el otro extremo, Extremadura, La Rioja y Baleares serán las regiones en las que se efectuarán menos contratos.

Trabajos de verano diferentes

El tiempo libre y las ganas de divertirse en vacaciones propician que en verano se multipliquen en España los contratos para cubrir puestos de trabajo en sectores relacionados con el ocio, el deporte, la aventura y la naturaleza: probadores de atracciones en parques de diversión, fotógrafos y actores en parques temáticos y acuáticos, animadores, monitores de campamentos, de parques de tirolinas o de deportes de aventura y profesores de surf en las escuelas de las playas.

Este tipo de trabajos, destinado en gran medida a los jóvenes, cuenta con el aliciente de que en muchas ocasiones pueden realizarse también en el extranjero.

Fuente: Consumer 
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jueves, 2 de junio de 2016

Guía de Contratos actualizada publicada por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE)


La Guía de Contratos recoge toda la normativa vigente en materia de contratos de trabajo e incentivos a la contratación.

Orientada a satisfacer la demanda de información por parte de los usuarios y por los distintos agentes que operan en nuestro mercado de trabajo, se adapta a la reciente simplificación administrativa de modelos de contrato y se estructura de forma que resulte comprensible como manual de conocimiento de los cuatro modelos de contratos (indefinido, temporal, para la formación y el aprendizaje y en prácticas), sus características y las cláusulas específicas que puedan presentar cada uno de ellos, en función de las peculiaridades del trabajador y/o del empresario.



Gemstonespain.esFuente: SEPE
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viernes, 4 de marzo de 2016

¿Cuáles son los perfiles profesionales que se demandan en el empleo y los países que los reclaman?


En el mundo laboral no hay más fronteras que tu cualificación y el dominio de idiomas. Si no temes a la movilidad tu destino profesional puede encontrarse en Alemania, Reino Unido o incluso al otro lado del charco.

Eso sí, no todos los perfiles son requeridos con la misma intensidad. Los ingenieros siguen ganando por goleada y se erigen como los más demandados, seguidos por los profesionales del sector sanitario y los expertos en nuevas tecnologías. Los oficios más técnicos también encuentran su hueco en los países nórdicos.

http://www.expansion.com/muestra_foto_grande.html?foto=/imagenes/2014/12/16/emprendedores-empleomercado-laboral/1418412177_g_1.jpg&alto=725&ancho=1500&md5=6ca07249d893e9638c676400fef8755c

España a cada proceso de selección se presentan entre 800 y 1.300 candidatos, pero en el 43% de los casos ninguno se ajusta al perfil que buscan las empresas.

La tasa de fracaso en estas fases de reclutamiento es del 60%. Estas cifras se desprenden de los datos que baraja Randstad y de su estudio Employer Branding, y demuestran que hay un desajuste real entre la oferta y la demanda principalmente por una brecha formativa y de especialización.

Las compañías reclaman ahora perfiles muy específicos, con habilidades muy concretas, dominio de idiomas y experiencia internacional. Y son pocos los aspirantes a un empleo que puedan cubrir estas expectativas. Pero haberlos haylos y, aunque son escasos, éstos serán los que dominarán el mercado de trabajo en 2015. La movilidad geográfica será uno de los condicionantes para parecer atractivo laboralmente hablando.

Estamos ante un mercado global y las ofertas pueden llegar desde cualquier país. No en vano, y según Randstad, en el año 2050 habrá 35 millones de puestos no cubiertos sólo en Europa.

Alemania, Francia, Suiza, los países escandinavos, Reino Unido, Estados Unidos, Asia, Australia, Nueva Zelanda y algunas zonas de Latinoamérica son destinos que reclaman profesionales altamente cualificados. A grandes rasgos son "los ingenieros en general, y los industriales y los especializados en nuevas tecnologías en particular, los profesionales más demandados. No sólo éstos. También los perfiles sanitarios y los técnicos cualificados para trabajar en el extranjero", enumeran Alberto Muñoz y Katia Titton, expertos en el área de Adecco International Mobility.  

Por sectores

Por áreas de negocio destacan algunos sectores que seguirán generando oportunidades. Manuel Fidalgo, executive manager de Page Personnel, identifica en el ámbito comercial al store manager y al key account manager como los profesionales más solicitados. Noelia de Lucas, directora comercial de Hays España, señala también al jefe de ventas y a los expertos en ecommerce como profesionales con futuro.

