Capacity.es

El que conoce el arte de vivir consigo mismo, ignora el aburrimiento

Capacity.es

Disfruta con lo que haces, sin que sea un sacrificio

Capacity.es

La mejor forma de predecir el futuro es creándolo

Capacity.es

La fuerza no proviene de la capacidad física, si no de la voluntad del alma

Capacity.es

La vida son los lugares que nos quitan la respiración

Mostrando entradas con la etiqueta Ayuda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ayuda. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de septiembre de 2016

¿Qué claves llevan a la desesperación a los parados de larga duración?


Perder el empleo en un país con un 21% de paro es una tragedia por sí misma. Pero la desesperacion de agotar las prestaciones o la impotencia de que nadie conteste a tus solicitudes es todavía más duro de digerir. Cuando por fin, se encuentra un puesto... las condiciones pueden no ser aceptables. 

Éste es el decálogo de la desesperación de un parado de larga duración.
1-La no respuesta. Cuatro de cada diez parados ha enviado más de 10 currículums en los últimos tres meses y sólo siete de cada 100 solicitudes han tenido respuesta, para bien o para mal. Lo señala una encuesta que la OCU ha realizado entre 1.111 españoles de entre 18 y 65 años. 

2-Olvidarse de lo 'suyo'. Trabajar en lo que uno ha tenido experiencia puede llegar a ser una quimera para un parado de larga duración. El 84% de los parados que busca empleo lo hace en sectores que no tienen que ver con lo suyo. Cualquier área profesional es aceptable. 

3-El tiempo que pasa. Más de cuatro millones de españoles se encuentran ahora en una situación de desempleo, un 21 de la población en edad de trabajar. Un millón más si se tienen en cuenta los datos de la EPA. El paro en menores de 25 años supera el 50,9%. Y la situación tiende a perdurar. Más de un tercio de los parados encuestados por la OCU lleva más de tres años sin trabajar, a pesar de buscarlo activamente.  


4-El estrés de la espera. Trabajar supone, en algunos casos, una importante cota de estrés para el trabajador. No tener trabajo, sin embargo, no sólo no elimina esta cota sino que la agrava. Un 20% de los empleados considera que su empleo afecta negativamente a su salud, pero los niveles de estrés, salud o felicidad son bastante peores en el caso de los parados. 

5-El horizonte precario. Cuando una persona lleva mucho tiempo en paro acepta casi cualquier cosa si tiene necesidad de trabajar. La precariedad acecha a los parados cuando, por fin, consiguen reintegrarse en la vida laboral. A la mitad de los encuestados por la OCU les ofrecieron empleos que no llegaban a los 889 euros mensuales de media. A uno de cada cuatro, de menos de 650 euros. En una de cada cinco, ni siquiera se planteó la existencia de un contrato laboral. 

6-Sin red para salir del paso. La opinión de los parados de larga duración sobre la asistencia que se les brinda desde el Estado es más bien nefasta. Consideran que la información y ayuda que reciben es insuficiente y que se ofrecen muy pocos trabajos.

7-Una ayuda escasa. El 66% de los desempleados no recibe ningún tipo de subsidio en la actualidad, pese a que más de un tercio de los encuestados encadena tres años sin trabajar. El otro 34% que sí percibe ayudas, tiene una media de 635 euros al mes. 

8-Cuando las barbas de tu vecino... Otro de los factores que contribuye a la desesperación de los desempleados es comprobar cómo sus familiares, amigos o vecinos que sí trabajan lo hacen ahora por mucho menos que antes. El 27% de los trabajadores ha visto, según la OCU, cómo su salario ha menguado en los últimos cinco años de implacable crisis. Más de la mitad trabaja más horas de las que marca su contrato y dos de cada tres no cobran nada por las horas extra que realizan.


9-El abismo de la falta de formación. Si encontrar trabajo cuando se tiene algún tipo de formación es muy difícil, hacerlo sin ella es toda una quimera. De los encuestados, el salario que se ha ofrecido en las entrevistas que han realizado oscila en función de su nivel de preparación: 771 euros a quien tiene estudios primarios; 878 para quien tiene estudios medios; y 1.036 para quienes cuentan con estudios superiores. Los que no tenían ningún tipo de estudio, aspiraron a mucho menos. 

10-El lujo del 'mileurismo'. "Para los parados el mileurismo es un lujo y la precariedad se ha instalado con fuerza entre quienes han perdido su empleo o nunca lo han tenido", denuncia la OCU.





  • Fuente: Marcos Iriarte (elmundo)
  • Share:

    martes, 9 de agosto de 2016

    Magnífico Cortometraje animado: Yo tenía un perro negro llamado depresión


    Un vídeo que explica qué es la depresión, cómo afecta a las personas y la importancia de buscar ayuda para conseguir sentirnos mejor, aprendiendo a convivir con la depresión en vez de sumergirnos cada vez más en ella.


    Share:

    lunes, 8 de agosto de 2016

    Emocionante Cortometraje: ¿Cómo debe atender una operadora de atención al cliente de telefonía movil ante una petición especial?


    Lo último que hay que perder es la esperanza...


    Share:

    viernes, 5 de agosto de 2016

    ¿Qué cosas hacen las personas para ser mentalmente más fuertes? toma una fuente de Energía Positiva!

    1. Evitan los conflictos 
     

    No odies lo que no entiendes. 

    La verdadera marca de la madurez es cuando alguien te hace daño e intentas comprender su situación en lugar de tratar de devolverles el daño. Sostener rencores nunca ha sido una solución a los problemas, y nadie ha logrado nada con eso. En vez de gastar tú tiempo odiando a las personas que te hacen daño, decides dejar de lado el dolor y aprender del incidente. Incluso en los factores de estrés más severos, puedes mantener la calma y tratar de manejar situaciones de problemas. Considera que el aumento de tu voz es un signo de debilidad.

