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jueves, 22 de septiembre de 2016

¿Mejoran realmente la vida el optimismo y el pensamiento positivo?, interesante Vídeo.

Autoayuda  Si quieres, puedes  
Sentido común  Si quieres, tal vez puedas  
Psicología – Coaching  ¿Qué vas a hacer para poder?

Es más fácil sentirse mejor por lo que hacemos que actuar mejor por lo que sentimos.

¿Hasta qué punto las expectativas y los pensamientos positivos tienen influencia en la conducta diaria, en los verdaderos logros y avances? ¿Puede la actitud positiva ayudar a salir de la crisis, como propuso la campaña “Esto solo lo arreglamos entre todos”, cuyo portal web ya no está disponible aunque sí su vídeo promocional que se mantiene en Youtube. ¿Son las actitudes negativas o positivas causas o consecuencias? Puedes rezar lo que quieras pero es mejor esforzarse por hacer las cosas bien.

"En una comida familiar, le dicen al niño: -Vamos a bendecir la mesa.
Éste responde con naturalidad: -No hace falta, mamá cocina muy bien. "



En los últimos tiempos vivimos bajo el yugo del optimismo en píldoras y parece que la solución a todos los males es una “actitud adecuada”. El pensamiento positivo vende libros de autoayuda, consagra gurús y llena Twitter de frases hechas tan bienintencionadas como retuiteadas, pero sin efecto alguno sobre el cambio vital.


Si echamos un vistazo en profundidad a los éxitos supuestamente causados por las emociones del buen rollo nos encontramos que los factores claves del desarrollo profesional nada tienen que ver con el pensar bien sino con dos comportamientos muy concretos: definir objetivos claros, motivadores y ajustados al perfil personal y/o competencial (en sentido amplio) de cada uno; y la dedicación, el esfuerzo y la resistencia a la frustración adquiridas en las experiencias educativas y vitales, y no en ejercicios positivistas de un día para otro. El clásico estudio de Lewis Terman en 1921 (Universidad de Stanford)  sobre 1528 niños superdotados, reveló que la perseverancia y la tendencia a definir objetivos son más importantes, por ejemplo, que la mera inteligencia cuando se trata alcanzar logros.


El pensamiento positivo vende no porque funcione sino porque nos trae la idea de que nuestra vida puede mejorar “pensándola”. ¿Quién puede resistirse a ese bálsamo de fierabrás en cuya etiqueta reza que tu buena suerte es cuestión de actitud? El reverso aún más tenebroso de esta campaña es que la sociedad y la educación no son en absoluto responsables de tu mala situación, eres tú el que no gestionas bien tus emociones ante la vida. Es el lado negativo de pensar en positivo, en palabras de Barbara Ehrenreich:

“Si quieres controlar a la gente díles que piensen positivamente y que si su vida va mal es por su culpa.”

En fin, como me he decidido a intentar redactar artículos más breves, os dejó con algunas ideas que creo muestran la verdadera cara comercial del optimismo y del pensamiento positivo.


1. El verdadero pensamiento positivo tiene mucho más que ver con “comportarse positivamente” que con limitarse a “pensar bien”. 


Uno no puede elegir sus emociones a la carta ni escoger la actidud adecuada porque esos estados son consecuencia de lo que hagas, de lo que te pase y de tu estilo aprendido de vivir y afrontar. Si te sientas como te sientas o pienses lo que pienses haces lo que debes, lo que tienes previsto para hoy, aumentan las probabilidades de que las buenas emociones te acompañen. ¿Cuánto valen y para qué sirven realmente los consejos que te invitan a ser positivo? Cuantos más términos técnicos, trascendentes y optimistas utilicen los expertos, ya sea en orientación, coaching o consultoría, más probable es que te estén vendiendo la moto.