En el campo de las nuevas tecnologías Fidalgo considera que son los expertos en el área de virtualización de sistemas o cloud computing y el experto en big data los más reclamados. La gestión de los datos que manejan las empresas para su fin comercial ya es clave, pero son pocos los profesionales que estén capacitados. De ahí que, según Fernando Meco, director de alianzas de SAS, algunos de los perfiles más demandados para 2015 sean los llamados científicos de datos y los líderes capaces de abanderar las transformaciones internas. En este sentido, el chief analytical officer será uno de los más buscados.
En el sector del marketing online destacan los especialistas en captación y conversión de tráfico, el product manager online y "últimamente está empezando a sonar con fuerza el real time bidding, que no es otro que el profesional encargado de las pujas sobre espacios publicitarios en Internet", explica Fidalgo.

En el campo de la ingeniería, este experto apunta a los perfiles técnicos comerciales, los ingenieros de proyecto y el personal de mantenimiento como los que más van a pedir las empresas en el nuevo año. En el sector de compras y logística se buscan técnicos y profesionales de export/import.

En el área más técnica, De Lucas identifica a los responsables de planta de producción, al lean manufacturing, al director de calidad y a los jefes de proyecto con idiomas (preferiblemente alemán) como los perfiles más solicitados. Y en el sector farma, la directiva señala a los delegados de venta adaptados a los nuevos tiempos. "Ahora se buscan perfiles más dinámicos y orientados a resultados", especifica De Lucas.

En el sector retail se reclaman diseñadores, retail managers y jefes de producto. La directora comercial de Hays también señala en el campo digital a los responsables de ecommerce, social media y expertos en comunicación digital.
En el mundo de las finanzas se ha puesto el foco de atención sobre los especialistas en riesgos. En este sentido adquieren más relevancia perfiles como el credit controller. Aunque, como apuntan Ignacio Llorente y Sergio Reyes, responsable del área de orientación profesional del IEB y director de programas a medida del IEB, respectivamente, las estrellas en este campo siguen siendo los financieros de inversión. Profesionales muy cotizados, con altos sueldos a los que se les demanda experiencia en el área del corporate finance, una formación adecuada y ética. En el fondo, estos perfiles continúan en la pole position como los mejor pagados, porque son pocos los que realmente se encuentran preparados para cumplir con las funciones que se les exigen. Pero no son, necesariamente, los más contratados. Este honor lo ostentan figuras como los controller de gestión internacionales, los responsables de consolidación y los especialistas en bienes de consumo y gestión patrimonial, enumera la directora comercial de Hays España, quien también adelanta dos tendencias que se van a concretar en el corto plazo: "Los expertos en riesgos, en valoración de carteras y consultores de procesos y procedimientos en el área inmobiliaria, gracias a los fondos de inversión internacionales que están comprando carteras del Sareb; y los profesionales de los departamentos de consumo en la banca".

Por países 

Reino Unido, Estados Unidos, China y Singapur son algunos de los países que reclaman profesionales altamente cualificados en el mundo de las finanzas. Asia es cada vez más pujante en la demanda de perfiles especializados y en el campo de la economía financiera «se solicitan especialistas con una gran disciplina y experiencia», indican Llorente y Reyes. Medio Oriente también puede ser destino para financieros que estén familiarizados con las finanzas islámicas (aquellas en las que no se permite reclamar los intereses), advierte Martin Boehm, decano de programas de IE Business School, quien recuerda además que para lanzarse a la aventura "hace falta mucha experiencia".

Francia, Suiza, Alemania, Reino Unido, Nueva Zelanda y Australia piden profesionales del mundo de la salud. Los médicos, los enfermeros y los fisioterapeutas españoles podrían encontrar su hueco profesional en alguno de estos países. Aunque en ciertos casos la entrada es algo exigente. En Australia y Nueva Zelanda, por ejemplo, al visado y al resto de documentación se unen el certificado de penales y el sanitario que garantice tu buena salud. En las antípodas también necesitan expertos en el área de la construcción y la ingeniería, y especialistas en el mundo de las finanzas, además de expertos en redes TI.