    2. No juzgan ni envidian 

    Nunca haces suposiciones sin estar primero plenamente consciente de la situación. Evitas creer en las cosas negativas que te digan y no te molestas del éxito de otras personas. Puedes celebrar el éxito de otras personas y tratas de no ponerte celoso cuando alguien es mejor que tú en un área en particular. Sabes que el éxito viene con el trabajo duro y que debes estar dispuesto a trabajar duro para alcanzarlo. 

    3. Estan abiertas a recibir la ayuda de otros 

    No estas atrapado por el ego. No temes pedir ayuda si la necesitas. Estás seguro de admitir que no sabes todo y te abrirás a pedir ayuda con el fin de aprender. 4. Se disculpan cuando es necesario 

    mf pedir pedon
    No te es problema disculparte por haber dicho o hecho algo mal. No tienes miedo de admitir tus propios errores y estás dispuesto a sufrir las consecuencias de ellos. Eso te hace ser un humano responsable y honesto. 

    5. Están abiertas a las opiniones de otras personas 

    Manejas diferentes opiniones fácilmente- no las rechazas porque creer lo contrario de lo que tu sabes puede ser cierto para alguien más. Abrazas la diversidad y estás listo para escuchar lo que todo el mundo tiene que decir. 

    6. Son desinteresadas 

    Te encanta ayudar a los demás y no esperas nada a cambio cuando haces algo bueno para un amigo. Ya sabes que una vela no pierde nada encendiendo otra vela. 

    7. Saben que no siempre se puede complacer a todo el mundo 

    A pesar de que eres una persona amable y un ser genuino, eres consciente de que no siempre se puede hacer a todos felices. Sabes que pasar el tiempo contigo mismo es tan importante como contener una buena relación con las personas que te rodean, pero estas dispuesto a decir “no” cuando alguien intenta robar tu tiempo. 

    8. Saben que el mundo no les debe nada 

    No te sientes con derecho a cosas de la vida. Estas dispuesto a trabajar duro para alcanzar tus metas y sabes que el mundo se forma por lo que haces ahora. No tomas nada por sentado y estas agradecido por lo que tienes. 

    9. Aceptan el cambio 

    No tratas de evitar el cambio y entiendes que es inevitable. Le das la bienvenida al cambio positivo y estás dispuesto a ser flexible porque crees en tus capacidades de adaptación.

    10. Siguen a su corazón 

    Crees que no se puede ir mal al seguir tu corazón y los instintos. Entiendes que al hacer eso, estas ayudando al crecimiento de tu alma y que nunca te lamentas por seguir tu corazón. 

    11. Se perdonan a sí mismas 

    mf aceptas el cambio1
    Sabes que el estar enojado contigo mismo no te va a llevar muy lejos. En su lugar, estas dispuesto a perdonarte a ti mismo y al hacerlo eres capaz de aprender. Dejar el pasado donde pertenece en lugar de insistir, es la clave seguir adelante y avanzar. 

    12. Son financieramente responsables 

    Eres un ser humano responsable y sabes que gastar tu dinero tontamente puede dañar tu futuro. 

    13. Creen que la persistencia da sus frutos 

    mf persistencia1
    Tienes metas y nada te puede distraer de trabajar en ellas. Aunque es posible que hayas fallado varias veces, no ves el fracaso como una razón para darse por vencido. Al contrario utilizas el fracaso como una oportunidad para crecer más fuerte y mejorar. Encuentras maneras de evitar cualquier obstáculo. Renunciar no es lo tuyo, pero lo es buscar alternativas. 

    14. Auto-mejorar es una forma de vida 

    Sabes que la vida se trata de aprender cosas nuevas y que vives tu vida siempre tratando de mejorarte a ti mismo si se trata de trabajo, salud o cualquier otra área de tu vida. Estás de acuerdo que si una persona detiene su aprendizaje, está muerta. 

    15. Toman cuidado de su cuerpo y su mente 

    No se puede tener una mente sana sin un cuerpo sano. Sabes que, al mantener una vida equilibrada, eres capaz de crecer más fuerte y ser la mejor versión de ti mismo. Tu cuerpo es tu mente. 

    16. Están dispuestas a alejarse de su zona de confort 

      
    La vida comienza donde termina tu zona de confort. 

    Crees que la zona de confort no es un buen lugar para estar pegado porque nada crece allí, así que intentas ponerte a prueba a diario y tomar riesgos calculados. 

    17. No pierden energía en cosas que no pueden controlar 

    Sabes que a veces la única cosa que puedes controlar es tu actitud hacia los acontecimientos en tu vida. Perder la energía en cosas que no puedes controlar es algo que no te conviene y sabes que culpar a algo que está más allá de tu control es inútil.

    18. Utilizan su tiempo sabiamente 

    Valoras tu tiempo y crees que, matar el tiempo, en realidad te mata a ti. Luchas contra la dilación y decides pasar tu tiempo de manera productiva. 

    19. Manejan las crisis con calma 

    mf mantienes la calma
    Respira. 

    Mantienes tus pensamientos claros y tranquilos durante una crisis. Los buenos resultados resultan cuando se hacen con una mente tranquila y en paz. 

    20. No son co-dependientes 

    No dependes de otros para hacer tu trabajo y, al hacerlo, mantienes una relación sana tanto personal como profesionalmente. 

    21. Saben que son responsables del desarrollo de su vida 

    Crees que tu propia felicidad y el éxito es un subproducto de tus propios pensamientos, creencias, actitudes, carácter y comportamiento. 

    22. Saben que la gratitud es el mejor ajuste de actitud 

    mf agradeces1 Mientras más bondad veas, más se crea, y también motivos para sonreír. La felicidad no se inicia cuando “esto, aquello o lo otro” se resuelve. La felicidad es lo que ocurre ahora, cuando aprecias lo que tienes.

    23. Saben que no tienen que ser perfectas 

    Crees que cuando pasas demasiado tiempo concentrándote en la percepción que los demás tienen de ti, o en lo que todo el mundo quiere que seas, en algún momento olvidas quién eres en realidad. Así que no temes a juicios de otras personas porque sabes que lo que hay en tu corazón es lo que realmente eres y no te avergüenza mostrar tu verdadero rostro al mundo. 