2. Si pensar en positivo es tan positivo, ¿por qué no nos ponemos todos a pensar en positivo y ya está? 


Porque pensar también es un tipo de conducta, en este caso verbal, y como cualquier otro comportamiento depende de las cosas que nos pasan, del contexto en que nos movemos, de nuestra historia de experiencias y de la educacion recibida. Pensar o sentir no son en muchas ocasiones causas de otros comportamientos sino meras consecuencias o correlatos. Vamos, que si te sientes bien es porque estás viviendo y haciendo aquello que lo genera. ¿Cuántas veces te levantas de mal humor, con emociones y pensamientos negativos y pesimistas, pero tras la ducha, los hábitos del día a día te llevan a hacer lo que debes y empiezas a sentirte mejor?



3. Las cosas pueden hacerse o no independientemente de lo que se piense o se sienta.


Aunque nuestra cultura occidental nos transmite la idea de que hay que tener un buen estado de ánimo y pensamientos positivos para actuar, el comportamiento es independiente. En este sentido también puede ser interesante echar un vistazo a una definición operativa de la motivación. Pero no es que las emocionas influyan sino que nos educan para actuar en función de ellas, para depender de ellas. Las personas no dejan de ir al trabajo o de seguir con su vida habitual PORQUE estén deprimidas, sino porque han aprendido que estar desanimadas puede ser una excusa o una justificación para dejar de hacer lo que tienen que hacer, sean o no conscientes de esta relación.


Las mujeres de países en desarrollo gestionan mucho mejor los microcréditos que los hombres, porque aún en situaciones desesperadas siguen trabajando, siguen cuidando a sus hijos y manteniendo su hogar. La forma en que utilizamos las emociones es una cuestión cultural, no es una relación psicológica de causa-efecto. Podemos sentirnos mal y hacer nuestros “deberes” y, al contrario, sentirnos bien y olvidar nuestras obligaciones.


4. Uno no puede elegir cómo sentirse pero sí puede elegir qué hacer para sentirse mejor. 


Y eso tiene que ver con planificar para obtener logros y para alcanzar una vida cotidiana más satisfactoria. Recomendar pensar en positivo es muy fácil y manipulador, pero es muy difícil ayudar a definir y redefinir objetivos, a prevenir y superar problemas y a gestionar la productividad personal para convertir en hábitos comportamientos saludables y más efectivos. Ya lo dijo, supuestamente, Bertrand Rusell:

Un optimista es un imbécil simpático y un pesimista, un imbécil antipático, porque ninguno sabe lo que va a pasar.

Olvida la tarea imposible de intentar controlar tus emociones, tus pensamientos y tus actitudes, y concéntrate en organizar mejor tu vida.


¿Es positivo pensar de vez en cuando que se podría perder el empleo?  

Ser pesimista en este sentido es realmente efectivo porque posiblemente te lleve a seguir buscando alternativas profesionales aunque estés trabajando, a planificar y desarrollar competencias y metacompetencias profesionales alrededor de objetivos concretos y a mantener un saludable networking. Me quedo con el pesimismo estratégico, que no tiene nada que ver con sentirse mal ni con ser negativo, sino con prepararse para lo peor y así tener más posibilidades de disfrutar de lo mejor. Ser pesimista es guay :)


Tal vez la crisis sólo la podemos superar entre todos/as, pero desde luego no será con el pensamiento positivo sino con el comportamiento positivo. El problema es que la cosa no está muy clara. ¿Acaso sabemos cada uno qué hacer para ser parte de la solución y no del problema? ¿Reducimos gasto público y congelamos sueldos o eso ralentizará el consumo? ¿Precarizar más el mercado de trabajo mejorará la macroeconomía pero afectará en negativo a la calidad de vida de los trabajadores? El vídeo y la campaña estosololoarreglamosentretodos.org son simpáticos y mueven emociones, pero no dicen qué hacer, y el optimismo sin planes rigurosos no sirve de mucho. La buena noticia es que con planes rigurosos y esfuerzo el optimismo y el pesimismo emocionales son irrelevantes ;)


5. Aceptar que no siempre se puede es un signo de madurez que puede abrir otras puertas.


En fin, como dice el niño del chiste inicial, mejor será dejar de bendecir la mesa y de leer libros que recomiendan cómo bendecirla. Y aprender a cocinar.