Italia, Francia, Reino Unido, España, Alemania y Estados Unidos son los países que, principalmente, requieren profesionales de retail, concreta De Lucas. Los desarrolladores y programadores, y en general cualquier experto en el sector TI, son reclamados en casi cualquier parte del mundo, incluida España. Según los datos que baraja Randstad, solamente en la Unión Europea habrá 700.000 vacantes no cubiertas en este área para el año 2015. En el mundo del big data, Estados Unidos «es el que ofrece una oferta más amplia multisectorial, pero la posición del científico de datos está creciendo exponencialmente también en Europa continental y en Asia. Sectores como el bancario, el de telecomunicaciones o el retail, entre otros, ya han incorporado a este profesional en sus organizaciones. También en España», concreta Meco.

El último informe de movilidad internacional elaborado por Adecco asegura que en Noruega, en Suecia, en Finlandia, Alemania, Suiza, Francia y Canadá se buscan profesionales del sector de la construcción, soldadores, electricistas y mecánicos. Y en Asia y Latinoamérica (principalmente Chile, Brasil y Perú) se demandan perfiles en prácticamente todos los sectores.  


Formación 

Para llegar a ser un profesional al que le ronden las empresas, y no al contrario, hay que contar con una formación de alto nivel, experiencia, idiomas y otra serie de habilidades como liderazgo y capacidad para trabajar en equipo. Cierto es que en España existen centros de formación muy capacitados, pero como recuerda Águeda Benito, rectora de la Universidad Europea, "ninguna institución académica es capaz por ella sola de formar bien a un estudiante. La universidad del futuro debe generar las condiciones necesarias para que se involucren todos los actores para hacer empleable a un estudiante, desde empresas hasta instituciones de crédito".

Aunque, como reza un proverbio africano, hace falta toda una tribu para educar a un niño, existen instituciones de referencia para ciertas profesiones. Así, si lo que quieres es especializarte en el mundo de las finanzas, y tienes la oportunidad, el mejor destino formativo es Wharton (Universidad de Pensilvania). Un poco más cerca –a dos horas de avión– está la London Business School y la London School of Economics.
En el sector sanitario, una de las universidades de referencia es la John Hopkins, aunque también Harvard cuenta con un gran prestigio en este campo.

Si lo que buscas es realizarte como un experto en nuevas tecnologías, tu sitio es Silicon Valley. En Palo Alto (California) se levanta la Universidad de Stanford que ha sido cuna de empresas técnicas y científicas tan importantes como Hewlett-Packard, Cisco Systems, Yahoo!, Google y Sun Microsystems, entre otras.

Fuente: Expansión.
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domingo, 17 de enero de 2016

Excelente Corto Animado: El mercado laboral



El trabajo es un concepto multifacético. ¡Descubra el mercado laboral de un país ficticio en el que un determinado sector de actividad se enfrenta a una crisis de innovación. En estas circunstancias, ¿cómo se lleva a cabo el ajuste entre la oferta y la demanda de trabajo? ¿Qué tipos de políticas públicas se contemplan con mayor frecuencia? ¿Qué repercusiones tienen estos ajustes y estas políticas en los trabajadores, las empresas y los Estados? Este vídeo para todo tipo de público le permitirá ampliar sus conocimientos sobre el trabajo que "no es solo un mercado sino también muchas otras cosas".

Vídeo realizado conjuntamente por Universcience y Banque de France -- Cité de l'Économie et de la Monnaie (Ciudad de la Economía y la Moneda) y presentado en 2013 durante la exposición "L'économie: krach, boom, mue ?"(*) en la Cité des sciences et de l'industrie (Ciudad de las Ciencias y la Industria).


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miércoles, 8 de abril de 2015

¿Cuáles son las razones positivas para estar inscrito como demandante de empleo?


Muchos parados dudan si inscribirse como demandantes de empleo. Quizá porque piensan que pronto serán contratados, o al contrario, porque pierden la esperanza de encontrar un trabajo a través de los Servicios Públicos de Empleo.

¿En qué puede beneficiarme apuntarme al paro?