    24. Saben quienes son 

    Estas en paz contigo mismo y eres consciente de lo que quieres lograr. 

    Tienes ciertos límites que has establecido para ti mismo y los has abrazado porque sabes bien que eso es lo que eres. 

    25. Esperan menos y aprenden más 

    mf expectativas  
    No todo es lo que esperabas, acepta y ama las cosas por lo que son. 

    Aunque las cosas no siempre salen como las has planeado, te has dado cuenta de que esto es de lo que se trata la vida. Las cosas son bellas por lo que son, no por lo que esperamos que sean. Tal como nosotros somos bellos por lo que somos, no por lo que los demás esperan que seamos. No siempre obtienes lo que has querido y eso es una buena cosa porque aprendes de esta experiencia y sigues adelante.

    Fuente: Lavidalucida
    Share:

    miércoles, 13 de julio de 2016

    ¿Qué películas fundamentales tienes que ver sobre la Inteligencia Emocional y las habilidades sociales? (2ª Parte)


    Éstos Films son la Segunda parte que te ayudarán a profundizar mejor en los pilares de la inteligencia emocional y las habilidades sociales. 

    La comunicación, el lenguaje corporal o las herramientas de persuasión que utilizan algunos actores en sus personajes tienen una gran influencia en nuestro inconsciente.

    Mejor imposible (As good as it gets) – Empatía

    La película trata sobre la relación entre Melvin, un excéntrico escritor con un trastorno obsesivo compulsivo (la cuarta enfermedad mental más común en los países industrializados) y maravillosamente interpretado por Jack Nicholson, con una camarera y su vecino homosexual.

    El problema de comportamiento de Melvin le impide sentir cualquier atisbo de empatía por aquellos que le rodean. Su egoísmo es extremo y tan sólo está preocupado en satisfacer sus necesidades, sin tener en cuenta los sentimientos o necesidades de los demás, incluso llegándolos a ridiculizar.

    Debido a un viaje que deben realizar juntos, Melvin va dándose cuenta de que sus actos tienen consecuencias emocionales en sus compañeros y empieza a comprender los sentimientos ajenos. Una estupenda película que te ayudará a mejorar tu capacidad de empatizar.

    The Shawshank Redemption (Cadena Perpetua) | Esperanza

    Una película única e inolvidable: Tim Robbins y Morgan Freeman son dos presos en una cárcel estatal. A pesar de que Andy (Robbins) es inocente, ve como su futuro se reduce a malvivir en una prisión controlada por corruptos.

    Con la ayuda de otro reo, Red (Freeman), compartirán momentos de compañía en esas terribles condiciones de vida. Por suerte, el optimismo de Andy le permitirá ingeniar una forma de escapar del infierno, a base de una increíble dosis de esperanza y de ganas de vivir.

    El método | Argumentación y discurso

    En un contexto de crisis económica, un grupo de altos ejecutivos se presentan en una oficina para conseguir un puesto de directivo en una gran multinacional.

    En la sala se palpa la tensión y los nervios. Al poco tiempo se dan cuenta de que los han encerrado, y a partir de ahí deberán realizar varias pruebas colectivas eliminatorias, centradas en la argumentación por parte de los participantes.

    Una película que presenta de forma cruel la argumentación y la competencia salvaje mediante la dinámica de grupos. Una muestra de que las habilidades sociales son un arma de doble filo y que no siempre son utilizadas para bien.

    Jerry Maguire | Amistad

    La película Jerry Maguire nos ofrece una visión muy completa sobre la mercadotecnia aplicada a un pequeño negocio. Jerry (que es interpretado por un jovencísimo Tom Cruise) es un representante deportivo que por una riña un tanto absurda termina perdiendo todos sus clientes... y se queda sin prácticamente nada. 

    A partir de ese momento, la vida de Jerry cambia, y de qué manera. Emprenderá un duro camino para volver a tener un buen prestigio profesional, teniendo que luchar contra un sinfín de adversidades, gracias a su capacidad para atraer y comunicarse con las personas de su entorno. Si quieres aprender a comunicarte de una forma más empática y mejorar tus habilidades sociales, Jerry Maguire es una película que deberías ver cuanto antes.

    Buscando a Eric | Necesidad de pedir ayuda

    El protagonista de esta película es un cartero divorciado que vive en la inglesa ciudad de Manchester. Su vida no es precisamente de color de rosa, y está sumido en una severa depresión. Su afición al fútbol y el mal hábito de fumar marihuana provocan que se le aparezca, en un trance psicodélico, la imagen de Eric Cantona, un célebre futbolista retirado. 

    Junto a Cantona su situación empezará a mejorar ostensiblemente, gracias a sus consejos y a su complicidad. 
    Esta película retrata muy bien los cambios que puede suponer aprender a pedir ayuda, defender los derechos individuales y comunicar correctamente los sentimientos. Muy recomendable.

    Pulsa aquí si quieres ver la Primera parte de peliculas de inteligencia emocional.

     Pulsa aquí si quieres ver la Tercera parte de peliculas de inteligencia emocional.
    Share:

    viernes, 10 de junio de 2016

    ¿Cómo te ayuda el Coaching en la búsqueda de Empleo?, Video


    Ciclo ¡Yo me empleo! Entrevista a Victoria Yagüe socia Directora en Rendimiento Humano sobre cómo nos ayuda el Coaching en la búsqueda de Empleo.

     

    Fuente: Bureau Veritas Formación
    Share:

    viernes, 6 de mayo de 2016

    ¿Sabes que hay un nuevo Proyecto llamado CREA que pretende crear empleo de calidad?, visualiza el Video.


    CREA es un proyecto de ayuda al desarrollo que posibilitará el crear empleo de calidad mediante la constitución de sólidas empresas en toda España.


    Fuente: proyectocrea.es
    Share:

    domingo, 10 de abril de 2016

    Excelente Infografía: ¿Cómo construir el Currículum 2.0?