Lo importante no es si ves el vaso medio lleno o medio vacío. Lo importante es si lo estás llenando o lo estás vaciando

Fuente: yoriento
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martes, 20 de septiembre de 2016

Extraordinario vídeo: ¿Cómo Alcanzar los objetivos?, por Elsa Punset.

La relación entre el cuerpo y la mente es compleja. Nuestras expectativas influyen en como percibimos la realidad. Generar pensamientos positivos ayuda a vivir mejor.



El papel de los pensamientos, Enfrentar el entorno, Como cambiar los negativos, El automatismo negativo, La dirección y la velocidad, El miedo al cambio.

Entrevista a Viçens Olivé, Instituto Gestalt.

Ejercicio: La técnica de la visualización.
KAI ZEN: pautas para alcanzar las metas.


 


Fuente: Elsa Punset 
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jueves, 1 de septiembre de 2016

¿Cómo afecta La depresion Postvacacional a los desempleados?, Video.


Fatiga, falta de sueño, irritabilidad, tristeza o nerviosismo. Son algunos de los síntomas que se presentan tras el período de descanso veraniego conocido como síndrome postvacacional.

Sin embargo, la crisis que sufren los españoles ha cambiado el perfil de los que padecen estos síntomas de adaptación. 

Con un 25% de la población activa sin encontrar trabajo, son los desempleados los más afectados. 

"Esa sensación negativa de no tener trabajo a la vuelta de las vacaciones se agrava aún más y se suma a esa tendencia depresiva, a estar intranquilo, agobiado, a no dormir bien y entonces es mucho más fuerte en estas personas", explica Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). 

Un 65% de los españoles sufre alguna de las dolencias relacionadas con la vuelta laboral. 

Menos derrotista es la actitud de la vuelta a la rutina tras el período vacacional de los que sí conservan su empleo. La sensación de poder reincorporarse a un puesto de trabajo ha provocado que se reduzcan los síntomas depresivos.

Al respecto, la psicóloga Elisa Sánchez señala: "Valoramos el trabajo de una forma distinta, ya no lo vemos como un castigo, como algo que nos cuesta mucho levantarnos por la mañana para ir a trabajar, si no que lo vemos como una posibilidad, como algo muy positivo, el tener trabajo es una suerte ahora mismo". 

Disminuye la sintomatología adversa de la vuelta al trabajo pero aumenta la ansiedad provocada por el temor a perderlo. 

"Aparecen más bien síntomas asociados al estrés, preocupación, sobrecarga de trabajo, insomnio más relacionado con síntomas de activación, que de desactivación o desmotivación", añade la psicóloga. 

La inestabilidad laboral y las pocas expectativas para encontrar un empleo han provocado que para muchos volver al trabajo se convierta en un lujo. 



Fuente: Victor Rodríguez
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jueves, 24 de marzo de 2016

Nuestra carta de presentación para encontrar trabajo: El Currículum Vitae


El currículum o currículo, es la piedra angular de nuestro proceso de búsqueda de empleo. Por este motivo, merece la pena invertir tiempo en prepararlo, pues muchas candidaturas son descartadas precisamente por no contar con un buen currículum, y no porque el candidato no cuente con las competencias exigidas para el puesto.

El reclutador, diariamente revisa una cantidad importante de curriculums y algunos de ellos no cumplen con los requisitos básicos que ha de tener un buen curriculum.

Decálogo del buen currículum:

1- Brevedad. Tu currículum no debe ocupar más de 2 folios, siendo lo ideal condensarlo en 1 sola hoja. Un reclutador recibe, probablemente, cientos de currículos al día y necesita leerlos en el menor tiempo posible. Realizará un vistazo general y por ello puede percibir negativamente los currículos muy extensos.