Siempre insistimos: es conveniente inscribirse como demandante de empleo cuando no se está trabajando. A veces se piensa que no sirve de nada apuntarse si no se tiene derecho a ninguna ayuda por desempleo, o hay casos en los que el trabajador deja de sellar, desesperanzado cuando ya ha agotado todas las ayudas.
Pero las ventajas son siempre muy superiores a las obligaciones que se asumen como demandante de empleo. Las más importantes son:
  • Los cursos: los distintos Servicios de Empleo ofrecen multitud de cursos de formación, con los que se pueden obtener unos conocimientos muy útiles para encontrar un empleo. Además en algunos casos esos cursos pueden llevar a conseguir un certificado de profesionalidad.
  • Las ofertas de empleo: igualmente los Servicios de Empleo gestionan bolsas de empleo y las ofertas de empleo a las que solo se es llamado si se está inscrito como demandante.
  • Ser considerado desempleado de larga duración: para acceder a algunas ayudas es necesario ser considerado un desempleado de larga duración y para eso es necesario estar inscrito como demandante de empleo durante el tiempo suficiente y no dejar de sellar el paro.

  • Más fácil ser contratado: existen muchas bonificaciones e incentivos para que las empresas contraten trabajadores, y para acogerse a ellas muchas veces es necesario que el trabajador esté inscrito como demandante de empleo. Este es el motivo por el muchas empresas piden al trabajador que va a ser contratado que se apunte al paro si no lo está. Pero si ya se está apuntado, será un punto a favor frente a otro candidato que no lo esté.
  • Descuentos por ser desempleado: debido a la crisis económica, y el gran número de desempleados, muchas instituciones públicas y empresas privadas ofrecen descuentos para quien está desempleados. La mayoría de las veces piden enseñar el DARDE (+ info)  para demostrar la condición de desempleado.
  • Mantenerla asistencia sanitaria: la asistencia sanitaria se mantiene mientras se está cobrando la prestación o algún subsidio por desempleo, pero en algunas ocasiones, una vez agotas las ayudas es necesario seguir apuntado al paro para mantener esta asistencia.  
  • Figurar en las estadísticas: en muchas ocasiones la tasa de desempleo se mide a través del número de desempleados, por lo que para que esa tasa sea lo más real posible es necesario estar apuntado como demandante de empleo cuando se está parado. Es importante ya que algunas ayudas, como por ejemplo el Plan Prepara seguirán vigentes solo mientras que supere cierta tasa de desempleo.

Fuente: Jorge Danés (citapreviainem)
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viernes, 12 de septiembre de 2014

¿Por qué no me ayudas...?


Desde niños siempre se nos ha enseñado que debemos ser buenos y ayudar a los demás. Al principio no entendemos muy bien por qué, pero poco a poco vamos comprobando que ayudar a otros no está tan mal, uno se siente bien cuando consigue que otro deje de sentirse mal, pero ¿por qué unas veces actuamos para resolver el problema de otra persona y en cambio hay ocasiones en que nos mostramos pasivos ante la necesidad del que tenemos al lado?


Proceso en la toma de decisiones a la hora de ayudar

La decisión de ayudar pasa por  un proceso que se puede resumir en cinco pasos que conducen a tomar la elección de ayudar o mostrarse indiferente ante una persona que necesita ayuda.

Paso 1: Lo primero que tiene que ocurrir para que se de la conducta de ayuda es darse cuenta de que alguien la necesita. 

Al no poder anticipar cuándo o dónde puede surgir un problema inesperado, no estamos atentos a la situación, estamos haciendo o pensando otra cosa, no nos damos cuenta de que el problema existe. Debido a la atención selectiva, muchas escenas, sonidos u otro tipo de señal, la podemos ignorar porque no son significativas ni relevantes, o porque estamos preocupados por otros asuntos ya que si no lo hiciéramos así, estaríamos abrumados por una sobrecarga de información, de manera que si no te das cuenta, el problema no existe y como consecuencia, no actúas. Por lo tanto, una persona que está demasiado ocupada para prestar atención a los estímulos que existen a su alrededor no se da cuenta ni siquiera de una emergencia obvia. En este caso, no se ofrece ayuda porque no hay ninguna conciencia de que la demanda de esta exista.

Paso 2: Ver a alguien que necesite ayuda y que lo interpretemos así. 

A veces ocurre que aunque estemos prestando atención a lo que ocurre a nuestro alrededor, la información que tenemos de una persona o acción  es extraña para nosotros, limitada e incompleta. También podemos interpretar que eso no nos importa o que no es asunto nuestro.