    Fuente: Andrés Macario
    Share:

    domingo, 28 de febrero de 2016

    ¿Qué Razones objetivas hay por las que tienes que estar inscrito en el paro?, Casos reales a tener en cuenta.

    ¿Qué pierdes por no estar apuntado al paro?

    Es frecuente que muchos trabajadores en paro dejen de renovar su demanda de empleo, cansados y aburridos por no encontrar trabajo ni recibir ofertas de colocación. Otros, ni tan siquiera se inscriben en la oficina de empleo.

    Sin embargo, si no te inscribes como demandante de empleo puedes perder oportunidades, como sucedió en estos seis casos reales.

    1) Quedarse fuera de la nueva ayuda para parados de larga duración  

    A principios de año el gobierno puso en marcha el Programa de Activación para el Empleo (PAE), una nueva ayuda económica para los desempleados de larga duración con responsabilidades familiares que ya no cobren ningún tipo de ayuda.

    Mateo tiene 44 años y dos hijos y hace dos años agotó todos los subsidios.  Acudió a la oficina de empleo a solicitar el PAE y se lo denegaron por no cumplir uno de los requisitos, que exige haber estado apuntado al paro al menos durante 12 de los últimos 18 meses antes de presentar la solicitud.

    2) Perder la posibilidad de acceder al Plan Prepara
     
    Marta y Eva se quedaron en paro al mismo tiempo. Trabajaban como teleoperadoras en una empresa de telecomunicaciones que hizo un ERE.  Eran de las últimas incorporaciones, ya que solo habían trabajado unos meses. Aunque no tenían derecho a cobrar ayudas por no tener cotizaciones suficientes, Marta se apuntó al paro y Eva, no.
    Al cabo de un año ambas entran a trabajar en una campaña de telemarketing durante 3 meses. 

    Cuando se les termina el contrato, las dos cobran el subsidio por pérdida de empleo, juntando estas cotizaciones con las del contrato anterior, pero una vez agotado el subsidio, Marta puede apuntarse al Plan Prepara (ayuda de 400 euros durante seis meses), porque es parada de larga duración inscrita y Eva se queda fuera de la ayuda por no haberse inscrito en su momento.

    3) No poder pedir la Renta Activa de Inserción

    Samuel acaba de cumplir los 45 años y lleva más de cuatro años sin trabajo, desde que la empresa de impresión gráfica en la que trabajaba cerró.  Agotó su prestación contributiva y al no tener derecho a más ayudas, se le olvidó en una ocasión renovar el paro y ya no se volvió a inscribir. 

    Ahora que ha cumplido los 45, se entera por un programa de televisión de que hay una ayuda para los desempleados de larga duración mayores de 45 años, la Renta Activa de Inserción (RAI), pero cuando acude a la oficina de empleo le comunican que para solicitar esta ayuda (426 euros mensuales durante 11 meses), tendría que haber seguido renovando su demanda de empleo al menos durante un año.


    4) La Empresa no puede aprovechar bonificaciones en la contratación

    En un proceso de selección de personal para una nueva empresa local, Teresa llegó a la fase final junto con otras candidatas.  Sin embargo, no fue contratada.

    Más tarde se enteró de que aunque su perfil era el adecuado, la empresa decidió contratar a aquellas trabajadoras que llevaban un año apuntadas en el paro, para poder aprovechar una bonificación en su contratación por ser desempleadas de larga duración (reducción del 100% de cuotas de Seguridad Social durante un año. Art. 11 ley 11/2013).

    5) No tener preferencia a la hora de solicitar un curso de formación

    Rodrigo terminó sus estudios de Filología Inglesa y lleva meses  buscando trabajo, aunque sin inscribirse en la oficina de empleo.  Un amigo le comenta que hay un curso para desempleados muy interesante; “Gestión administrativa y financiera del comercio internacional”.  

    Es un curso presencial, de 660 horas, bilingüe, y con posibilidad de contratación al finalizar el mismo.
    Rodrigo se apunta al paro el mismo día de la inscripción, pero no es seleccionada. Hay muchos solicitantes y en las bases del curso se especifica que tendrán preferencia los desempleados de larga duración inscritos con anterioridad como demandantes de empleo.

    6) No poder solicitar la jubilación anticipada


    Fuensanta tiene 61 años y quiere pedir la jubilación anticipada.  Cree que cumple todos los requisitos, porque tiene más de 46 años de cotizaciones acumuladas y perdió su último empleo al liquidarse la empresa en la que había trabajado desde joven.  Cuando agotó el paro no encontró trabajo por su edad y no se inscribió porque no tenía derecho a ningún subsidio, ya que con los ingresos de su marido tienen rentas suficientes. Ahora Fuensanta quiere jubilarse.

    Cuando solicita información a la Seguridad Social, le comentan que en su situación, uno de los requisitos para poder pedir la jubilación anticipada es que lleve al menos 6 meses inscrita como demandante de empleo, por lo que tendrá que apuntarse al paro y esperar ese tiempo.


    Si estás buscando trabajo, inscríbete como demandante de empleo

    Las obligaciones como demandante de empleo no son demasiado gravosas. Es necesario renovar la demanda cada tres meses, algo que puedes hacer en la propia oficina o incluso sellar por Internet. Deberás comparecer en la oficina de empleo si te requieren para recibir alguna sesión de orientación laboral y presentarte los procesos de selección para ofertas de trabajo que se ajusten a tu perfil. 

    Recuerda que hay un porcentaje de contrataciones que las empresas hacen a través de los servicios públicos de empleo.

    Al estar apuntado en el paro podrás utilizar todos los recursos públicos de programas de formación para desempleados y si en la práctica eres parado de larga duración, estando inscrito podrás acreditarlo y beneficiarte de las medidas legales que existen.  No son muchas, pero como hemos visto en los ejemplos anteriores, puedes perderlas por no estar inscrito.