2- Cuida la presentación. Un currículum ordenado, limpio y con lenguaje claro y sencillo, es mucho más atractivo para el que lo lee. Utiliza frases cortas y directas, así como ser coherente en el formato. Por ejemplo, todos los encabezados pueden ir en mayúscula, negrita y un formato de letra estándar y profesional.

3- Estructura la información. En general, un currículum debe contar con los siguientes apartados:

  • Información de contacto. Nombre, apellidos, teléfono, e mail. Si tienes blog o redes sociales profesionales (Twitter, Linkedin), no dudes en incluirlas.
  • Descripción profesional. De forma muy breve, presentaremos nuestra candidatura. Por ejemplo: “Soy un joven de 30 años con dilatada experiencia en atención al público y orientación a las necesidades del cliente. He trabajado como dependiente, teleoperador, cajero y responsable de ventas y estoy muy interesado en seguir desarrollando mi carrera profesional en este ámbito, en una empresa como XXXX”.
  • Formación académica. Es la que define nuestros conocimientos: enseñanza obligatoria, diplomaturas, licenciaturas, Formación Profesional, etc. Incluiremos también el centro donde hemos cursado la modalidad formativa. Ojo: sólo incluiremos la enseñanza obligatoria y el bachillerato en caso de no tener ninguna formación de mayor rango.
  • Formación complementaria. Idiomas, informática, cursillos, etc.
  • Experiencia profesional. Relataremos, en orden cronológico inverso, los puestos de trabajo que hemos desempeñado. Si la experiencia es excesivamente extensa, seleccionaremos los más significativos o los más actuales.
  • Otros datos de interés. Disponibilidad para viajar, permiso de conducir, etc.
  • Aptitudes. Las incluiremos sólo en el caso de no tener demasiada experiencia laboral.

4- Sé preciso con las fechas. Parece una obviedad, pero muchas veces llegan currículums con incongruencias temporales (por ejemplo, 2 empleos desarrollados al mismo tiempo, a jornada completa).

5- No incluyas sólo tu cargo y funciones, sino también tus logros. Es obvio que un comercial capta clientes, por lo que este dato no aporta información de valor. Por eso hemos de resaltar los hitos. Por ejemplo: “captación de clientes en el mercado nacional, consiguiendo un incremento del 5% en las ventas”.

6- Utiliza una fotografía neutra y/o profesional. Incluye una fotografía tamaño carné que sea reciente y preferentemente en un fondo blanco. Intenta utilizar una foto que resulte favorecedora.

7- Adapta tu currículum a las expectativas de la empresa. Ya hemos superado la etapa en la que se imprimían miles de currículums iguales y se entregaban indiscriminadamente. En la actualidad, debemos realizar, prácticamente, un currículum para cada oferta de trabajo. Por supuesto tendremos una base general, que iremos adaptando y ordenando en cada caso.



8- La experiencia laboral, siempre en orden cronológico inverso. De este modo, el reclutador percibirá primero tus trabajos más recientes, que son los que verdaderamente interesan en un proceso de selección. Cuanta más experiencia acumules, mayor importancia cobra este punto, ya que normalmente el entrevistador no suele detenerse en el primer empleo que desarrollaste, por ejemplo, hace15 años.


9- Si no tienes experiencia laboral, deberás basar el currículum en las funciones y actividades que podrías realizar, de acuerdo a tu preparación, aptitud y actitud. Haz mucho hincapié en tu formación académica y complementaria y en todas las fortalezas que detectes en tu personalidad, pues ello dará cuenta de tu capacitación.

10- Pide a alguien cercano que lo lea y te dé su opinión. Si la gente más cercana a ti puede darte sus impresiones, te aportarán nuevos puntos de vista y de mejora.

Fuente: Joan Carrizosa
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sábado, 21 de febrero de 2015

¿Cómo superar con éxito tu periodo de adaptación y prueba en una empresa?