Por ejemplo, si escuchamos gritos entre un hombre y una mujer, podemos pensar que es una simple pelea de novios  o que puede tratarse de un caso de violencia de género.Lo más acertado en este caso y también lo más probable, es esperar a tener más información ya que pensar otra cosa sería menos usual y suele ser poco probable (violencia)  y tendemos a dar una explicación rutinaria (pelea de novios). Si percibimos que necesita ayuda, pasamos al paso siguiente, si no, inhibimos la respuesta y no ayudamos, esperamos  a tener más información ya que no estamos seguros de lo que está pasando. Cuando somos testigos de algo, ya sea un problema serio o algo sin trascendencia y la información que tenemos es ambigua, tendemos a aceptar una interpretación tranquilizadora y no estresante que nos indique que no hay necesidad de hacer nada. (Wilson y Petruska, 1984), ya que puede resultar realmente embarazoso interpretar erróneamente una situación y actuar inapropiadamente y pueden etiquetar nuestra conducta como estúpida, exagerada o absurda.


Paso 3: Para poder ayudar, tienes que asumir que es tu responsabilidad hacerlo.

Una vez que  prestamos atención a algún evento externo y lo interpretamos como que es necesario ayudar, se llevará a cabo la acción  sólo si la persona toma la responsabilidad de ayudar.
Cuando una persona está sola ante una situación que requiere su ayuda es más probable que actúe ya que no hay nadie más que pueda hacerse responsable.
Sin embargo, si los espectadores de una escena son un grupo, hay difusión de la responsabilidad, es decir, la responsabilidad asumida  se comparte así; si hay sólo un espectador, éste tiene total responsabilidad. Si hay dos espectadores, cada uno tiene el 50 por ciento de la responsabilidad. Si hay cien espectadores, cada uno tiene sólo el 1 por ciento de la responsabilidad. A mayor número de espectadores, menos responsable a actuar se siente cada uno de ellos.
Puede ocurrir también que si otras personas no parecen estar alarmadas por lo que ocurre y no están haciendo nada para intervenir, es más seguro seguir su ejemplo y así evitan dar una respuesta que puede ser inapropiada, hacer el ridículo o parecer que han perdido la calma ante los demás. Así, estar con otras personas que no responden parece ser un poderoso inhibidor de la conducta de ayuda. La tendencia de aquellos que están en un grupo de extraños a dudar y no hacer nada se basa en lo que se conoce como ignorancia pluralista, es decir, como ninguno de los espectadores sabe con seguridad lo que está ocurriendo, cada uno depende del ejemplo de los demás, y como resultado, nadie responde. Muy a menudo, los espectadores se refrenan y se comportan como si no hubiera ningún problema, y utilizan esta «información» para justificar el hecho de que no actúen.

Paso 4: Tenemos que saber cómo ayudar.  

Incluso si un espectador alcanza el Paso 3 y asume la responsabilidad, nada útil puede hacerse a menos que esa persona sepa cómo ayudar.
A veces, las situaciones que requieren ayuda  son lo suficientemente simples que casi cualquier persona tiene las destrezas necesarias: si ves a un niño que se cae en la calle, tienes la destreza necesaria para ayudarlo a levantarse o si eres testigo de un robo, puedes encontrar la forma de llamar a la policía, pero hay otras situaciones que   requieren de un conocimiento y destrezas especiales que la mayoría de los espectadores no poseemos. Por ejemplo, tú puedes ayudar a alguien que se está ahogando sólo si  sabes nadar o a alguien que se está atragantando, sólo si tienes conocimiento en primeros auxilios.

Paso 5: Tomar la decisión de ayudar.

Incluso si la respuesta  a los primeros cuatro pasos es sí, la ayuda no ocurrirá a menos que  tomes la decisión final de actuar. La ayuda en este último paso puede verse inhibida por miedo (a menudo realista) a las posibles consecuencias negativas. Los costes potenciales son muchos. Por ejemplo, si te paras a ayudar a una persona que se está ahogando, puede que te ahogues  tú también en el intento, o que  la persona que parece necesitar ayuda sea un criminal que sólo está fingiendo que tiene un problema. Ted Bundy, el asesino en serie, era bien parecido, un hombre bien educado que se aprovechó en repetidas ocasiones de las simpatías de mujeres confiadas. Algunas veces cojeaba, le pedía a una mujer joven que lo ayudara a llegar hasta su coche y luego la secuestraba, pasando a ser su próxima víctima (Byrne, R. L., 2001).