    Fuente: Oscar de las Heras
    Share:

    jueves, 16 de octubre de 2014

    Consejos para mayores de 45 años que buscan trabajo...


    Convéncete de que tu amplia experiencia puede jugar a tu favor y aprovéchala para adaptar tu CV a las ofertas. No ocultes tu edad y siéntete orgulloso de tu bagaje.

    Es una realidad.
    Si eres mayor de 45 y estás desempleado, formas parte de uno de los colectivos con más alta tasa de paro (junto a jóvenes e inmigrantes).

    Pero hay otra realidad.
    Aunque lleves tiempo buscando sin éxito hay ofertas de trabajo para ti y puedes encontrar tu oportunidad en cualquier momento. ¿Cómo hacerlo?, Más allá del asesoramiento personal, imprescindible en cada caso, hay algunas pautas genéricas para que entiendas con qué ventajas y desventajas cuentas de partida.


    ANTES DE EMPEZAR
     
    - Como cualquier desempleado, es importante que te enfrentes a la búsqueda de empleo con una actitud positiva.  
     
    Sí, la edad puede ser un factor que haga que te descarten de un proceso de selección, pero también puede jugar a tu favor: hay reclutadores que valorarán de forma positiva tu experiencia.  Por otro lado, las empresas también pueden recibir bonificaciones contractuales al reclutar profesionales de tu perfil.

    - El reto de la adaptación tecnológica. Si estás leyendo este artículo probablemente consultes webs para buscar empleo y te sientas cercano a Internet. Aprovecha todos los recursos que te da la web. Y si te faltan conocimientos de cualquier tipo (uso de portales de empleo, presencia digital, etc.) busca ayuda.
     
    CÓMO ENFOCAR EL CURRICULUM Y LA BÚSQUEDA
     
    - ¿Oculto mi edad? No te obsesiones con este tema. Es una realidad que acabarán conociendo si te citan para una entrevista. Siéntete orgulloso de lo que eres.
    - ¿Tienes mucha experiencia pero solo encuentras ofertas de perfil bajo? Puedes adaptar tu CV y estrategia de búsqueda a un nivel inferior al tuyo. No obstante, no olvides tener tu "CV de perfil alto" y mover los canales consecuentes.
    - Haz que la experiencia juegue a tu favor. No olvides explicar logros concretos en tus experiencias; si eres comercial y tienes cartera de clientes propia, dilo…En general, muestra las habilidades y conocimientos que tengas para enfrentarte a los retos laborales del día a día… Quizás puedes ser un buen consultor, por ejemplo.
    - ¿Tu CV es demasiado largo? Seguramente muestres demasiadas experiencias. Piensa que los reclutadores se fijarán principalmente en las últimas… Recuerda que un consejo básico para el CV es que no sea demasiado largo.
    - Adapta tu CV a cada oferta. Como seguramente tengas muchas experiencias, tienes más margen que otras personas para adaptar tu CV a cada oferta mostrando sólo aquellas relevantes para el puesto al que quieres optar. Aprovéchalo.
    - “Rompe” experiencias o periodos “monótonos”. Si has estado mucho tiempo en el mismo puesto, intenta “enriquecerlo” al describirlo. Por ejemplo, destacada nuevas responsabilidades adquiridas a partir de cierto momento… Los modelos clásicos de CV explican cómo darle forma a estos aspectos.

     
    CÓMO AMPLIAR TUS OPORTUNIDADES

    - Formación.
    No olvides seguir formándote para adaptarte a los nuevos requisitos demandados en el mercado laboral (Ej: conocimiento de un nuevo software)

    - Voluntariado. Te permite estar activo, hacer contactos, evitar espacios en blanco en tu CV…

    - Autoempleo. Piensa alternativas que estén a tu alcance. A veces no queda otra salida…

    - Contactos personales. Busca gente que esté en tu situación (en redes sociales, en instituciones y asociaciones). Entrar en contacto con personas que están en tu situación puede ser beneficioso para compartir, colaborar, emprender…
    -Búsqueda de información y asesoramiento. Te ofrecemos algunos enlaces de espacios e instituciones que ofrecen orientación para este colectivo:

    Servicio Público de Empleo Estatal
    Fundación Adecco
    Grupo en twitter: Empleo mayores 50

     



    Fuente: Infojobs
    Share:

    viernes, 12 de septiembre de 2014

    ¿Por qué no me ayudas...?


    Desde niños siempre se nos ha enseñado que debemos ser buenos y ayudar a los demás. Al principio no entendemos muy bien por qué, pero poco a poco vamos comprobando que ayudar a otros no está tan mal, uno se siente bien cuando consigue que otro deje de sentirse mal, pero ¿por qué unas veces actuamos para resolver el problema de otra persona y en cambio hay ocasiones en que nos mostramos pasivos ante la necesidad del que tenemos al lado?


    Proceso en la toma de decisiones a la hora de ayudar

    La decisión de ayudar pasa por  un proceso que se puede resumir en cinco pasos que conducen a tomar la elección de ayudar o mostrarse indiferente ante una persona que necesita ayuda.

    Paso 1: Lo primero que tiene que ocurrir para que se de la conducta de ayuda es darse cuenta de que alguien la necesita. 

    Al no poder anticipar cuándo o dónde puede surgir un problema inesperado, no estamos atentos a la situación, estamos haciendo o pensando otra cosa, no nos damos cuenta de que el problema existe. Debido a la atención selectiva, muchas escenas, sonidos u otro tipo de señal, la podemos ignorar porque no son significativas ni relevantes, o porque estamos preocupados por otros asuntos ya que si no lo hiciéramos así, estaríamos abrumados por una sobrecarga de información, de manera que si no te das cuenta, el problema no existe y como consecuencia, no actúas. Por lo tanto, una persona que está demasiado ocupada para prestar atención a los estímulos que existen a su alrededor no se da cuenta ni siquiera de una emergencia obvia. En este caso, no se ofrece ayuda porque no hay ninguna conciencia de que la demanda de esta exista.