Progresa adecuadamente. Siempre recuerdo el PA y el NM (necesita mejorar) de las calificaciones cuando cursaba EGB, si porque soy de EGB, la ESO no me pilló, nunca dos palabras calificaron tanto. ¿Por qué recurro a ellas como primera idea? Muchos candidatas/os superan el período de selección y creen que se acabó, que ya está todo hecho. Iniciar un período de prueba es marcarse un progresa adecuadamente cada día, ya que muchos de los/las “elegidos/as para la gloria” sacan el “lado más deplorable de su personalidad” y se olvidan que ese período también está siendo objeto de evaluación (en realidad es un contínuo)
Donde fueres haz lo que vieres. Los primeros días tienes que ser como Bob Esponja, ni amarillo, ni “apalancarte” en la máquina del café sino absorber, investigar todos los elementos del “nuevo ecosistema” en el que vas a moverte.  Dress code, dónde tiene lugar las reuniones informales, cómo son los procesos, qué tipo de actividades hacen después… Se trata de adaptarte a su rutina y procedimientos, no pretendas convertirte en el más listo/a del lugar, se trata de hacer amigos, no enemigos…

Cultura del detalle. Tu trabajo, tus tareas hazlas con sumo cuidado y mimo, repasa tus proyectos, comunicaciones, relaciones… La primera impresión es la que cuenta y es muy difícil de borrar. No obstante, por mucho que te empeñes en parecer profesional, es tu trabajo el que te dotará de las competencias a ojos de tus compañeros/as y superiores.
No te metas en charcos y aguas procelosas. Tus compañeros/as llevan ya mucho tiempo relacionándose y conociéndose, evita participar en escarnios públicos, rumores, cotilleos u otra información de dudosa procedencia. Se trata de adaptarse al entorno, pero no de incluirse en la “manada” a cualquier precio.
Entrena tu memoria. Apréndete los nombres de las personas con las que trabajas. Si, ya sé que puede que tengas “memoria pez”, pero a todos nos gusta que nos llamen por nuestro nombre, rompemos barreras y damos importancia a los que nos rodean, son personas, no “departamentos”.
Ofrece más, supera sus expectativas. Una de las frases que he oido muchas veces es: no me han contratado para esto (salvo excepciones, que las hay por aquello de sobrepasar ciertos límites) tu disposición a resolver problemas, tu capacidad para asumir nuevas responsabilidades están en asumir nuevas tareas y salir de tu “zona de confort”. Ya tendrás tiempo de marcar cuáles son tus funciones, cuando sea necesario.
Pregunta, pregunta, pregunta ¿te he dicho que preguntes?. Muchos candidatos/as salen con ese mal vicio universitario de no preguntar por aquello de parecer tonto/a, por qué pensarán los demás sobre si pregunto algo que no sé. ¡Albricias!, resulta que no sabes algo, es normal ¿no? Todos/as estamos en continuo aprendizaje tanto en nuestros trabajos como en la vida, por tanto, preguntar es mejor que pasar por “sabihondo/a” y hacer las cosas mal, te aseguro que la cara que se te queda es mucho peor.
Los últimos serán los primeros. Olvídate del “síndrome del boli caído a las siete de la tarde en punto”, no salgas de tu trabajo como alma que lleva el diablo, como si te hubiesen prendido fuego en los pantalones…


Pedir de más… Que tus superiores o compañeros/as sean educados y corteses, no es motivo de “barra libre” para solicitar o pasarse de “frenada”. Olvídate de pedir favores, permisos para salir antes (en la medida de lo posible). No se trata de que te cojas el pie en lugar de la mano.
Si te equivocas, no hagas una tragedia. Es normal que en los primeros meses, tengas algún traspiés o te equivoques en algo, repite: “lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir”. Si hasta “Él” se equivoca … ;) No te centres en el error, sino en cómo solucionarlo, no se trata de pedir disculpas, sino de  cómo te enfrentas a situaciones de error o difíciles.
En definitiva, piensa que es una gran oportunidad, que has conseguido el trabajo al que te presentabas, pero que el proceso aún no ha terminado, en realidad, no termina nunca.

Fuente: Belén Claver 
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