¿Cómo influyen los costes y beneficios de ayudar?

Desde un enfoque de la conducta humana, que supone que el individuo sopesa los pros y los contras antes de actuar, y está movido fundamentalmente por su propio interés. Si suponemos que   los costes de proporcionar ayuda a otro ( tiempo y esfuerzo empleado, peligro, sensación embarazosa ante la presencia de otros observadores, etc.) tienen más peso que los beneficios (reconocimiento social, sentimiento de orgullo, agradecimiento de la víctima, posibilidad de entablar una relación reforzante o el placer intrínseco por haber ayudado a otro), decidiremos  no actuar, a menos que los costes de no ofrecer ayuda, tales como el sentimiento de culpabilidad, la sensación desagradable al saber que otro está sufriendo, la amenaza a la propia imagen o la desaprobación social, sean todavía mayores.
Cuando los costes de no intervenir en ayuda de la persona necesitada son altos y los de proporcionar ayuda son bajos, la respuesta más probable será ayudar directamente. Cuando ambos costes son altos, el observador se encuentra ante un grave dilema y para resolverlo tiene varias opciones:

La ayuda indirecta: buscando a otra persona que pueda asistir a la víctima. Reduce cognitivamente los costes de no ayudar reinterpretando la situación. Aquí entrarían las estrategias de difusión de la responsabilidad (si no ayudo, otro lo hará) y de atribución de responsabilidad a la víctima (se merece lo que   le está pasando). El resultado de estos mecanismos es un descenso de los costes de no intervenir, con lo cual podemos abandonar la escena sin muchos escrúpulos de conciencia. La situación más difícil es aquella en que tanto los costes de ayudar como de no hacerlo son bajos. Aquí tienen mucho más peso otros factores como las normas sociales y personales, las diferencias de personalidad, las relaciones entre el observador y la víctima y otras variables situacionales.
Un tipo especial de consecuencia desagradable puede surgir cuando observas a un individuo que está siendo amenazado por alguien de su propia familia. El desconocido bien intencionado que intenta ayudar a menudo sólo provoca ira. Es posible que esto explique por qué los espectadores rara vez ofrecen ayuda cuando creen que una mujer está siendo atacada por su pareja o que un niño está siendo maltratado físicamente por uno de los padres. Incluso la policía se muestra recelosa cuando se les llama para lidiar con una airada escena doméstica. 

 
Entonces, por algunas muy buenas razones, los espectadores pueden decidir refrenarse y evitar los riesgos que pueden estar asociados con llevar a cabo acciones de ayuda.

Más allá de los cinco pasos de toma de decisiones que influyen en la conducta prosocial, hay otros factores adicionales que también tienen un efecto en la probabilidad de que un espectador ayude o no. Los más importantes de ellos son:

Ayudar a aquellos que te agradan. 

Si la persona que se está ahogando en lugar de un extraño, fuera un gran amigo, hijo o hermano tuyo hace  que estés más dispuesto a ir en su ayuda. Esto es obvio. Los riesgos que uno está dispuesto a correr por alguien querido, inhiben las consecuencias que comentábamos anteriormente.
Si la víctima es un extraño pero debido a la similitud, atractivo físico y otros factores  tú sientes que es alguien que te agrada, influye en tu tendencia a prestarle ayuda. Cualquier factor que incremente la atracción del espectador hacia la víctima aumenta la probabilidad de una respuesta  si ésta necesita ayuda (Clark et al., 1987). La apariencia es un ejemplo: una víctima atractiva físicamente recibe más ayuda que una no atractiva (Benson, Karabenick y Lerner, 1976). Igualmente, no te sorprenderá saber que es más probable que los espectadores ayuden a una víctima que es similar a ellos que a una disímil (Dovidio y Morris, 1975; Hayden, Jackson y Guydish, 1984)..

Las atribuciones influyen en las emociones, y éstas en la conducta. 