    Paso 2: Ver a alguien que necesite ayuda y que lo interpretemos así. 

    A veces ocurre que aunque estemos prestando atención a lo que ocurre a nuestro alrededor, la información que tenemos de una persona o acción  es extraña para nosotros, limitada e incompleta. También podemos interpretar que eso no nos importa o que no es asunto nuestro.

    Por ejemplo, si escuchamos gritos entre un hombre y una mujer, podemos pensar que es una simple pelea de novios  o que puede tratarse de un caso de violencia de género.Lo más acertado en este caso y también lo más probable, es esperar a tener más información ya que pensar otra cosa sería menos usual y suele ser poco probable (violencia)  y tendemos a dar una explicación rutinaria (pelea de novios). Si percibimos que necesita ayuda, pasamos al paso siguiente, si no, inhibimos la respuesta y no ayudamos, esperamos  a tener más información ya que no estamos seguros de lo que está pasando. Cuando somos testigos de algo, ya sea un problema serio o algo sin trascendencia y la información que tenemos es ambigua, tendemos a aceptar una interpretación tranquilizadora y no estresante que nos indique que no hay necesidad de hacer nada. (Wilson y Petruska, 1984), ya que puede resultar realmente embarazoso interpretar erróneamente una situación y actuar inapropiadamente y pueden etiquetar nuestra conducta como estúpida, exagerada o absurda.


    Paso 3: Para poder ayudar, tienes que asumir que es tu responsabilidad hacerlo.

    Una vez que  prestamos atención a algún evento externo y lo interpretamos como que es necesario ayudar, se llevará a cabo la acción  sólo si la persona toma la responsabilidad de ayudar.
    Cuando una persona está sola ante una situación que requiere su ayuda es más probable que actúe ya que no hay nadie más que pueda hacerse responsable.
    Sin embargo, si los espectadores de una escena son un grupo, hay difusión de la responsabilidad, es decir, la responsabilidad asumida  se comparte así; si hay sólo un espectador, éste tiene total responsabilidad. Si hay dos espectadores, cada uno tiene el 50 por ciento de la responsabilidad. Si hay cien espectadores, cada uno tiene sólo el 1 por ciento de la responsabilidad. A mayor número de espectadores, menos responsable a actuar se siente cada uno de ellos.
    Puede ocurrir también que si otras personas no parecen estar alarmadas por lo que ocurre y no están haciendo nada para intervenir, es más seguro seguir su ejemplo y así evitan dar una respuesta que puede ser inapropiada, hacer el ridículo o parecer que han perdido la calma ante los demás. Así, estar con otras personas que no responden parece ser un poderoso inhibidor de la conducta de ayuda. La tendencia de aquellos que están en un grupo de extraños a dudar y no hacer nada se basa en lo que se conoce como ignorancia pluralista, es decir, como ninguno de los espectadores sabe con seguridad lo que está ocurriendo, cada uno depende del ejemplo de los demás, y como resultado, nadie responde. Muy a menudo, los espectadores se refrenan y se comportan como si no hubiera ningún problema, y utilizan esta «información» para justificar el hecho de que no actúen.

    Paso 4: Tenemos que saber cómo ayudar.  

    Incluso si un espectador alcanza el Paso 3 y asume la responsabilidad, nada útil puede hacerse a menos que esa persona sepa cómo ayudar.
    A veces, las situaciones que requieren ayuda  son lo suficientemente simples que casi cualquier persona tiene las destrezas necesarias: si ves a un niño que se cae en la calle, tienes la destreza necesaria para ayudarlo a levantarse o si eres testigo de un robo, puedes encontrar la forma de llamar a la policía, pero hay otras situaciones que   requieren de un conocimiento y destrezas especiales que la mayoría de los espectadores no poseemos. Por ejemplo, tú puedes ayudar a alguien que se está ahogando sólo si  sabes nadar o a alguien que se está atragantando, sólo si tienes conocimiento en primeros auxilios.

    Paso 5: Tomar la decisión de ayudar.

    Incluso si la respuesta  a los primeros cuatro pasos es sí, la ayuda no ocurrirá a menos que  tomes la decisión final de actuar. La ayuda en este último paso puede verse inhibida por miedo (a menudo realista) a las posibles consecuencias negativas. Los costes potenciales son muchos. Por ejemplo, si te paras a ayudar a una persona que se está ahogando, puede que te ahogues  tú también en el intento, o que  la persona que parece necesitar ayuda sea un criminal que sólo está fingiendo que tiene un problema. Ted Bundy, el asesino en serie, era bien parecido, un hombre bien educado que se aprovechó en repetidas ocasiones de las simpatías de mujeres confiadas. Algunas veces cojeaba, le pedía a una mujer joven que lo ayudara a llegar hasta su coche y luego la secuestraba, pasando a ser su próxima víctima (Byrne, R. L., 2001).

    ¿Cómo influyen los costes y beneficios de ayudar?

    Desde un enfoque de la conducta humana, que supone que el individuo sopesa los pros y los contras antes de actuar, y está movido fundamentalmente por su propio interés. Si suponemos que   los costes de proporcionar ayuda a otro ( tiempo y esfuerzo empleado, peligro, sensación embarazosa ante la presencia de otros observadores, etc.) tienen más peso que los beneficios (reconocimiento social, sentimiento de orgullo, agradecimiento de la víctima, posibilidad de entablar una relación reforzante o el placer intrínseco por haber ayudado a otro), decidiremos  no actuar, a menos que los costes de no ofrecer ayuda, tales como el sentimiento de culpabilidad, la sensación desagradable al saber que otro está sufriendo, la amenaza a la propia imagen o la desaprobación social, sean todavía mayores.
    Cuando los costes de no intervenir en ayuda de la persona necesitada son altos y los de proporcionar ayuda son bajos, la respuesta más probable será ayudar directamente. Cuando ambos costes son altos, el observador se encuentra ante un grave dilema y para resolverlo tiene varias opciones:

    La ayuda indirecta: buscando a otra persona que pueda asistir a la víctima. Reduce cognitivamente los costes de no ayudar reinterpretando la situación. Aquí entrarían las estrategias de difusión de la responsabilidad (si no ayudo, otro lo hará) y de atribución de responsabilidad a la víctima (se merece lo que   le está pasando). El resultado de estos mecanismos es un descenso de los costes de no intervenir, con lo cual podemos abandonar la escena sin muchos escrúpulos de conciencia. La situación más difícil es aquella en que tanto los costes de ayudar como de no hacerlo son bajos. Aquí tienen mucho más peso otros factores como las normas sociales y personales, las diferencias de personalidad, las relaciones entre el observador y la víctima y otras variables situacionales.
    Un tipo especial de consecuencia desagradable puede surgir cuando observas a un individuo que está siendo amenazado por alguien de su propia familia. El desconocido bien intencionado que intenta ayudar a menudo sólo provoca ira. Es posible que esto explique por qué los espectadores rara vez ofrecen ayuda cuando creen que una mujer está siendo atacada por su pareja o que un niño está siendo maltratado físicamente por uno de los padres. Incluso la policía se muestra recelosa cuando se les llama para lidiar con una airada escena doméstica. 

     
    Entonces, por algunas muy buenas razones, los espectadores pueden decidir refrenarse y evitar los riesgos que pueden estar asociados con llevar a cabo acciones de ayuda.

    Más allá de los cinco pasos de toma de decisiones que influyen en la conducta prosocial, hay otros factores adicionales que también tienen un efecto en la probabilidad de que un espectador ayude o no. Los más importantes de ellos son:

    Ayudar a aquellos que te agradan. 

    Si la persona que se está ahogando en lugar de un extraño, fuera un gran amigo, hijo o hermano tuyo hace  que estés más dispuesto a ir en su ayuda. Esto es obvio. Los riesgos que uno está dispuesto a correr por alguien querido, inhiben las consecuencias que comentábamos anteriormente.
    Si la víctima es un extraño pero debido a la similitud, atractivo físico y otros factores  tú sientes que es alguien que te agrada, influye en tu tendencia a prestarle ayuda. Cualquier factor que incremente la atracción del espectador hacia la víctima aumenta la probabilidad de una respuesta  si ésta necesita ayuda (Clark et al., 1987). La apariencia es un ejemplo: una víctima atractiva físicamente recibe más ayuda que una no atractiva (Benson, Karabenick y Lerner, 1976). Igualmente, no te sorprenderá saber que es más probable que los espectadores ayuden a una víctima que es similar a ellos que a una disímil (Dovidio y Morris, 1975; Hayden, Jackson y Guydish, 1984)..

    Las atribuciones influyen en las emociones, y éstas en la conducta. 

    Por ejemplo, si vemos a  un hombre tendido inconsciente en la acera, tu tendencia a ayudar  se verá influida por la atribución que hagas sobre esa situación, es decir,  ¿Por qué creo que este hombre está tendido ahí?. Lo primero que hacemos es observar  las señales que le rodean, (si su ropa está sucia o rota, si hay presencia de una botella al lado de él, etc.) y empezamos a hacer atribuciones (bebió demasiado y como consecuencia perdió el conocimiento, está en ese estado por su culpa y se podría haber evitado). En este caso, lógicamente estarás menos motivado a ayudarlo, ya que atribuyes este estado a su propia responsabilidad.  Si por el contrario, ves a este mismo desconocido bien vestido, con un golpe y con señales de haber sido atacado, tendrás más tendencia a ayudarlo ya que parece ser una víctima inocente de un accidente o atraco y no atribuyes que la responsabilidad sea suya. Culpar a la víctima es una de las maneras de recuperar tu propio sentido de control percibido sobre los hechos y así aliviar tus sentimientos de ansiedad en caso de no ayudar. Las personas escogen muy a menudo ignorar a la víctima por una variedad de razones,  tales como «no es mi responsabilidad» y «es su culpa».

    El poder del ejemplo en la conducta de ayuda.
    En una situación de emergencia,  la presencia de otros espectadores que no ayudan inhibe la ayuda. La mayoría de nosotros no escogería deliberadamente ser cruel y poco compasivo, pero podemos vernos impulsados en esa dirección si nos convencemos a nosotros mismos de que no hay razón para ayudar.
    Sin embargo, también es verdad que la presencia de un espectador que ayuda provee un fuerte modelo social que da como resultado un aumento en la conducta de ayuda entre los otros espectadores.
    Así mismo, los modelos que muestran conductas de ayuda en los medios de comunicación también contribuyen a la creación de una norma social que estimula la conducta de ayuda.

    ¿Y si existe un dilema moral, cuáles son los motivos que nos impulsan a ayudar?

    Hay tres motivos principales que son relevantes cuando una persona se enfrenta con un dilema moral: Interés propio, integridad moral e hipocresía moral.

    Interés propio (algunas veces llamado egoísmo): nuestro comportamiento se basa en la búsqueda de lo que nos proporciona la mayor satisfacción. Las personas para quienes este es el motivo principal no se preocupan por cuestiones relacionadas con el bien y el mal o con lo justo y lo injusto simplemente hacen lo que es mejor para ellos.
    Integridad moral; los que están motivados por la integridad moral, toman en cuenta la bondad y la justicia, sacrificando el interés propio con el fin de hacer “lo correcto”. Las posibilidades de tomar una decisión moral aumentan si el individuo reflexiona sobre sus valores o alguien se los recuerda. Algunas veces el motivo de comportarse con integridad moral se ve derrotado en una situación específica si el interés propio es suficientemente fuerte.
    Hipocresía moral; quieren parecer morales pero evitando los costes de ser morales en realidad, estas personas están motivadas por la hipocresía moral, es decir, están impulsadas por el interés propio pero también están preocupadas por las apariencias externas. Esta combinación significa que para ellos es importante parecer que se preocupan por hacer lo correcto, cuando en realidad continúan guiándose por sus propios intereses.