Por ejemplo, si vemos a  un hombre tendido inconsciente en la acera, tu tendencia a ayudar  se verá influida por la atribución que hagas sobre esa situación, es decir,  ¿Por qué creo que este hombre está tendido ahí?. Lo primero que hacemos es observar  las señales que le rodean, (si su ropa está sucia o rota, si hay presencia de una botella al lado de él, etc.) y empezamos a hacer atribuciones (bebió demasiado y como consecuencia perdió el conocimiento, está en ese estado por su culpa y se podría haber evitado). En este caso, lógicamente estarás menos motivado a ayudarlo, ya que atribuyes este estado a su propia responsabilidad.  Si por el contrario, ves a este mismo desconocido bien vestido, con un golpe y con señales de haber sido atacado, tendrás más tendencia a ayudarlo ya que parece ser una víctima inocente de un accidente o atraco y no atribuyes que la responsabilidad sea suya. Culpar a la víctima es una de las maneras de recuperar tu propio sentido de control percibido sobre los hechos y así aliviar tus sentimientos de ansiedad en caso de no ayudar. Las personas escogen muy a menudo ignorar a la víctima por una variedad de razones,  tales como «no es mi responsabilidad» y «es su culpa».

El poder del ejemplo en la conducta de ayuda.
En una situación de emergencia,  la presencia de otros espectadores que no ayudan inhibe la ayuda. La mayoría de nosotros no escogería deliberadamente ser cruel y poco compasivo, pero podemos vernos impulsados en esa dirección si nos convencemos a nosotros mismos de que no hay razón para ayudar.
Sin embargo, también es verdad que la presencia de un espectador que ayuda provee un fuerte modelo social que da como resultado un aumento en la conducta de ayuda entre los otros espectadores.
Así mismo, los modelos que muestran conductas de ayuda en los medios de comunicación también contribuyen a la creación de una norma social que estimula la conducta de ayuda.

¿Y si existe un dilema moral, cuáles son los motivos que nos impulsan a ayudar?

Hay tres motivos principales que son relevantes cuando una persona se enfrenta con un dilema moral: Interés propio, integridad moral e hipocresía moral.

Interés propio (algunas veces llamado egoísmo): nuestro comportamiento se basa en la búsqueda de lo que nos proporciona la mayor satisfacción. Las personas para quienes este es el motivo principal no se preocupan por cuestiones relacionadas con el bien y el mal o con lo justo y lo injusto simplemente hacen lo que es mejor para ellos.
Integridad moral; los que están motivados por la integridad moral, toman en cuenta la bondad y la justicia, sacrificando el interés propio con el fin de hacer “lo correcto”. Las posibilidades de tomar una decisión moral aumentan si el individuo reflexiona sobre sus valores o alguien se los recuerda. Algunas veces el motivo de comportarse con integridad moral se ve derrotado en una situación específica si el interés propio es suficientemente fuerte.
Hipocresía moral; quieren parecer morales pero evitando los costes de ser morales en realidad, estas personas están motivadas por la hipocresía moral, es decir, están impulsadas por el interés propio pero también están preocupadas por las apariencias externas. Esta combinación significa que para ellos es importante parecer que se preocupan por hacer lo correcto, cuando en realidad continúan guiándose por sus propios intereses.

La conducta de ayuda desde el punto de vista del que la recibe

Si damos por supuesto que ayudar a alguien es siempre beneficioso para él, cometemos un error, ya que en muchos casos puede ser contraproducente.
Hay que distinguir entre la ayuda que alguien pide y la que se ofrece sin haber sido solicitada.
Pedir ayuda
La petición de ayuda a otra persona es el resultado de un proceso de decisión en el que el individuo se plantea tres cuestiones:

El problema que tengo ¿se solucionaría si alguien me ayuda?. En la decisión de pedir ayuda o no, sopesamos dos factores: los beneficios que se esperan de la ayuda, como mejorar nuestra situación personal, resolver el problema que tenemos o sentirnos mejor, y los costes de pedir ayuda, que pueden ser personales, como sentimientos de pérdida de autoestima, o sociales, relacionados con la imagen que damos a los demás.
¿Pido ayuda a alguien o no? El simple reconocimiento de que existe un problema no es suficiente para motivar a la gente a pedir ayuda. Según Nadles, (1991) el que una persona decida pedir ayuda o no pedirla depende de 1) sus características personales (edad, género, rasgos de personalidad), 2) la naturaleza del problema y el tipo de ayuda que se necesita, y 3) las características del potencial donante de ayuda.
¿A quién pido ayuda?. Muchas veces preferimos pedir  ayuda a alguien que pueda ayudar sin ser demasiado amenazante  para nuestra autoestima, antes que a la persona más competente. Otras veces, la conducta se mueve por consideraciones de estricta reciprocidad: el que hace algo por otro espera que el favor le sea devuelto, y si recibe algo de otro sabe que debe corresponder. También no poder devolver el favor al otro cuando creemos que se espera de nosotros que lo hagamos es un factor disuasor a la hora de pedir ayuda.