    La conducta de ayuda desde el punto de vista del que la recibe

    Si damos por supuesto que ayudar a alguien es siempre beneficioso para él, cometemos un error, ya que en muchos casos puede ser contraproducente.
    Hay que distinguir entre la ayuda que alguien pide y la que se ofrece sin haber sido solicitada.
    Pedir ayuda
    La petición de ayuda a otra persona es el resultado de un proceso de decisión en el que el individuo se plantea tres cuestiones:

    El problema que tengo ¿se solucionaría si alguien me ayuda?. En la decisión de pedir ayuda o no, sopesamos dos factores: los beneficios que se esperan de la ayuda, como mejorar nuestra situación personal, resolver el problema que tenemos o sentirnos mejor, y los costes de pedir ayuda, que pueden ser personales, como sentimientos de pérdida de autoestima, o sociales, relacionados con la imagen que damos a los demás.
    ¿Pido ayuda a alguien o no? El simple reconocimiento de que existe un problema no es suficiente para motivar a la gente a pedir ayuda. Según Nadles, (1991) el que una persona decida pedir ayuda o no pedirla depende de 1) sus características personales (edad, género, rasgos de personalidad), 2) la naturaleza del problema y el tipo de ayuda que se necesita, y 3) las características del potencial donante de ayuda.
    ¿A quién pido ayuda?. Muchas veces preferimos pedir  ayuda a alguien que pueda ayudar sin ser demasiado amenazante  para nuestra autoestima, antes que a la persona más competente. Otras veces, la conducta se mueve por consideraciones de estricta reciprocidad: el que hace algo por otro espera que el favor le sea devuelto, y si recibe algo de otro sabe que debe corresponder. También no poder devolver el favor al otro cuando creemos que se espera de nosotros que lo hagamos es un factor disuasor a la hora de pedir ayuda.



    Reacción ante la ayuda recibida si no ha sido solicitada.

    Aunque lo normal según el sentido común es que la persona que necesita ayuda la pida y la que la recibe la agradezca, la realidad no siempre es así de sencilla. Cuando ofrecemos nuestra ayuda a alguien, en especial si no nos la ha pedido, deberemos tener cuidado con la forma en que lo hacemos ya que puede derivar en un sentimiento de amenaza para quien la recibe. Recibir ayuda puede disminuir la autoestima, especialmente si quien ayuda es un amigo o alguien similar a nosotros en edad, educación u otras características Cuando la autoestima se ve amenazada, el afecto negativo que resulta crea un sentimiento de desagrado hacia la persona que la ofrece.
    En general, la persona tenderá a percibir una ayuda como amenazante para su autoestima cuando:
    Procede de alguien socialmente comparable a ella (es decir, alguien semejante en alguna característica relevante).
    Cuando amenaza la propia libertad y autonomía (al quedar obligada a corresponder).
    Cuando además de implicar una obligación de devolver el favor no da ninguna oportunidad para hacerlo (impidiendo al receptor cumplir las normas de reciprocidad y equidad).
    Cuando sugiere que la persona que recibe la ayuda es inferior a la que la ofrece y dependiente de ella.
    Cuando se refiere a un problema central para la identidad del receptor (por su repercusión en la imagen de sí mismo y hacia los demás).
    Cuando no coincide con los aspectos positivos del autoconcepto del receptor.
    En todos estos casos, la persona experimentará sentimientos negativos hacia la ayuda y hacia el que la ofrece.
    Por lo tanto, una persona que recibe ayuda puede experimentar emociones negativas como incomodidad y sentirse resentida hacia la persona que la ayudó. Otras pueden sentirse deprimidas como consecuencia de recibir ayuda (las personas mayores discapacitadas físicamente, por ejemplo.)
    La ayuda también puede ser percibida como un insulto (cuando un miembro de un grupo estigmatizado  recibe ayuda no solicitada de un miembro de un grupo no estigmatizado).

    El recibir ayuda de amigos, familiares o vecinos en el caso de problemas serios (por ejemplo, dificultades financieras) puede conducir a sentimientos de inadecuación y resentimiento.
    Cuando una persona responde negativamente a recibir ayuda, hay también un aspecto positivo que no es obvio. Cuando recibir ayuda es lo suficientemente desagradable como para que la persona quiera evitar volver a parecer incompetente, de nuevo, ella estará motivada a autoayudarse en el futuro (Fisher, Nadler y Whitcher- Alagna, 1982; Lehman et al., 1995). Esta motivación puede reducir los sentimientos de dependencia, entre otros beneficios (Daubman, 1995).
    Si consideras que ayudar no está tan mal, has superado los cinco pasos en la toma de decisiones a la hora de prestar tu ayuda , has puesto en una balanza los costes y beneficios y aún así quieres ayudarme………..

    Autora: María Teresa Vallejo Laso



    Referencias Bibliográficas
    Robert A. Baron; Donn Byrne Psicología Social 10ª Edición Pearson Educación, S.A., Madrid, 2005
    Expósito, F. (1998), “Observando la conducta altruista” en M. Moya y cols. (eds.). Prácticas de Psicología Social, Madrid, UNED, PP.199-207.
    J.F., Morales, Huici, C., Moya, M.; Gaviria, E.; López-Sáez, M.; Nouvillas, E. en Psicología Social. Mc Graw Hill, 2001.
    Wright, R. (1994). The moral animal:The new science of evolutionary psychology. New York: Pantheon.
    Gladwell, M. (Eds.) (2000). The tipping point: How little things can make a difference. New York: Little, Brown

    Share:

    Vistas de página en total

    Entrada destacada

    Maravilloso Corto Educativo: Hazlo todos los días, porque mañana...? (HD)

    Extraordinario Video de 2 minutos que nos dá simples pautas para vivir cada día, sin mirar el mañana, para poner la motivación que s...

    ¿Te gusta éste blog? Compartelo!

    Etiquetas

    Archivo del blog

    Siguenos en Google

    Facebook

    Formulario de contacto

    Nombre

    Correo electrónico *

    Mensaje *