Reacción ante la ayuda recibida si no ha sido solicitada.

Aunque lo normal según el sentido común es que la persona que necesita ayuda la pida y la que la recibe la agradezca, la realidad no siempre es así de sencilla. Cuando ofrecemos nuestra ayuda a alguien, en especial si no nos la ha pedido, deberemos tener cuidado con la forma en que lo hacemos ya que puede derivar en un sentimiento de amenaza para quien la recibe. Recibir ayuda puede disminuir la autoestima, especialmente si quien ayuda es un amigo o alguien similar a nosotros en edad, educación u otras características Cuando la autoestima se ve amenazada, el afecto negativo que resulta crea un sentimiento de desagrado hacia la persona que la ofrece.
En general, la persona tenderá a percibir una ayuda como amenazante para su autoestima cuando:
Procede de alguien socialmente comparable a ella (es decir, alguien semejante en alguna característica relevante).
Cuando amenaza la propia libertad y autonomía (al quedar obligada a corresponder).
Cuando además de implicar una obligación de devolver el favor no da ninguna oportunidad para hacerlo (impidiendo al receptor cumplir las normas de reciprocidad y equidad).
Cuando sugiere que la persona que recibe la ayuda es inferior a la que la ofrece y dependiente de ella.
Cuando se refiere a un problema central para la identidad del receptor (por su repercusión en la imagen de sí mismo y hacia los demás).
Cuando no coincide con los aspectos positivos del autoconcepto del receptor.
En todos estos casos, la persona experimentará sentimientos negativos hacia la ayuda y hacia el que la ofrece.
Por lo tanto, una persona que recibe ayuda puede experimentar emociones negativas como incomodidad y sentirse resentida hacia la persona que la ayudó. Otras pueden sentirse deprimidas como consecuencia de recibir ayuda (las personas mayores discapacitadas físicamente, por ejemplo.)
La ayuda también puede ser percibida como un insulto (cuando un miembro de un grupo estigmatizado  recibe ayuda no solicitada de un miembro de un grupo no estigmatizado).

El recibir ayuda de amigos, familiares o vecinos en el caso de problemas serios (por ejemplo, dificultades financieras) puede conducir a sentimientos de inadecuación y resentimiento.
Cuando una persona responde negativamente a recibir ayuda, hay también un aspecto positivo que no es obvio. Cuando recibir ayuda es lo suficientemente desagradable como para que la persona quiera evitar volver a parecer incompetente, de nuevo, ella estará motivada a autoayudarse en el futuro (Fisher, Nadler y Whitcher- Alagna, 1982; Lehman et al., 1995). Esta motivación puede reducir los sentimientos de dependencia, entre otros beneficios (Daubman, 1995).
Si consideras que ayudar no está tan mal, has superado los cinco pasos en la toma de decisiones a la hora de prestar tu ayuda , has puesto en una balanza los costes y beneficios y aún así quieres ayudarme………..

Autora: María Teresa Vallejo Laso



Referencias Bibliográficas
Robert A. Baron; Donn Byrne Psicología Social 10ª Edición Pearson Educación, S.A., Madrid, 2005
Expósito, F. (1998), “Observando la conducta altruista” en M. Moya y cols. (eds.). Prácticas de Psicología Social, Madrid, UNED, PP.199-207.
J.F., Morales, Huici, C., Moya, M.; Gaviria, E.; López-Sáez, M.; Nouvillas, E. en Psicología Social. Mc Graw Hill, 2001.
Wright, R. (1994). The moral animal:The new science of evolutionary psychology. New York: Pantheon.
Gladwell, M. (Eds.) (2000). The tipping point: How little things can make a difference. New York: Little, Brown

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